{"id":60372,"date":"2026-01-08T11:21:57","date_gmt":"2026-01-08T15:21:57","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=60372"},"modified":"2026-01-08T11:21:58","modified_gmt":"2026-01-08T15:21:58","slug":"venezuela-la-causa-del-problema-nunca-sera-la-solucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/01\/08\/venezuela-la-causa-del-problema-nunca-sera-la-solucion\/","title":{"rendered":"Venezuela: La causa del problema nunca ser\u00e1 la soluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Varios autores (Rebeli\u00f3n, 8-1-26)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Como consecuencia del reciente ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente por resoluci\u00f3n unilateral de la Casa Blanca, acad\u00e9micos, artistas y pol\u00edticos de diferentes pa\u00edses hacen un llamado a la conciencia del Sur Global ante un proceso acelerado de \u201cpalestinizaci\u00f3n del mundo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hoy ocurre en Venezuela no es una anomal\u00eda ni una desviaci\u00f3n inesperada del orden internacional. Tampoco puede leerse como una reacci\u00f3n coyuntural ante un gobierno espec\u00edfico ni como un episodio aislado de tensi\u00f3n diplom\u00e1tica. Es, una vez m\u00e1s, la reaparici\u00f3n de una l\u00f3gica hist\u00f3rica que Am\u00e9rica Latina conoce con dolorosa precisi\u00f3n: la de ser tratada como frontera salvaje, ese territorio donde las reglas que rigen para el \u201cmundo civilizado\u201d se suspenden sin esc\u00e1ndalo y la violencia se ejerce como si fuera un derecho natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Bloqueos econ\u00f3micos totales, confiscaci\u00f3n de bienes, operaciones militares encubiertas, amenazas expl\u00edcitas de intervenci\u00f3n y secuestros presentados bajo una nueva versi\u00f3n de las doctrinas Monroe y de la Seguridad nacional que, m\u00e1s bien, se parecen al mito de \u201cel espacio vital\u201d esgrimido por el Tercer Reich hace un siglo.&nbsp; No son desv\u00edos del sistema internacional: son parte de su funcionamiento hist\u00f3rico cuando se trata del Sur Global y de Am\u00e9rica Latina en particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ocurrido el 3 de enero marca, sin embargo, un umbral nuevo. No se trat\u00f3 solo de la reiteraci\u00f3n de pr\u00e1cticas conocidas, sino de una demostraci\u00f3n obscena de impunidad ante cualquier ley y una confirmaci\u00f3n de la actual \u201cpalestinizaci\u00f3n del mundo\u201d. La violaci\u00f3n de la soberan\u00eda venezolana, ejecutada sin declaraci\u00f3n de guerra y presentada p\u00fablicamente como demostraci\u00f3n de poder, no suspendi\u00f3 el orden internacional: lo declar\u00f3 prescindible. All\u00ed donde antes operaban eufemismos diplom\u00e1ticos, ambig\u00fcedades jur\u00eddicas o coartadas humanitarias, apareci\u00f3 la afirmaci\u00f3n directa de que la fuerza basta por s\u00ed misma para legitimarse. Lo que se mostr\u00f3 no fue un exceso, sino una pedagog\u00eda del dominio dirigida al mundo entero. Cambian los nombres de los gobiernos, se actualizan los ideol\u00e9xicos, se reciclan las excusas morales, pero el guion permanece intacto. Am\u00e9rica Latina vuelve a aparecer como espacio disponible para el castigo ejemplar, la experimentaci\u00f3n pol\u00edtica y la pedagog\u00eda del miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia regional es demasiado clara como para fingir sorpresa. Invasiones militares, ocupaciones prolongadas, golpes de Estado, guerras por delegaci\u00f3n, bloqueos econ\u00f3micos, sabotajes, secuestros y campa\u00f1as sistem\u00e1ticas de demonizaci\u00f3n medi\u00e1tica han acompa\u00f1ado, durante doscientos a\u00f1os cada intento de autonom\u00eda pol\u00edtica, redistribuci\u00f3n social o control soberano de los recursos. No se trat\u00f3 nunca de errores aislados ni de excesos corregibles, sino de una pol\u00edtica persistente, sostenida por una concepci\u00f3n jer\u00e1rquica del mundo que reserva para algunos pueblos elegidos por un Destino manifiesto la plenitud del derecho y para otros la excepci\u00f3n permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar Am\u00e9rica Latina como frontera salvaje no implica aceptar una identidad impuesta, sino denunciar la mirada imperial que la construy\u00f3 como tal. Esa mirada imperial no solo construye territorios disponibles: tambi\u00e9n produce jerarqu\u00edas humanas. Decide qu\u00e9 vidas merecen duelo, qu\u00e9 violencias esc\u00e1ndalo y cu\u00e1les pueden administrarse como da\u00f1o colateral. El orden internacional no se limita a regular conflictos: distribuye sensibilidad, leg\u00edtima indiferencias y organiza silencios. Por eso, la agresi\u00f3n no comienza con los misiles, sino con la normalizaci\u00f3n de un lenguaje que vuelve aceptable lo inaceptable y vuelve invisible a quienes quedan fuera del reparto del derecho. Una mirada que naturaliza la violencia hacia el sur global con la complicidad de sus r\u00e9moras criollas, que racializa los conflictos y que suspende, sin pudor, los principios del derecho internacional cuando estos obstaculizan intereses estrat\u00e9gicos. Lo que en otros territorios ser\u00eda considerado crimen, acto de guerra o violaci\u00f3n flagrante de la soberan\u00eda, aqu\u00ed se vuelve \u201cmedida\u201d, \u201cpresi\u00f3n\u201d, \u201coperaci\u00f3n preventiva\u201d o \u201casistencia para la estabilidad\u201d. En cierto grado, la brutalidad se ha sincerado y la antigua excusa de la&nbsp;<em>democracia<\/em>&nbsp;ya ha perdido uso y atractivo. Queda la defensa de la&nbsp;<em>libertad<\/em>, la libertad de los amos y mercaderes, el miedo y la moral de los esclavos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, Venezuela no es una excepci\u00f3n sino un ensayo general. Cuando una potencia act\u00faa de ese modo y no enfrenta sanci\u00f3n efectiva alguna, el mensaje es inequ\u00edvoco: la excepci\u00f3n se convierte en regla. Lo que hoy se tolera como caso singular se incorpora ma\u00f1ana como antecedente operativo. El derecho internacional no cae de golpe; se vac\u00eda por acumulaci\u00f3n de silencios. Un escenario donde se pone a prueba hasta d\u00f3nde puede avanzarse sin generar una reacci\u00f3n significativa de la comunidad internacional. Lo que hoy se tolera como caso singular, ma\u00f1ana se invocar\u00e1 como precedente.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de esto implica desconocer los conflictos internos, las discusiones, las profundas concepciones sobre qu\u00e9 es o debe ser una democracia ni las deudas sociales, mal end\u00e9mico de los pa\u00edses latinoamericanos. No podemos negar esto como no podemos aceptar que esas tensiones habilitan una agresi\u00f3n externa\u2015de hecho, la historia muestra de forma repetitiva que estas agresiones e intervenciones imperiales han sido el mayor combustible de los conflictos sociales y del subdesarrollo de estos pa\u00edses. Ninguna cr\u00edtica interna justifica una invasi\u00f3n. Ning\u00fan desacuerdo pol\u00edtico legitima el castigo colectivo de un pueblo. La soberan\u00eda no es un premio a la virtud ni una certificaci\u00f3n moral otorgada desde afuera: es el umbral m\u00ednimo para que las sociedades decidan su destino sin un arma apoyada sobre una mesa de negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esta escalada, la respuesta de buena parte de la comunidad internacional ha sido el silencio, la ambig\u00fcedad, la tibieza diplom\u00e1tica y la ausencia de medidas concretas. Un lenguaje que no busca detener la violencia, sino administrarla. Palabras que nunca nombran al agresor, que diluyen responsabilidades y que colocan en un mismo plano a quien acosa y a quien resiste. La historia latinoamericana ense\u00f1a que las grandes tragedias no comenzaron con bombardeos, sino con palabras y excusas que las volvieron tolerables. Cuando la agresi\u00f3n se normaliza, la violencia avanza sin resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Defender hoy la soberan\u00eda de Venezuela no equivale a defender a un gobierno ni a clausurar el debate interno. Equivale a rechazar una l\u00f3gica que vuelve a instalar la guerra como instrumento leg\u00edtimo de orden internacional basado en los intereses del m\u00e1s fuerte. Equivale a afirmar que Am\u00e9rica Latina no es patio trasero ni delantero de nadie; no es zona de sacrificio, ni frontera salvaje de nadie. Y equivale, tambi\u00e9n, a asumir una responsabilidad intelectual b\u00e1sica: romper la amnesia hist\u00f3rica antes de que vuelva a escribirse, una vez m\u00e1s, con sangre ajena.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque callar ante una agresi\u00f3n nunca fue neutral. La historia, cuando finalmente habla, no suele ser indulgente con quienes miraron hacia otro lado. Para muchos, esto no tiene importancia. Para nosotros s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Firman:<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Abel Prieto, Cuba<br>Adolfo P\u00e9rez Esquivel, Argentina<br>Andr\u00e9s Stagnaro, Uruguay<br>Atilio Bor\u00f3n, Argentina<br>Aviva Chomsky, Estados Unidos<br>Boaventura de Sousa Santos, Portugal<br>Carolina Corcho, Colombia<br>D\u00e9bora Infante, Argentina<br>Eduardo Larbanois, Uruguay<br>Emilio Cafassi, Argentina<br>Federeico Fasano, Uruguay<br>Felicitas Bonavitta, Argentina<br>Gustavo Petro, Colombia<br>Jeffrey Sachs, Estados Unidos<br>Jill Stein, Estados Unidos<br>Jorge Majfud, Estados Unidos<br>Mario Carrero, Uruguay<br>\u00d3scar Andrade, Uruguay.<br>Pablo Bohorquez, Espa\u00f1a<br>Pepe V\u00e1zquez, Uruguay<br>Ram\u00f3n Grosfoguel, Estados Unidos<br>Raquel Daruech, Uruguay<br>Stella Calloni, Argentina<br>V\u00edctor Hugo Morales, Argentina<br>Walter Goobar, Argentina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varios autores (Rebeli\u00f3n, 8-1-26) Como consecuencia del reciente ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente por resoluci\u00f3n unilateral de la Casa Blanca, acad\u00e9micos, artistas y pol\u00edticos de diferentes pa\u00edses hacen un llamado a la conciencia del Sur Global ante un proceso acelerado de \u201cpalestinizaci\u00f3n del mundo\u201d. 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