{"id":61012,"date":"2026-03-09T11:48:27","date_gmt":"2026-03-09T15:48:27","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61012"},"modified":"2026-03-09T11:48:28","modified_gmt":"2026-03-09T15:48:28","slug":"la-arrogancia-del-imperio-cuando-el-nuevo-mundo-se-viste-de-persa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/03\/09\/la-arrogancia-del-imperio-cuando-el-nuevo-mundo-se-viste-de-persa\/","title":{"rendered":"La arrogancia del imperio: cuando el \u00abnuevo mundo\u00bb se viste de persa"},"content":{"rendered":"\n<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 9-3-26)<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra es el padre de todo y el rey de todo; hace a unos dioses y a otros hombres; hace a unos esclavos y a otros libres. (Her\u00e1clito)<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos el escenario. Es el verano de 2026. Donald Trump, reelegido en noviembre de 2024 con la promesa de \u00abHacer Am\u00e9rica grande otra vez\u00bb, ha vuelto al Despacho Oval. Benjamin Netanyahu, aferrado al poder gracias a una coalici\u00f3n de extrema derecha, ordena el bombardeo preventivo masivo contra las instalaciones nucleares iran\u00edes en Natanz, Fordow y Parchin. \u00abEs ahora o nunca\u00bb, declara el primer ministro israel\u00ed ante el Congreso de los Estados Unidos, mientras los aplausos de los legisladores retumban en la C\u00e1mara. La \u00abvictoria r\u00e1pida\u00bb se anuncia como un hecho consumado en Fox News y en todos los&nbsp;<em>think tanks<\/em>&nbsp;de Washington. Los estrategas hablan de semanas, quiz\u00e1s d\u00edas. El mundo observa, entre temeroso y fascinado.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro semanas despu\u00e9s, el portaaviones USS Gerald R. Ford arde en el Golfo P\u00e9rsico tras una saturaci\u00f3n de misiles hipers\u00f3nicos iran\u00edes Fattah-2 y drones Shahed mejorados. Las llamas devoran la cubierta de vuelo mientras los marinos luchan por controlar un incendio que parece alimentarse del orgullo herido de la armada m\u00e1s poderosa del planeta. Las bases estadounidenses en Al-Udeid (Qatar), Al-Dhafra (Emiratos) y Ali Al Salem (Kuwait) sufren ataques precisos con misiles de crucero de largo alcance que hab\u00edan penetrado las defensas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tel Aviv queda a oscuras durante setenta y dos horas, sus ciudadanos se api\u00f1an en refugios mientras las sirenas no cesan. El \u00abEje de la Resistencia\u00bb \u2014Hezbol\u00e1, los hut\u00edes, las milicias iraqu\u00edes\u2014 coordina una respuesta que desborda las defensas israel\u00edes con una sincronizaci\u00f3n perfecta, como si hubieran ensayado este momento durante d\u00e9cadas. Netanyahu huye a un b\u00fanker en el Neguev, rodeado de asesores.&nbsp; Trump, desde la Casa Blanca, ordena el uso de bombas&nbsp;<em>bunker buster<\/em>&nbsp;(rompe b\u00fankeres) y amenaza con la \u00abopci\u00f3n nuclear t\u00e1ctica\u00bb en una rueda de prensa donde su gesto desencajado delata lo que sus palabras pretenden ocultar, el desconcierto. El mundo contiene la respiraci\u00f3n. Las bolsas se desploman. El petr\u00f3leo se dispara. Y en Teher\u00e1n, las calles permanecen en calma, como si esperaran algo que solo ellos conocen.<\/p>\n\n\n\n<p>Este no es un guion de Hollywood. No es una serie de&nbsp;<em>streaming<\/em>&nbsp;ni una novela. Es la proyecci\u00f3n l\u00f3gica, casi inevitable, que surge de leer&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-la-guerra-final-de-los-estados-unidos\/9783944203768\/17416564?srsltid=AfmBOoqHgOC9lS1WNEzLlhcVV3NqMBNfEiHcr-SO0UEsw7hGYYnMkAQV\"><strong><em>La guerra final de Estados Unidos<\/em><\/strong>, de Andrei Martyanov<\/a>, un libro publicado en ingl\u00e9s en 2024 y recientemente traducido al espa\u00f1ol que est\u00e1 causando alteraciones en los c\u00edrculos estrat\u00e9gicos de Washington. Martyanov, un ex oficial de la Armada sovi\u00e9tica emigrado a Estados Unidos, disecciona con precisi\u00f3n de cirujano el colapso militar, industrial y cognitivo de la hiperpotencia a trav\u00e9s del caso ucraniano. Pero su obra, aunque centrada en la operaci\u00f3n militar especial rusa en Ucrania, se convierte en manual de cabecera para entender por qu\u00e9 una guerra contra Ir\u00e1n terminar\u00eda exactamente as\u00ed: con la humillaci\u00f3n definitiva, aunque quiz\u00e1s encubierta, de la hegemon\u00eda occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Martyanov no menciona expl\u00edcitamente a Ir\u00e1n en su obra principal, pero cada p\u00e1gina, cada dato, cada an\u00e1lisis, apunta en la misma direcci\u00f3n inc\u00f3moda: Estados Unidos y su aliado israel\u00ed ya no pueden ganar una guerra real contra un adversario que posee industria, tecnolog\u00eda hipers\u00f3nica, profundidad estrat\u00e9gica y, sobre todo, la voluntad de luchar hasta el final. No es una opini\u00f3n. Es una constataci\u00f3n matem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00abnuevo mundo\u00bb del que habla Martyanov no est\u00e1 naciendo solo en las estepas ucranianas, como algunos creyeron, ni en los astilleros chinos, como otros temieron. Est\u00e1 emergiendo, con una ferocidad que los estrategas del Pent\u00e1gono se negaron a ver, de los t\u00faneles excavados en las monta\u00f1as de Ir\u00e1n, de los silos de misiles camuflados en el desierto, de la mente de una civilizaci\u00f3n que lleva siglos resistiendo invasiones. Bienvenidos al escenario que ning\u00fan halc\u00f3n de Washington quiso contemplar siquiera como hip\u00f3tesis de trabajo: la posibilidad real, tangible, de un triunfo estrat\u00e9gico iran\u00ed sobre la coalici\u00f3n liderada por Estados Unidos e Israel.<\/p>\n\n\n\n<p>No hablamos de una rendici\u00f3n formal en una cubierta de acorazado, como la que vio el USS Missouri en 1945. La victoria, en la era de la guerra asim\u00e9trica y el agotamiento imperial, tiene un sabor muy distinto. Cuando el polvo comience a asentarse sobre los escombros de esta \u00abOperaci\u00f3n Furia \u00c9pica\u00bb \u2014nombre grandilocuente para una empresa que promet\u00eda eliminar la amenaza iran\u00ed para siempre, lograr su capitulaci\u00f3n y forzar un cambio de r\u00e9gimen en cuesti\u00f3n de semanas\u2014, ninguna de esas promesas se habr\u00e1 cumplido. La imagen que quedar\u00e1 grabada no ser\u00e1 la de un desfile triunfal en Teher\u00e1n, con sus alfombras persas y sus guardias revolucionarios desfilando ante multitudes euf\u00f3ricas. Ser\u00e1 la de un Leviat\u00e1n estadounidense herido de muerte, desangr\u00e1ndose lentamente en la arena de Oriente Medio mientras sus l\u00edderes, Donald Trump y Benjamin Netanyahu, miran incr\u00e9dulos c\u00f3mo su apuesta por la fuerza bruta se convierte en su epitafio pol\u00edtico. Ser\u00e1 la imagen de un imperio que crey\u00f3 que pod\u00eda doblegar la historia con bombas inteligentes y se encontr\u00f3 con que la historia, tozuda, le devolv\u00eda el golpe.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de esta guerra, cuyo saldo es ya devastador para las pretensiones occidentales, es la historia de un error de c\u00e1lculo monumental. La Administraci\u00f3n Trump, en su regreso a la Casa Blanca, y el gobierno de Netanyahu, el m\u00e1s derechista en la historia de Israel, creyeron que la f\u00f3rmula era simple: una campa\u00f1a de bombardeos intensivos, la eliminaci\u00f3n f\u00edsica del liderazgo enemigo \u2014el ayatol\u00e1 Jamenei fue uno de los primeros objetivos declarados, y su muerte se anunci\u00f3 con bombos y platillos en los medios occidentales\u2014 y, finalmente, un levantamiento popular que barrer\u00eda con la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica como si se tratara de un castillo de naipes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por si alguien no lo ha notado, la narrativa es exactamente la misma que la del intento de revoluci\u00f3n de colores que sacudi\u00f3 Ir\u00e1n a principios de 2026. En aquel entonces, Ir\u00e1n enfrent\u00f3 intensas protestas masivas y una dura represi\u00f3n, caracterizadas por consignas antigubernamentales y la aparente uni\u00f3n de diversos sectores sociales que buscaban el fin de la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica. La teor\u00eda occidental era sencilla: si las sanciones no funcionaban, si la presi\u00f3n econ\u00f3mica no doblegaba al r\u00e9gimen, entonces una intervenci\u00f3n externa, un bombardeo quir\u00fargico, podr\u00eda terminar con las \u00abmatanzas\u00bb y restituir la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso no sucedi\u00f3 entonces porque las manifestaciones, como ha quedado demostrado en informes de inteligencia filtrados, eran inducidas en gran medida por infiltrados de potencias extranjeras \u2014el Mossad israel\u00ed, la CIA estadounidense\u2014 para instigar disturbios. Cuando los infiltrados se retiraron o fueron neutralizados, las manifestaciones simplemente se desvanecieron. La sociedad iran\u00ed, con todas sus contradicciones y su descontento leg\u00edtimo hacia ciertos aspectos del r\u00e9gimen, no estaba dispuesta a convertirse en la quinta columna de una invasi\u00f3n extranjera.<\/p>\n\n\n\n<p>La l\u00f3gica ahora es inversa, pero igual de ingenua. Primero se bombardea, se decapita a la c\u00fapula malvada y tirana de la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica, y con posterioridad, se supone, la descontenta sociedad civil saldr\u00e1 a las calles para terminar el trabajo. Es una fantas\u00eda que revela una falla de inteligencia colosal, un malentendido profundo sobre la naturaleza del poder y la resistencia. Quiz\u00e1s los estrategas de Washington y Tel Aviv pensaron que las sanciones a Rusia desbaratar\u00edan el gobierno de Putin \u2014otro error de c\u00e1lculo\u2014 y aplicaron la misma l\u00f3gica a Ir\u00e1n. Quiz\u00e1s simplemente creyeron en su propia propaganda sobre la supremac\u00eda de la fuerza. O, quiz\u00e1s, como sugiere Martyanov, se trata de la arrogancia del Estado profundo, atrapado en su propia c\u00e1mara de eco, incapaz de ver el mundo como realmente es.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta arrogancia, diseccionada con precisi\u00f3n por Martyanov en su obra, es el s\u00edntoma m\u00e1s claro de lo que \u00e9l denomina la \u00ab<strong><em>miop\u00eda de la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica estadounidense<\/em><\/strong>\u00ab. Se asumi\u00f3 que Ir\u00e1n ser\u00eda otro Irak, otro Afganist\u00e1n: un pa\u00eds subdesarrollado, dividido, que se desmoronar\u00eda ante el poder\u00edo tecnol\u00f3gico occidental como un castillo de naipes. Se olvidaron, o eligieron ignorar deliberadamente, las lecciones m\u00e1s elementales sobre geograf\u00eda y voluntad nacional. Ignoraron que Ir\u00e1n no es una tribu desorganizada, sino una civilizaci\u00f3n con miles de a\u00f1os de profundidad estrat\u00e9gica, una poblaci\u00f3n que, pese a las divisiones internas leg\u00edtimas y el descontento hacia ciertas pol\u00edticas del r\u00e9gimen, tiende a cohesionarse en torno a sus instituciones cuando se enfrenta a una agresi\u00f3n externa. Las manifestaciones progubernamentales que han surgido en Teher\u00e1n y otras ciudades tras los bombardeos, junto a los c\u00e1nticos de la di\u00e1spora celebrando la muerte de Jamenei, demuestran esa dualidad compleja que los estrategas occidentales son incapaces de comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hay algo m\u00e1s, algo que los informes del Pent\u00e1gono rara vez mencionan porque no cabe en sus gr\u00e1ficos de poder\u00edo militar. Max Weber, el gran soci\u00f3logo alem\u00e1n, planteaba la idea del \u201cl\u00edder carism\u00e1tico\u201d al que si se lo acompa\u00f1a de religi\u00f3n se potencia enormemente. Weber utiliz\u00f3 a Jesucristo como el ejemplo arquet\u00edpico de esta autoridad basada en la \u00abgracia\u00bb y lo sobrenatural. En Ir\u00e1n, m\u00e1s que depender de una sola persona viva, el carisma emana de la narrativa religiosa del chiismo, una estructura mental que vuelve a la poblaci\u00f3n extremadamente resistente ante una invasi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la derrota militar no se percibe como un fracaso, sino como una forma de martirio espiritual. En este contexto, se genera una tolerancia al sacrificio que las sociedades seculares apenas pueden comprender. La poblaci\u00f3n puede soportar privaciones econ\u00f3micas y bajas militares que, en cualquier pa\u00eds occidental, provocar\u00edan un colapso inmediato del apoyo al gobierno. No tener esto en cuenta no es solo un error estrat\u00e9gico. Es suicida, grosero e inculto.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este punto de inflexi\u00f3n donde el libro de Andrei Martyanov deja de ser un ejercicio te\u00f3rico para convertirse en una cr\u00f3nica prof\u00e9tica. Publicado originalmente en ingl\u00e9s en 2024, el autor plantea una tesis inc\u00f3moda pero cada vez m\u00e1s verificable: el poder militar estadounidense, basado en la supremac\u00eda tecnol\u00f3gica y un presupuesto descomunal que supera el bill\u00f3n de d\u00f3lares anuales, es estructuralmente incapaz de adaptarse a la realidad de la guerra moderna. No es una cuesti\u00f3n de valent\u00eda de los soldados ni de calidad de los equipos. Es una cuesti\u00f3n de doctrina, de concepci\u00f3n estrat\u00e9gica, de la incapacidad de entender que el adversario tambi\u00e9n aprende, tambi\u00e9n innova, tambi\u00e9n se adapta.<\/p>\n\n\n\n<p>Martyanov argumenta que Occidente, atrapado en su propia c\u00e1mara de eco medi\u00e1tica y estrat\u00e9gica, ha perdido la capacidad de entender al adversario. Se obsesiona con la tecnolog\u00eda como un fetiche, creyendo que misiles m\u00e1s caros y sigilosos pueden resolver problemas pol\u00edticos complejos. Mientras tanto, potencias como Rusia, China y ahora Ir\u00e1n han desarrollado capacidades asim\u00e9tricas, guerra electr\u00f3nica y una integraci\u00f3n de sistemas de armas de diferente escala que neutralizan la ventaja tecnol\u00f3gica occidental. No se trata de igualar a Estados Unidos en portaaviones o aviones de quinta generaci\u00f3n. Se trata de encontrar sus puntos d\u00e9biles y explotarlos sin piedad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el escenario iran\u00ed, esto se ha manifestado de forma brutal. Mientras Ir\u00e1n utiliza drones de bajo costo para causar da\u00f1os multimillonarios y paralizar infraestructuras cr\u00edticas, Estados Unidos gasta fortunas por cada proyectil interceptado, por cada misil lanzado, por cada hora de vuelo de sus aviones m\u00e1s avanzados. La paradoja es que, aunque los militares estadounidenses afirman haber destruido el cuartel general de la Guardia Revolucionaria y cientos de objetivos, la capacidad de Ir\u00e1n para contraatacar y sembrar el caos regional permanece intacta. Es como golpear una masa de agua: el pu\u00f1o se hunde, pero un instante despu\u00e9s el agua vuelve a su lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las bombas dejen de caer \u2014y lo har\u00e1n, no por una victoria decisiva de ning\u00fan bando, sino por el agotamiento pol\u00edtico y econ\u00f3mico de los atacantes\u2014, \u00bfqu\u00e9 quedar\u00e1? Ciertamente no la \u00abera de paz\u00bb imaginada por Netanyahu ni la \u00abseguridad a largo plazo\u00bb prometida por Trump. Ser\u00e1 un Ir\u00e1n pol\u00edticamente fortalecido a nivel interno, con su estatura regional incrementada y, lo m\u00e1s importante, con una lecci\u00f3n grabada a fuego en la mente de sus l\u00edderes: la disuasi\u00f3n nuclear, parad\u00f3jicamente, se convertir\u00e1 en una opci\u00f3n m\u00e1s atractiva que nunca. Si el ataque se justific\u00f3 por el miedo a una bomba iran\u00ed, la lecci\u00f3n aprendida en Teher\u00e1n ser\u00e1 que solo una bomba puede garantizar que no se repita. Como advirti\u00f3 el ministro ruso Sergey Lavrov en los primeros d\u00edas del conflicto, el ataque a Ir\u00e1n podr\u00eda empujar no solo a Teher\u00e1n sino a sus vecinos a buscar adquirir armas nucleares. La proliferaci\u00f3n, ese fantasma que Occidente cre\u00eda haber conjurado, podr\u00eda convertirse en la consecuencia m\u00e1s duradera de esta guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ir\u00e1n no ha ganado la guerra en el sentido cl\u00e1sico del t\u00e9rmino. No hay tropas persas desfilando por Jerusal\u00e9n ni la bandera iran\u00ed ondeando sobre la Casa Blanca. Pero eso ya no importa. En la guerra moderna, a veces, la victoria consiste simplemente en sobrevivir para ver c\u00f3mo tu enemigo se desangra lentamente en la arena que cre\u00eda poseer. Consiste en resistir el primer golpe, y el segundo, y el tercero, y demostrar que no hay golpe capaz de doblegarte. Consiste en entender, como escribi\u00f3 Her\u00e1clito veinticinco siglos atr\u00e1s, que la guerra hace a unos dioses y a otros hombres, a unos esclavos y a otros libres.<\/p>\n\n\n\n<p>Y desde las colinas de Teher\u00e1n, mientras las explosiones retumban a lo lejos y los aviones no tripulados surcan el cielo nocturno como aves de presa mec\u00e1nicas, las vistas del imperio herido deben ser, cuanto menos, interesantes. Porque lo que se contempla desde all\u00ed no es solo el espect\u00e1culo de un poder\u00edo militar en apuros, sino el lento, inexorable ocaso de una forma de entender el mundo que crey\u00f3 que la fuerza bruta pod\u00eda sustituir a la comprensi\u00f3n, que las bombas pod\u00edan resolver lo que la diplomacia no alcanzaba, que la historia, en definitiva, se doblegaba ante el poder\u00edo tecnol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo mundo del que habla Martyanov ha llegado. No con el estruendo de un cataclismo nuclear, sino con el silbido persistente de los drones sobre el Golfo P\u00e9rsico, con el resplandor de los incendios en las refiner\u00edas, con el silencio tenso de las bolsas de valores mientras los inversores intentan calcular lo incalculable. Y en ese nuevo mundo, la arrogancia del imperio tiene un precio que ni Trump ni Netanyahu ni sus sucesores podr\u00e1n pagar. La historia, tozuda, implacable, sigue su curso. Y a veces, solo a veces, se viste de persa para recordarnos que ninguna civilizaci\u00f3n es eterna, que ning\u00fan poder es invencible, que la guerra, como el padre de todo, reparte sus dones con una justicia po\u00e9tica que los estrategas olvidan a su propio riesgo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 9-3-26) La guerra es el padre de todo y el rey de todo; hace a unos dioses y a otros hombres; hace a unos esclavos y a otros libres. 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