{"id":60873,"date":"2026-02-20T11:16:41","date_gmt":"2026-02-20T15:16:41","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=60873"},"modified":"2026-02-20T11:16:43","modified_gmt":"2026-02-20T15:16:43","slug":"el-mapa-de-martyanov-y-la-despolarizacion-forzada-de-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/02\/20\/el-mapa-de-martyanov-y-la-despolarizacion-forzada-de-estados-unidos\/","title":{"rendered":"El mapa de Martyanov y la despolarizaci\u00f3n forzada de Estados Unidos"},"content":{"rendered":"\n<p>Carlos Rafael Gil Centeno (Rebeli\u00f3n, 20-2-26)<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos meses de 2025 comenz\u00f3 a circular un relato inquietante en c\u00edrculos geopol\u00edticos. El analista ruso Andrei Martyanov hizo p\u00fablico un mapa que, seg\u00fan algunos especialistas en la materia, recoger\u00eda los acuerdos secretos alcanzados en la famosa reuni\u00f3n de Alaska entre Vlad\u00edmir Putin y Donald Trump aquel agosto. La imagen que proyectaba resultaba desgarradora para quienes so\u00f1amos con un futuro m\u00e1s solidario y equitativo: una divisi\u00f3n del mundo en tres grandes esferas de influencia, un \u00abYalta 2.0\u00bb para el siglo XXI. Seg\u00fan este esquema, Estados Unidos se quedar\u00eda con todo el continente americano y Groenlandia; Rusia heredar\u00eda Europa, el Mediterr\u00e1neo y el norte de \u00c1frica; y a China le corresponder\u00eda el vasto territorio desde Asia-Pac\u00edfico hasta el sur de \u00c1frica, incluyendo el estrat\u00e9gico Golfo P\u00e9rsico e Ir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este supuesto \u00abmundo multipolar\u00bb pactado entre gigantes guarda un contraste amargo con la visi\u00f3n de una multipolaridad solidaria y justa que, desde el Sur Global, prefiguraron voces como la del comandante Hugo Ch\u00e1vez en Venezuela. No se tratar\u00eda de un orden construido desde la diversidad y la equidad, sino de un reparto imperial trazado a puerta cerrada. La pregunta que surge, m\u00e1s all\u00e1 de la veracidad del documento en s\u00ed, es provocadora: \u00bfacaso los hechos que siguieron a aquella cumbre en Alaska no comenzaron, inquietantemente, a dibujar los contornos de ese mismo mapa?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El despliegue violento del senil imperio norteamericano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Observando fr\u00edamente la secuencia de eventos, es dif\u00edcil no sentir un escalofr\u00edo de reconocimiento.&nbsp;Casi de inmediato, el 19 de agosto, el Caribe fue testigo de un despliegue militar norteamericano de una escala no vista en d\u00e9cadas. Era la Doctrina Monroe, repentinamente revitalizada, pasando de la ret\u00f3rica a los buques de guerra. Pero el verdadero punto de quiebre, el momento en que la sombra del mapa de Martyanov pareci\u00f3 proyectarse sobre la realidad, lleg\u00f3 el 3 de enero de 2026 con el secuestro del presidente Nicol\u00e1s Maduro. Aquel acto no fue un hecho aislado; fue la piedra angular de una campa\u00f1a de presi\u00f3n feroz que tambi\u00e9n alcanzar\u00eda a Cuba, M\u00e9xico y Colombia. Era Washington reafirmando, con una crudeza que no dejaba lugar a dudas, su se\u00f1or\u00edo absoluto sobre lo que el analista ruso hab\u00eda delineado como su jard\u00edn trasero exclusivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el efecto domin\u00f3 no se hizo esperar. En paralelo a la crisis venezolana, surgi\u00f3 con inusitada seriedad un tema que antes parec\u00eda fantas\u00eda: la anexi\u00f3n de Groenlandia. Las conversaciones con Dinamarca trascendieron el murmullo para convertirse en negociaciones formales que iniciaron el pasado 14 de enero del 2026 entre una delegaci\u00f3n danesa y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, hasta llegar a la reuni\u00f3n del secretario general de la OTAN, &nbsp;Mark Rutte, con el presidente Trump de donde surgi\u00f3&nbsp;<strong>un \u201cmarco de acuerdo\u201d<\/strong>, algo visto todav\u00eda con mucho recelo por gran parte del liderazgo europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Como es bien sabido, la anexi\u00f3n formal de Groenlandia a Estados Unidos representar\u00eda en la pr\u00e1ctica la desaparici\u00f3n de la OTAN; tal vez, un golpe calculado al coraz\u00f3n de la arquitectura de seguridad transatl\u00e1ntica.&nbsp;\u00bfEra acaso el primer paso para \u00abliberar\u00bb a Europa de la esfera de seguridad norteamericana y dejarla, tal como preve\u00eda el mapa, en una \u00f3rbita de negociaci\u00f3n directa con Mosc\u00fa?&nbsp;Un dato fr\u00edo podr\u00eda alimentar esta hip\u00f3tesis:&nbsp;el comercio entre Estados Unidos y Rusia aument\u00f3 un 25% durante 2025, se\u00f1alando un posible pragm\u00e1tico reacomodo de intereses que trascender\u00eda la ret\u00f3rica confrontacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras, en el otro extremo de Europa, durante el a\u00f1o 2025, y sobre todo despu\u00e9s de las negociaciones de Alaska, la presencia europea fue&nbsp;<strong>relegada sistem\u00e1ticamente de<\/strong>&nbsp;las negociaciones cruciales sobre Ucrania, que pasaron a ser un di\u00e1logo directo&nbsp;<strong>Washington-Mosc\u00fa<\/strong>. El continente europeo, otrora pilar central de la pol\u00edtica occidental, parec\u00eda quedar en un inc\u00f3modo limbo estrat\u00e9gico, su influencia debilitada precisamente en los asuntos de su propio patio trasero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Si China est\u00e1 ganando la batalla econ\u00f3mica, \u00bfqu\u00e9 l\u00f3gica tendr\u00eda que terminara aceptando el hipot\u00e9tico acuerdo como el planteado por Martyanov?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Existe una cara del mapa de Martyanov que la realidad se ha encargado de torcer con violencia.&nbsp;Si el supuesto acuerdo preve\u00eda una esfera de influencia china que podr\u00eda ser reconocida relativamente sin contratiempos, la preparaci\u00f3n de la cumbre Trump-Xi Jinping de abril de 2026 ha sido todo menos pac\u00edfica. Lejos de un gesto de condominio, Washington ha rodeado a China con un cerco de m\u00e1xima presi\u00f3n, que se materializa en tres frentes clave:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013<strong>En el noreste asi\u00e1tico<\/strong>, la tensi\u00f3n con un Jap\u00f3n que habla de \u00abamenaza existencial\u00bb y estableci\u00f3 para 2026&nbsp;<strong>un presupuesto de defensa r\u00e9cord de 58.000 millones de d\u00f3lares<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013<strong>En el teatro de Taiw\u00e1n<\/strong>, con el anuncio de un&nbsp;<strong>paquete de armas por 11.100 millones de d\u00f3lares<\/strong>&nbsp;para la isla, el mayor de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013<strong>En el flanco energ\u00e9tico vital<\/strong>, con el aumento de la presi\u00f3n sobre Ir\u00e1n,<strong>&nbsp;por cuyo Estrecho de Ormuz fluye el 20% del petr\u00f3leo que importa el mundo<\/strong>&nbsp;(unos 20 millones de barriles diarios), de los cuales China consume el 38% del total de ese hidrocarburo, casi un 50% de la demanda requerida por el gigante asi\u00e1tico. La amenaza de un conflicto que cierre ese cuello de botella es una espada de Damocles sobre la principal vulnerabilidad estrat\u00e9gica china.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta no es la estrategia de quien&nbsp;<strong>concede una esfera de influencia desde una mesa de negociaciones donde cada parte reconoce su peso geopol\u00edtico y a partir de ah\u00ed hace concesiones a la otra<\/strong>, sino de quien busca \u00abnegociar desde una posici\u00f3n de fuerza\u00bb y ha encargado al Departamento de Guerra \u00abactuar en consecuencia\u00bb para garantizar que la Rep\u00fablica Popular China est\u00e9 en una \u201cmejor disposici\u00f3n\u201d para el di\u00e1logo. Es en este punto donde comenzamos a desmontar la posibilidad de un acuerdo consensuado, tal como algunos nos han hecho ver, quiz\u00e1s de forma precipitada o por incapacidad para explicarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bften\u00eda raz\u00f3n Martyanov? Es probable que su mapa, como documento literal, sea una ficci\u00f3n. Sin embargo, como s\u00edntoma, como reflejo distorsionado de una l\u00f3gica estrat\u00e9gica profunda que el imperio norteamericano busca imponer, su valor es innegable. Lo que presenciamos no es la implementaci\u00f3n de un \u00abYalta 2.0\u00bb consensuado, sino algo quiz\u00e1s m\u00e1s pragm\u00e1tico y peligroso: una pol\u00edtica exterior estadounidense que,&nbsp;<em>de facto<\/em>, act\u00faa&nbsp;<strong>como si<\/strong>&nbsp;ese reparto fuera posible, pero intenta imponerlo unilateralmente desde una posici\u00f3n que enmascara una debilidad estructural.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Documento de Defensa Nacional de EE.UU. del a\u00f1o 2026,&nbsp;publicado&nbsp;por el Pent\u00e1gono<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender esta paradoja de fuerza proyectada y debilidad real, es indispensable ir m\u00e1s all\u00e1 del an\u00e1lisis del Mapa de Martyanov a la luz de los acontecimientos, y comenzar a examinar el documento p\u00fablico de la&nbsp;<em>Estrategia de Defensa Nacional de los Estados Unidos 2026&nbsp;<\/em>y, sobre todo, la base econ\u00f3mica que le sirve de marco. Este texto revela con crudeza program\u00e1tica el guion de un repliegue t\u00e1ctico forzado. Su n\u00facleo es la renuncia a las \u00abguerras largas\u00bb y la apuesta por una disuasi\u00f3n basada en la \u00abnegaci\u00f3n\u00bb: demostrar una capacidad militar tan r\u00e1pida, precisa y tecnol\u00f3gicamente superior que disuada cualquier confrontaci\u00f3n antes de que&nbsp;empiece. L\u00f3gicamente, la pr\u00e1ctica reciente demuestra que este tipo de operaciones rel\u00e1mpago ha tenido como pre\u00e1mbulo una serie de acciones psicol\u00f3gicas, econ\u00f3micas y propagand\u00edsticas destinadas a debilitar la voluntad de resistencia del enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>La aplicaci\u00f3n de esta doctrina se pudo observar en la agresi\u00f3n contra Venezuela llevada a cabo a principios de 2026, donde el imperio norteamericano intent\u00f3 convencer al mundo de que la superioridad de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos era tan avasallante que cualquier intento por frustrar sus objetivos carecer\u00eda de todo futuro, constituyendo, adem\u00e1s, una p\u00e9rdida innecesaria de vidas. Con esta acci\u00f3n, quedaba relegada la vieja doctrina del terror basada en la destrucci\u00f3n asegurada de quien osara desafiar a EE.UU., tal como se hab\u00eda intentado establecer durante la guerra de Irak en la primera d\u00e9cada del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta doctrina de \u201cdisuasi\u00f3n por negaci\u00f3n\u201d encuentra uno de sus antecedentes en un concepto militar impulsado por otro imperio en crisis: el Tercer Reich. Antes de la batalla de Kursk, consciente de las graves debilidades de su maquinaria militar, Adolf Hitler areng\u00f3 a sus tropas con un objetivo que trascend\u00eda la victoria t\u00e1ctica: imponer una \u201cdisuasi\u00f3n por negaci\u00f3n\u201d en el frente oriental contra la&nbsp;<strong>URSS<\/strong>. En su proclama declar\u00f3: \u00ab\u00a1Soldados del Reich! Hoy inici\u00e1is una gran batalla ofensiva\u2026 El \u00e9xito de esta batalla debe representar para el mundo un soplo de fuego que demuestre que toda resistencia contra el poder del Ej\u00e9rcito Alem\u00e1n es in\u00fatil\u2026 Vuestro ataque debe\u2026 demostrar de una vez por todas que cualquier esperanza de vencer a Alemania es vana.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Este pasaje hist\u00f3rico revela c\u00f3mo esta doctrina ha sido, desde sus or\u00edgenes, un recurso&nbsp; para un ej\u00e9rcito que carec\u00eda de la capacidad para sostener una guerra prolongada, como fue el caso de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La \u00abdisuasi\u00f3n por negaci\u00f3n\u00bb no es una elecci\u00f3n basada en la fortaleza, sino la imposici\u00f3n de una necesidad econ\u00f3mica insoslayable<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos ya no est\u00e1 en condiciones de financiar conflictos prolongados. Su econom\u00eda, altamente financiarizada y sostenida por el valor fiduciario del d\u00f3lar, enfrenta una crisis de legitimidad. China ha reducido sus tenencias de bonos del Tesoro estadounidense en casi un 40% desde 2013, y la participaci\u00f3n del d\u00f3lar en las reservas globales de los bancos centrales cay\u00f3 al 59% en 2020, su nivel m\u00e1s bajo en 25 a\u00f1os, seg\u00fan el FMI. Este declive en la financiaci\u00f3n externa de su d\u00e9ficit golpea el coraz\u00f3n de su hegemon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En un escenario de guerra prolongada, el Estado norteamericano se ver\u00eda forzado a aumentar su gasto p\u00fablico, abriendo una brecha a\u00fan mayor en su&nbsp;<strong>d\u00e9ficit fiscal<\/strong>. En las guerras prolongadas de principios del siglo XXI, este d\u00e9ficit fue manejable porque pa\u00edses como la Rep\u00fablica Popular China, Jap\u00f3n y el Reino Unido, dada su dependencia econ\u00f3mica de EE.UU., se vieron en la necesidad de comprar enormes cantidades de bonos de deuda p\u00fablica, financiando as\u00ed esos conflictos.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, esta din\u00e1mica ha cambiado, como ya se ha se\u00f1alado. La \u00fanica opci\u00f3n que le&nbsp;<em>quedar\u00eda en caso de una guerra prolongada ser\u00eda la emisi\u00f3n masiva de d\u00f3lares, lo que precipitar\u00eda el desplome de su valor. El s\u00edntoma m\u00e1s elocuente de esta desconfianza es la huida hacia el oro, cuya cotizaci\u00f3n super\u00f3 la barrera hist\u00f3rica de los 5.000 d\u00f3lares la onza troy a principios de 2026.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El contraste entre el surgimiento \u201cficticio\u201d de un mundo multipolar y la realidad de una despolarizaci\u00f3n campante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El punto de encuentro entre algunos an\u00e1lisis geopol\u00edticos realizados a partir del famoso mapa de&nbsp;<strong>Martyanov&nbsp;<\/strong>y<strong>&nbsp;<\/strong>el documento de&nbsp;<strong>Estrategia de Defensa Nacional publicado por el Pent\u00e1gono<\/strong>&nbsp;a principios del 2026 radica en que ambos plantean un nuevo orden mundial con distintas esferas de influencia. Los primeros an\u00e1lisis hablan de la posibilidad de un gran acuerdo tipo \u201cYalta 2.0\u201d, donde las potencias \u201cvictoriosas\u201d sobre el neoliberalismo \u2013Rusia y China\u2013 llegar\u00edan a un consenso con la facci\u00f3n del poder norteamericano que se ha logrado imponer a lo interno del imperio. Seg\u00fan estos sesudos an\u00e1lisis, estar\u00eda planteada la constituci\u00f3n de una gran mesa del poder global vencedor, donde los tres grandes\u2014Putin, Xi Jinping y Trump\u2014se estar\u00edan repartiendo el mundo. Seg\u00fan esta tesis, en Alaska se pudieron haber trazado los lineamientos de este nuevo \u201cmundo multipolar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el documento sobre la Estrategia de Defensa Nacional de EE. UU. plantea un escenario \u201crealista\u201d esencialmente parecido, pero con un m\u00e9todo diametralmente distinto. Este ya no contempla un acuerdo entre \u201cpotencias vencedoras\u201d, sino el surgimiento de nuevas \u00e1reas de influencia a nivel global a partir de la demostraci\u00f3n de la fuerza y no de la confrontaci\u00f3n directa. Se tratar\u00eda de la transformaci\u00f3n de espacios donde anteriormente las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ejerc\u00edan el control militar directo, en zonas donde potencias regionales asumir\u00edan el peso de la contenci\u00f3n: Rusia tendr\u00eda que v\u00e9rselas con Europa, y China ser\u00eda contenida por Jap\u00f3n y Taiw\u00e1n en el&nbsp;<strong>Indo-Pac\u00edfico<\/strong>, as\u00ed como por Israel en Oriente Medio.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Oc\u00e9ano \u00cdndico quedar\u00eda una India posiblemente alineada, si llegaran a prosperar los acuerdos energ\u00e9ticos entre Caracas y&nbsp;<strong>Nueva Delhi<\/strong>, junto con los acuerdos comerciales con la Uni\u00f3n Europea. Todo esto, bajo los auspicios del imperio norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta estrategia constituir\u00eda la \u201cmultipolaridad\u201d planteada por Washington, donde ya no ser\u00eda su presencia militar directa la que marcar\u00eda la din\u00e1mica de contenci\u00f3n, sino la de sus socios regionales. Estos tendr\u00edan que aceptar este papel, dado que su existencia, seg\u00fan los c\u00e1lculos del imperio, se mantendr\u00eda inexorablemente atada al mercado norteamericano, a su tecnolog\u00eda de punta en materia militar y, en \u00faltima instancia, a la \u00abdisuasi\u00f3n negativa\u00bb que pudiera ofrecer Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no debe olvidarse que, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier intento por instaurar una nueva doctrina de disuasi\u00f3n, la contribuci\u00f3n \u00faltima de supervivencia para estos aliados de Estados Unidos ser\u00e1, en definitiva, el paraguas nuclear que este pueda ofrecer. Ahora bien, \u00bfestar\u00e1 dispuesta la Europa \u201caliada\u201d a aceptar estas nuevas reglas, donde el \u00abgran par\u00e1sito\u00bb termine absorbi\u00e9ndole sus \u00faltimos soplos de vida o, por el contrario, parar\u00e1 el juego en Ucrania interviniendo directamente en el conflicto y llevando al mundo al borde del abismo?<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Am\u00e9rica Latina, el imperio norteamericano, dentro de su arrogancia, considera que la regi\u00f3n, por ser un \u00e1rea de poco desarrollo tecnol\u00f3gico y un continente que hist\u00f3ricamente ha sido influenciado por el modo de vida americano (y cuyo anhelo en el fondo es alcanzar ese sue\u00f1o), hace impensable la posibilidad de que alg\u00fan actor actualmente pudiera plantarse y desarrollar una guerra popular prolongada. Adem\u00e1s, la Operaci\u00f3n \u00abResoluci\u00f3n Absoluta\u00bb pr\u00e1cticamente los ha dejado en shock, y la idea planteada por Ch\u00e1vez, Fidel y el \u201cChe\u201d Guevara de un continente capaz de crear, mediante el hero\u00edsmo, varios Vietnam es cosa del pasado. Controlar Am\u00e9rica Latina sin una guerra larga es algo que, por s\u00ed solo, ellos podr\u00edan garantizar.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumidas cuentas, estar\u00edamos ante unos Estados Unidos que no solo aspirar\u00eda a seguir siendo financiado por el mundo, sino que adem\u00e1s obligar\u00eda a una parte de sus financistas a garantizar la contenci\u00f3n de quienes podr\u00edan amenazar su liderazgo. Bienvenidos al verdadero \u201cmundo multipolar\u201d planteado por el presidente Trump.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Seg\u00fan el viejo adagio popular venezolano: \u201cUna cosa piensa el burro y otra el que lo arrea\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, este espejismo \u201cmultipolar\u201d de&nbsp;<strong>Trump<\/strong>, esbozado inicialmente en el mapa publicado por Martyanov, delineado con mayor \u201crealismo\u201d en el documento del&nbsp;<strong>Pent\u00e1gono<\/strong>&nbsp;a principios de 2026 y percibido de forma m\u00e1s concreta al analizar la tendencia de los acontecimientos&nbsp;<strong>geopol\u00edticos<\/strong>, resulta ser una estrategia altamente irrealizable.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejemos nuevamente a un lado el mapa de Martyanov y profundicemos en la posible&nbsp;<strong>relaci\u00f3n v\u00e1lida<\/strong>&nbsp;entre dicha tendencia de los acontecimientos y el documento publicado por el Pent\u00e1gono. Este, aun siendo un documento p\u00fablico, no deja de ser un material destinado a preparar a la llamada opini\u00f3n p\u00fablica para posibles escenarios futuros. En el documento, EE.UU. plantea una supuesta y abrumadora ventaja econ\u00f3mica e industrial de Europa sobre Rusia. El texto norteamericano sostiene que la capacidad industrial europea es potencialmente muy superior y que el Producto Interno Bruto (PIB) de Rusia es diminuto, comparable solo con el de Italia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta afirmaci\u00f3n es profundamente enga\u00f1osa. Es cierto que, si se observa el&nbsp;<strong>PIB nominal<\/strong>&nbsp;(calculado simplemente con los tipos de cambio del mercado), la cifra rusa parece reducida. Sin embargo, este indicador est\u00e1 enormemente distorsionado por el bloqueo econ\u00f3mico y la guerra financiera contra la Federaci\u00f3n Rusa, que han llevado a una subvaloraci\u00f3n artificial de su moneda. La m\u00e9trica adecuada es el&nbsp;<strong>PIB medido por paridad de poder adquisitivo (PPA)<\/strong>, el cual ajusta el valor real de los bienes y servicios. Desde esta perspectiva, la econom\u00eda rusa no solo es mucho m\u00e1s grande de lo que el documento indica, sino que se consolidar\u00eda como una de las mayores econom\u00edas de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, se trata de una econom\u00eda integrada, con un mayor equilibrio interno y una s\u00f3lida base industrial, lo que la hace capaz de mantener un conflicto prolongado. La guerra en Ucrania, si bien ha sido dif\u00edcil y ha aumentado el d\u00e9ficit fiscal ruso, ha demostrado precisamente esa resiliencia estructural. Esta fortaleza econ\u00f3mica subyacente, captada por el PIB-PPA, es la clave que explica la capacidad de Rusia para soportar la presi\u00f3n sostenida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la gran pregunta con respecto a Rusia es si estar\u00e1 dispuesta a jugar solo un papel regional, como lo est\u00e1 planteando el imperio norteamericano, o, por el contrario, optar\u00eda por mantener la alianza con la Rep\u00fablica Popular de China, donde, dado lo complementario en cuanto a su poder militar y lo poderoso de la industria china, realmente podr\u00edan construir en conjunto un orden global m\u00e1s adecuado para los intereses rusos. Hablar de un \u00e1rea de influencia donde el conflicto estar\u00eda a la orden del d\u00eda, dado que el papel de Europa en ese escenario ser\u00eda el de contener a Rusia, ser\u00eda una verdadera locura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la estrategia estadounidense, de implementarse, pasar\u00eda por controlar el mercado petrolero, lo cual va directamente en contra de los intereses rusos. Finalmente, la constituci\u00f3n de cualquier r\u00e9gimen hostil en Ir\u00e1n representar\u00eda una amenaza para las fronteras rusas, puesto que, si Israel llegara a consolidarse como el gendarme regional de Estados Unidos, dif\u00edcilmente renunciar\u00eda a impulsar un cambio de r\u00e9gimen en Ir\u00e1n en el futuro, ya que el gobierno israel\u00ed lo considera un primer paso indispensable para debilitar sus capacidades defensivas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 plantea el documento de la Estrategia de Defensa Nacional de EE.UU. sobre la Rep\u00fablica Popular de China?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva estrat\u00e9gica y haciendo un an\u00e1lisis del documento a la luz de las tendencias geopol\u00edticas actuales ya comentadas en el presente trabajo, EE.UU. no plantea la contenci\u00f3n de China como un mero desaf\u00edo militar convencional, sino como un esfuerzo integral para limitar su expansi\u00f3n econ\u00f3mica, que es la base real de su poder. La l\u00f3gica es clara: el desarrollo econ\u00f3mico necesita espacio \u2014geogr\u00e1fico, comercial, tecnol\u00f3gico y de influencia\u2014. Por lo tanto, impedir que Beijing consolide ese espacio a escala global se convierte en el objetivo central.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta contenci\u00f3n adoptar\u00e1 la forma de un cerco estrat\u00e9gico flexible, en el que Estados Unidos evitar\u00e1 en lo posible el enfrentamiento directo y desplegar\u00e1, en cambio, una red de aliados y socios en los flancos vitales de China. Esto confirma los tres frentes de contenci\u00f3n que, de hecho, ya se han planteado en el presente an\u00e1lisis, pero que ahora se dilucidar\u00e1n con mayor claridad a la luz del documento de seguridad nacional publicado por el Pent\u00e1gono. En el teatro del Indo-Pac\u00edfico, Jap\u00f3n y Taiw\u00e1n se consolidar\u00e1n como pilares orientales de este arco de presi\u00f3n. Su papel ser\u00e1 mantener el equilibrio en los \u00e1mbitos mar\u00edtimo y tecnol\u00f3gico, constituyendo la primera l\u00ednea de defensa de los intereses occidentales en la regi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Por el otro extremo, en el Mediterr\u00e1neo oriental y Medio Oriente, se promover\u00eda a Israel como un \u00absocio ideal\u00bb y un contrapeso fundamental. La expectativa es que, con apoyo estadounidense, Israel pueda desafiar la creciente influencia econ\u00f3mica y estrat\u00e9gica china en dichas regiones, convirti\u00e9ndose en un guardi\u00e1n occidental en un \u00e1rea crucial para las rutas de comercio y energ\u00eda. Para lograrlo, Estados Unidos deber\u00e1 desarmar primeramente a Ir\u00e1n \u2013y dejarlo a merced de Israel\u2013 antes de replegarse de Medio Oriente. Un objetivo que constituye un factor clave de las crecientes tensiones regionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mapa de contenci\u00f3n, la India emerge como la pieza geopol\u00edtica quiz\u00e1s m\u00e1s decisiva. No solo es la naci\u00f3n m\u00e1s poblada, sino un actor cuyo alineamiento define el equilibrio de poder en Asia. Estados Unidos buscar\u00e1, como ya lo hemos descrito, integrarla firmemente en su esfera para que funcione como un gigantesco contrapeso continental al sur de China.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin lugar a dudas, la Rep\u00fablica Popular China \u2014actualmente la mayor econom\u00eda del mundo en t\u00e9rminos de PIB-PPA e inmersa en un franco proceso de&nbsp;<em>desdolarizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;o \u00abdesamericanizaci\u00f3n\u00bb\u2014 ser\u00eda la menos interesada en que Estados Unidos le imponga una camisa de fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La agon\u00eda del hegem\u00f3n y la senilidad del sistema capital<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la verdadera ra\u00edz del problema \u2014que ha llevado tanto a la praxis como al documento del Pent\u00e1gono a plantear la \u201cmultipolaridad\u201d de Trump\u2014 es algo ya irresoluble: la senilidad del sistema capitalista y, con \u00e9l, del imperio norteamericano. Esta decadencia se manifiesta en la ca\u00edda sostenida de la tasa de ganancia, fen\u00f3meno que ha conducido a la despolarizaci\u00f3n del orden mundial surgido tras la disoluci\u00f3n de la URSS.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta debilidad, intr\u00ednseca a un capitalismo envejecido, impide la recuperaci\u00f3n de la tasa de ganancia \u2014cuesti\u00f3n clave, pues la base del sistema reside en la capacidad de una \u00e9lite mundial de acumular capital de manera indefinida. Dicha capacidad se est\u00e1 reduciendo de forma tendencial, y esta es precisamente la causa fundamental de la despolarizaci\u00f3n sist\u00e9mica y el origen de la crisis que ha llevado al planteamiento de nuevo orden trumpista; un orden que, lejos de resolver el problema, no har\u00e1 sino agravarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>tendencia decreciente de la tasa de ganancia<\/strong>&nbsp;\u2014ilustrada por los datos del analista Michael Roberts para el G20\u2014 muestra una presi\u00f3n secular sobre la rentabilidad. Desde un 9.6% en 1950, la tasa cay\u00f3 al 7.4% en 1990 y se mantuvo alrededor del 6.8% en 2019.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/rebelion.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/image-3.png\" alt=\"C:\\Users\\Ylegn\\OneDrive\\Desktop\\unnamed.png\" class=\"wp-image-869568\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta presi\u00f3n cr\u00f3nica fue lo que condujo a la financiarizaci\u00f3n y la desindustrializaci\u00f3n de Estados Unidos. Hoy, el aparente intento de \u00abreindustrializaci\u00f3n\u00bb a trav\u00e9s del gasto militar \u2014como lo sugiere tangencialmente el documento de defensa de EE.UU. de 2026\u2014 se enfrenta a una contradicci\u00f3n fundamental: \u00bfc\u00f3mo puede una industria que en el mundo actual es altamente tecnol\u00f3gica y requiere cada vez menos capital variable (trabajo vivo) generar una mayor masa de plusval\u00eda \u2014el trabajo humano no pagado al trabajador\u2014 que eleve la tasa de ganancia? Sin un aumento sustancial del empleo, \u00bfde d\u00f3nde extraer\u00eda el capitalista el valor producido por el trabajador?<\/p>\n\n\n\n<p>No faltar\u00e1 quien argumente que el problema reside en la falta de demanda y que, en un mundo en tensi\u00f3n, la compra de armamento ser\u00e1 una necesidad perentoria. Sin embargo, esto intenta obviar una realidad hist\u00f3rica: en el sistema capitalista, el valor se genera en la producci\u00f3n y se realiza en el mercado. Si la tecnolog\u00eda reduce las horas de trabajo socialmente necesarias y, con ello, el valor de cada producto, \u00bfc\u00f3mo se sostendr\u00eda el ciclo de acumulaci\u00f3n? La respuesta parece ser la misma de antes: seguir especulando hasta que explote una burbuja que, de hecho, ya est\u00e1 a punto de estallar. Todo indica que el gobierno estadounidense, el cual ha abandonado claramente su supuesta tendencia aislacionista, planea continuar con la pr\u00e1ctica que ha mantenido durante al menos cuarenta a\u00f1os: utilizar la producci\u00f3n militar de alta tecnolog\u00eda como un mecanismo para desviar hacia los bolsillos de los grandes magnates del complejo militar-industrial la financiaci\u00f3n que el mundo aporta a su econom\u00eda. Posteriormente, estos \u00abperros de la guerra\u00bb inyectar\u00e1n dichos fondos en la Bolsa de Nueva York para generar as\u00ed elevadas tasas de \u00abganancias\u00bb ficticias.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el momento, no se observan indicios reales de una industrializaci\u00f3n que trascienda el sector militar ni de un intento genuino por abordar las causas estructurales del problema. Es evidente que la estrategia estadounidense sigue recurriendo a un \u00abremedio\u00bb que, a la larga, no har\u00e1 m\u00e1s que agravar la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, la visi\u00f3n de un \u00ab<strong>Yalta 2.0<\/strong>\u00bb resulta ser una ilusi\u00f3n, una especie de&nbsp;<strong>neogatopardismo<\/strong>&nbsp;que busca cambiar todo para que nada mejore. En realidad, lo que Washington intenta es un reacomodo hegem\u00f3nico desesperado: un repliegue t\u00e1ctico y una externalizaci\u00f3n del costo imperial tratando de obviar la ra\u00edz del problema. Espera que una Europa rearmada contenga a Rusia, que Jap\u00f3n, Taiw\u00e1n e India cercenen a China en el Indo-Pac\u00edfico e Israel custodie Oriente Medio. Es la f\u00f3rmula del \u00ab<strong>poder proxy<\/strong>\u00ab: retirarse a su hemisferio (Am\u00e9rica y Groenlandia) para que otros libren sus batallas, mientras intenta conservar el n\u00facleo decadente de su poder: el privilegio exorbitante del d\u00f3lar.<\/p>\n\n\n\n<p>La trayectoria hist\u00f3rica del imperio norteamericano despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial sugiere una resistencia estructural a cualquier declive terminal, buscando perpetuamente atajos para mantener su hegemon\u00eda. Sin embargo, en su fase actual, esta l\u00f3gica parasitaria muestra signos de degradaci\u00f3n y debilidad inimaginables, recurriendo a mecanismos cada vez m\u00e1s forzados para sostener un sistema en crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Un precedente fundamental se estableci\u00f3 tras el fin de la convertibilidad del d\u00f3lar en oro a principios de los a\u00f1os setenta. Frente a esa ruptura, Estados Unidos reorient\u00f3 su poder militar no como un motor de crecimiento econ\u00f3mico integral, sino como un instrumento de chantaje geopol\u00edtico. Asegur\u00f3 que el petr\u00f3leo se comerciara en d\u00f3lares, ofreciendo \u00abseguridad\u00bb a los productores \u00e1rabes y a los consumidores occidentales frente a la \u201cexpansi\u00f3n\u201d de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Este movimiento ingeni\u00f3 una dependencia global hacia la moneda estadounidense, condicionando el desarrollo de las econom\u00edas a la obtenci\u00f3n de d\u00f3lares. La consecuencia fue un flujo estructural de la producci\u00f3n industrial mundial hacia el mercado norteamericano, que se convirti\u00f3 en el consumidor de \u00faltima instancia, generando una doble dependencia: de la divisa y del mercado de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, en medio de crisis sucesivas y una debilidad estructural, emerge un nuevo fen\u00f3meno en el que la apuesta hegem\u00f3nica se redobla y torna m\u00e1s expl\u00edcita. La premisa ya no consiste \u00fanicamente en ofrecer un mercado flexible para absorber la sobreproducci\u00f3n global de una econom\u00eda con claros signos de desaceleraci\u00f3n \u2014resultante, en parte, de la p\u00e9rdida de poder adquisitivo de los trabajadores en los pa\u00edses productores\u2014, sino en imponer condiciones m\u00e1s estrictas para preservarlo. El acuerdo t\u00e1cito se ha transformado: para evitar el colapso de ese mercado crucial, las naciones no solo deben financiar el d\u00e9ficit estadounidense, sino que ahora est\u00e1n llamadas a participar activamente en la seguridad y defensa del orden que lo sostiene. Se espera que los aliados de Estados Unidos contengan a los competidores que podr\u00edan desestabilizar y eventualmente desplazar su supremac\u00eda. La l\u00f3gica del chantaje se sofistica: la seguridad militar y la econ\u00f3mica se fusionan. Y cualquier intento de alterar estas reglas del juego se topar\u00eda con una \u00abrealidad\u00bb inapelable, como la evidenciada en la Operaci\u00f3n \u201cResoluci\u00f3n Absoluta\u00bb: el poder\u00edo militar estadounidense, lo suficientemente poderoso para garantizar que alg\u00fan \u201caliado\u201d o competidor nunca pueda lograr cambios estructurales en las nuevas normas que se aspiran imponer. Aqu\u00ed la raz\u00f3n del intento de aplicar la doctrina de \u201cdisuasi\u00f3n por negaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, lo que estamos presenciando no es el amanecer de un nuevo orden multipolar, sino la&nbsp;<strong>agon\u00eda prolongada de un unilateralismo en retirada que se niega a perecer<\/strong>. El centro hegem\u00f3nico no est\u00e1 siendo sustituido por polos equivalentes, sino que se contrae, abandonando espacios y forzando a otros a asumir riesgos. El mapa de Martyanov es la sombra de este proyecto: no un tratado, sino el orden que una potencia en retirada relativa sue\u00f1a imponer mediante el&nbsp;<strong>bluff<\/strong>&nbsp;de una fuerza que ya no puede sostener econ\u00f3micamente, aferr\u00e1ndose con desesperaci\u00f3n a los \u00faltimos pilares de un dominio que el mundo financia cada vez menos. La multipolaridad justa y solidaria, por tanto, no se enfrenta a un reparto entre imperios, sino a la tentativa m\u00e1s decidida \u2014y peligrosa\u2014 de negar, mediante la coerci\u00f3n y la guerra psicol\u00f3gica, que ese reparto sea hist\u00f3ricamente viable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Rafael Gil Centeno (Rebeli\u00f3n, 20-2-26) En los \u00faltimos meses de 2025 comenz\u00f3 a circular un relato inquietante en c\u00edrculos geopol\u00edticos. 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