{"id":61254,"date":"2026-03-27T12:37:48","date_gmt":"2026-03-27T16:37:48","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61254"},"modified":"2026-03-27T12:37:49","modified_gmt":"2026-03-27T16:37:49","slug":"stalingrado-y-la-batalla-del-estrecho-de-ormuz-dos-puntos-de-inflexion-en-la-historia-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/03\/27\/stalingrado-y-la-batalla-del-estrecho-de-ormuz-dos-puntos-de-inflexion-en-la-historia-moderna\/","title":{"rendered":"Stalingrado y la batalla del Estrecho de Ormuz, dos puntos de inflexi\u00f3n en la historia moderna"},"content":{"rendered":"\n<p>Carlos Rafael Gil Centeno (Rebeli\u00f3, 27-3-26)<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia de la humanidad existen momentos que, por su naturaleza y consecuencias, se convierten en aut\u00e9nticos puntos de inflexi\u00f3n. Estos episodios no solo marcan el fin de una era, sino que definen el rumbo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social del futuro pr\u00f3ximo. Si analizamos las confrontaciones militares como elementos definitorios del devenir hist\u00f3rico, encontramos un ejemplo paradigm\u00e1tico en la Segunda Guerra Mundial: la batalla de Stalingrado. Hoy, en un contexto geopol\u00edtico completamente diferente, el conflicto con Ir\u00e1n se presenta como un nuevo parteaguas, esta vez para el mundo moldeado bajo la hegemon\u00eda del imperio norteamericano en el siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Stalingrado: el quiebre de la invencibilidad nazi<\/p>\n\n\n\n<p>Acudo nuevamente a la memoria hist\u00f3rica como una herramienta insustituible para el an\u00e1lisis de los fen\u00f3menos sociales. Iniciaremos estas l\u00edneas haciendo un esfuerzo por comprender la magnitud de Stalingrado, situ\u00e1ndonos en el contexto de la \u201cOperaci\u00f3n Barbarroja\u201d, la invasi\u00f3n alemana a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La m\u00e1quina de guerra nazi, basada en la doctrina de la guerra rel\u00e1mpago o Blitzkrieg, hab\u00eda demostrado en su momento una capacidad arrolladora para conquistar enormes extensiones de territorio en cuesti\u00f3n de d\u00edas. En este contexto, la ciudad de Stalingrado representaba un objetivo estrat\u00e9gico y simb\u00f3lico de primer orden para Hitler. Por un lado, llevaba el nombre de su m\u00e1ximo enemigo, el l\u00edder sovi\u00e9tico Stalin, por lo que su conquista supon\u00eda un golpe propagand\u00edstico inigualable. Por otro, desde esa posici\u00f3n se pod\u00eda flanquear y proteger el avance alem\u00e1n hacia las vitales fuentes petrol\u00edferas del C\u00e1ucaso, un recurso desesperadamente necesario para alimentar la maquinaria de guerra del Reich.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue precisamente en el desarrollo de la batalla de Stalingrado donde la l\u00f3gica de la guerra rel\u00e1mpago se empantan\u00f3 y termin\u00f3 por revertirse. La toma de la ciudad se convirti\u00f3 en una pesadilla casa por casa, almac\u00e9n por almac\u00e9n, estaci\u00f3n por estaci\u00f3n. Lo que la Blitzkrieg hab\u00eda resuelto en kil\u00f3metros por d\u00eda, ahora requer\u00eda d\u00edas, a veces semanas, para conquistar una sola cuadra. En las ruinas de Stalingrado, el ej\u00e9rcito alem\u00e1n no solo perdi\u00f3 su impulso inicial, sino que quebr\u00f3 su propio velo de invencibilidad. La estrategia sovi\u00e9tica, vista por muchos historiadores como una trampa retardatriz, logr\u00f3 atraer al VI Ej\u00e9rcito alem\u00e1n hacia un escenario de desgaste masivo donde su superioridad t\u00e1ctica y tecnol\u00f3gica se dilu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La derrota en Stalingrado marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s. La respuesta alemana en el frente oriental nunca volvi\u00f3 a ser la misma, y su capacidad ofensiva qued\u00f3 mortalmente herida. Pero la importancia de esta batalla trasciende el \u00e1mbito militar. La victoria sovi\u00e9tica fortaleci\u00f3 a la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas como potencia emergente y, parad\u00f3jicamente, sent\u00f3 las bases para el surgimiento de lo que conocemos hoy como el \u00abImperio norteamericano\u00bb. La derrota de la Alemania nazi, cuyo punto de inflexi\u00f3n indiscutible fue Stalingrado, determin\u00f3 qui\u00e9nes ser\u00edan los dos grandes contendientes que protagonizar\u00edan la Guerra Fr\u00eda, redefiniendo el orden global durante la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia norteamericana: un imperio en repliegue<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender por qu\u00e9 el conflicto con Ir\u00e1n adquiere esta dimensi\u00f3n de posible punto de inflexi\u00f3n, considero necesario examinar con cada vez mayor exactitud la situaci\u00f3n estructural en la que se encuentra la econom\u00eda estadounidense. No se trata de especulaciones, sino de datos verificables que dibujan el panorama de una superpotencia en su etapa senil, donde sus profundas vulnerabilidades se hacen cada d\u00eda m\u00e1s evidentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, la deuda p\u00fablica del gobierno de los Estados Unidos ya ha alcanzado los 39 billones de d\u00f3lares, marcando un aumento de 1 bill\u00f3n en aproximadamente cinco meses desde finales de octubre de 2025 (1). Se trata de un pa\u00eds con un producto interno bruto de 31,44 billones de d\u00f3lares al cierre de 2025 (2). Del gasto total en consumo personal, que ronda los 16,67 billones de d\u00f3lares anuales (3), es posible desglosar que aproximadamente 11,2 billones corresponden al consumo de servicios (educativos, salud, seguros, vivienda), manteniendo la tendencia de que los servicios representan cerca de dos tercios del consumo estadounidense. El resto, aproximadamente 5,47 billones de d\u00f3lares, se compone de bienes tangibles como alimentos y productos manufacturados. La naci\u00f3n norteamericana mantiene un d\u00e9ficit comercial persistente en este sector, importando mensualmente cerca de 100 mil millones de d\u00f3lares m\u00e1s de lo que exporta en bienes, seg\u00fan las cifras m\u00e1s conservadoras (4).<\/p>\n\n\n\n<p>Si comparamos las cifras generadas por la producci\u00f3n industrial con el enorme volumen de dinero que se mueve a partir de los servicios, observamos una distorsi\u00f3n profunda en la l\u00f3gica cl\u00e1sica del capitalismo. Tradicionalmente, exist\u00eda una relaci\u00f3n m\u00e1s o menos equilibrada entre los bienes materiales \u00fatiles para la satisfacci\u00f3n de las necesidades y la circulaci\u00f3n de los medios de intercambio \u2014el dinero\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>En la econom\u00eda capitalista cl\u00e1sica, vista desde su ciclo del capital \u2014dinero-mercanc\u00eda-dinero\u2014, donde el fin \u00faltimo es la acumulaci\u00f3n, los servicios cumpl\u00edan una funci\u00f3n necesaria y pragm\u00e1tica: facilitar que los trabajadores siguieran produciendo. La educaci\u00f3n para formar, la salud para mantener la fuerza laboral, entre otros, respond\u00edan a esta l\u00f3gica reproductiva. Sin embargo, en Estados Unidos, aquel modelo productivo \u2014altamente explotador\u2014 que Adam Smith imagin\u00f3 y que Marx estudi\u00f3 como tendencia dominante en el siglo XIX fue quedando atr\u00e1s. Los llamados servicios productivos tangibles fueron desplazados por una preponderancia de servicios improductivos. A partir de las cifras publicadas por la Oficina de An\u00e1lisis Econ\u00f3mico (BEA) (5) sobre la clasificaci\u00f3n por sectores econ\u00f3micos y el comportamiento de la econom\u00eda norteamericana durante 2025, es posible deducir que aproximadamente el 88 % del mercado de servicios en Estados Unidos corresponde al rubro de servicios no productivos, tales como finanzas, seguros, alquiler de inmuebles, salud, gobierno, ocio, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender con mayor exactitud lo planteado, recurrir\u00e9 al ejemplo de los servicios de seguros, los cuales se contratan sin que, muy probablemente, lleguen a utilizarse jam\u00e1s. El dinero que all\u00ed se emplea no termina generando un trabajo que pueda agregar valor a un producto tangible para su intercambio en equivalente, sino que adquiere una funci\u00f3n distinta, alejada del prop\u00f3sito para el que originalmente fue concebido.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el dinero que ingresa en la aseguradora termina convirti\u00e9ndose en capital al ser utilizado para comprar bonos, adquirir acciones o prestarlo a otros bancos. Se trata de un tipo de capital que, visto globalmente, se reproduce separ\u00e1ndose cada vez m\u00e1s del trabajo cristalizado en las mercanc\u00edas o en los servicios productivos. En este momento, el dinero \u2014que normalmente se transforma socialmente en un medio para adquirir mercanc\u00edas o servicios\u2014 puede experimentar una \u201cmetamorfosis\u201d mediante un proceso que se inicia con su puesta a disposici\u00f3n para que otros actores con carencia de capital puedan adquirir bienes materiales, ya sean mercanc\u00edas o medios de producci\u00f3n. A trav\u00e9s de esta suerte de pr\u00e9stamo, se obtiene una renta que resulta clave para la acumulaci\u00f3n a partir del uso del dinero. Esto constituye la base del capitalismo financiero.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegado este punto, es necesario resaltar que el valor del dinero, en alg\u00fan momento del proceso, tendr\u00e1 que dar cuenta de su funci\u00f3n social fundamental: el intercambio del trabajo cristalizado en bienes materiales o, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en servicios. Por ello, la capacidad de generar una renta por su uso termina siempre at\u00e1ndose al valor \u2014expresado en precio\u2014 que puedan llegar a tener las mercanc\u00edas y los servicios que con \u00e9l se aspiren adquirir. En una situaci\u00f3n normal, el precio de las mercanc\u00edas y los servicios no deber\u00eda separarse demasiado de su valor. Esto implica que la renta generada por el uso del dinero como medio de financiamiento tendr\u00e1, en teor\u00eda \u2014cuando nos referimos a una econom\u00eda con cierto grado de racionalidad\u2014, un techo que evite una escalada especulativa en los mercados financieros.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed donde la l\u00f3gica del capital impone con mayor crudeza sus ansias de acumulaci\u00f3n. Si el dinero puede intercambiarse por bienes y servicios, y estos \u00faltimos pueden clasificarse cl\u00e1sicamente en productivos e improductivos, entonces, mediante un an\u00e1lisis de la naturaleza de estos elementos intercambiables, cabe preguntarse cu\u00e1l de ellos resulta m\u00e1s \u00fatil para generar un proceso de acumulaci\u00f3n mayor al que puede alcanzarse en una econom\u00eda basada en el predominio de la producci\u00f3n de bienes materiales, la cual enfrenta constantemente el peligro de la sobreproducci\u00f3n, poniendo en riesgo al sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a esta interrogante surgi\u00f3 tanto del an\u00e1lisis como de la pr\u00e1ctica en torno a los servicios intangibles y no productivos \u2014cuyo valor resulta dif\u00edcil de precisar con exactitud\u2014, donde se termin\u00f3 abriendo un espacio f\u00e9rtil para la especulaci\u00f3n. Cuando el dinero se destina a financiar servicios de valor incierto, la posibilidad de establecer un precio altamente especulativo sobre los servicios improductivos en cuesti\u00f3n se vuelve propicia, y con ello tiende a elevarse la renta por su uso.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, se genera un espacio donde la mercanc\u00eda y los servicios productivos dejan de ser una limitante para la reproducci\u00f3n del capital. Se prescinde de la econom\u00eda real en favor de una econom\u00eda basada en servicios improductivos que permiten aumentar la renta por el uso del dinero, potenciando exponencialmente las tasas de ganancia \u2014ahora de car\u00e1cter ficticio\u2014 del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que permite que la cantidad de dinero \u2014y m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l, la de bonos, acciones y otros instrumentos financieros\u2014 sea muy superior a la cantidad de equivalentes en bienes reales existentes. Marx denomin\u00f3 a este fen\u00f3meno capital ficticio: t\u00edtulos que circulan como si fueran capital, pero que representan derechos sobre plusvalor futuro, no valor real ya creado. Es a partir de esta din\u00e1mica que dicho dinero puede intercambiarse sin un respaldo material directo, configurando as\u00ed las bases del capital financiero moderno. Es precisamente desde este enorme mercado de servicios improductivos, donde la determinaci\u00f3n del valor resulta m\u00e1s opaca y mediada, desde donde el capital financiero comienza a absorber recursos, dando lugar a esa inmensa masa de \u00abpapeles inorg\u00e1nicos\u00bb que conocemos como la gran burbuja.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender con mayor propiedad el papel de la econom\u00eda dominada por los servicios improductivo, propongo volver al ejemplo de las aseguradoras. La necesidad de sentirse seguro no es un elemento que pueda medirse en promedio ni matematizarse con la misma transparencia que un bien tangible; dif\u00edcilmente puede convertirse en un valor material de intercambio cl\u00e1sico siguiendo los mismos par\u00e1metros que rigen para los productos industriales. Sin embargo, ello no significa que su valor sea arbitrario o meramente subjetivo. Lo que ocurre es que la determinaci\u00f3n del valor en este \u00e1mbito se presenta de manera m\u00e1s mediada, y es precisamente en ese espacio de mediaci\u00f3n donde se abre la posibilidad de que el precio se separe del valor, y donde la manipulaci\u00f3n \u2014mediante propaganda, construcci\u00f3n de percepciones y, hoy, inteligencia artificial\u2014 encuentra terreno f\u00e9rtil.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe preguntarse varias cuestiones en la b\u00fasqueda de comprender con mayor exactitud lo planteado: \u00bfqu\u00e9 tendr\u00eda m\u00e1s valor, una hora de trabajo de alguien que me hizo sentir seguro o una hora de trabajo de alguien que me hizo sentir relajado con un masaje? Por otro lado, una persona puede tener muchos m\u00e1s a\u00f1os de experiencia en materia de seguridad que otra, pero el hecho de que me sienta seguro con alguien no depende necesariamente de su trayectoria. \u00bfPodr\u00eda estandarizarse de manera efectiva que la hora de quien tiene m\u00e1s experiencia en el \u00e1rea sea, por ese solo hecho, m\u00e1s valiosa? \u00bfCu\u00e1ntas horas de trabajo \u00abnecesarias\u00bb se requieren para hacer sentir seguro a alguien? No es algo que pueda medirse como una silla. Pero eso no significa que carezca de valor objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un criterio que, desde la apariencia fenom\u00e9nica, resulta subjetivo y opaco, y por ende es este criterio el que terminan imponiendo los actores vinculados al capital financiero. Sin embargo, tras esa opacidad subyace una determinaci\u00f3n objetiva: el tiempo de trabajo socialmente necesario no es un dato t\u00e9cnico que pueda medirse externamente al mercado, sino una relaci\u00f3n social que se impone en el intercambio, independientemente de la conciencia que los agentes tengan de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, una vez \u00abliberado\u00bb el dinero de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas y de los servicios productivos para poder reproducirse como capital, se potencia un mercado de servicios especulativo que tiende a crecer muy por encima de su necesidad real. As\u00ed, en su forma m\u00e1s concreta, la financiaci\u00f3n de las empresas vinculadas al negocio de los servicios improductivos mediante la compra de acciones \u2014una forma acabada de pr\u00e9stamo de dinero\u2014 termina convirti\u00e9ndose en un gran negocio al permitir el crecimiento de dichas empresas y, con ello, el aumento del valor de las acciones, dado que el precio de sus productos puede elevarse de manera especulativa. De esta manera, se inici\u00f3 y desarroll\u00f3 en la econom\u00eda una serie de formas de financiaci\u00f3n totalmente especulativas, derivadas del uso de la moneda norteamericana, con un sustento cada vez m\u00e1s alejado de la realidad econ\u00f3mica<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, cada d\u00eda este mercado especulativo requiere m\u00e1s dinero para seguir alimentando la voracidad del capital financiero y el neo-rentismo que lo caracteriza. En este momento se hace visible que todo este entramado de consumo desmedido \u2014y sobre todo de un consumo de servicios que no se corresponde con la producci\u00f3n de bienes\u2014 solo es posible porque la econom\u00eda norteamericana ha sido financiada en gran medida desde el exterior mediante el mecanismo, ya bastante estudiado, basado en el uso de los petrod\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta financiaci\u00f3n externa no puede ser infinita. Para que el d\u00f3lar no se desplome ante una deuda de 39 billones de d\u00f3lares y un consumo desbordado, es necesario que las dem\u00e1s econom\u00edas del mundo financien permanente y crecientemente a Estados Unidos. Los d\u00f3lares que salen del Estado norteamericano, cada vez en mayor volumen, deben regresar a sus arcas en un proceso de reciclaje masivo de divisas que permita mantener estable el valor de la moneda<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, este equilibrio es profundamente inestable. La insaciable necesidad de ganancia del capital financiero ha terminado empujando hist\u00f3ricamente al Estado norteamericano a implementar pol\u00edticas de inyecci\u00f3n de d\u00f3lares en la econom\u00eda, con el fin de incentivar el consumo constante. Ese consumismo permite que el dinero fluya hacia los grandes bancos y las corporaciones financieras, pero llega un momento en que el Estado se desangra en d\u00f3lares y necesita recurrir una y otra vez a la financiarizaci\u00f3n de su deuda para sostener el sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la guerra cumple una funci\u00f3n espec\u00edfica: servir de argumento para aumentar el presupuesto en defensa \u2014un \u201cservicio\u201d m\u00e1s\u2014 y poder inyectar m\u00e1s dinero a las grandes empresas del complejo tecnol\u00f3gico-militar, encargadas de suministrar las armas necesarias para garantizar la seguridad de los \u201cEstados clientes\u201d. Hist\u00f3ricamente, y sobre todo despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial con la imposici\u00f3n del keynesianismo militar, esta din\u00e1mica ha obligado al Estado norteamericano a expandir su presupuesto fiscal muy por encima de sus capacidades, requiriendo cada vez m\u00e1s del apoyo urgente del incremento de la financiaci\u00f3n surgida del sistema petrod\u00f3lar. Ello ha sobrepasado actualmente, a todas luces, las posibilidades de los bancos centrales del mundo y de los grandes consorcios internacionales para cubrir el d\u00e9ficit fiscal de los Estados Unidos. Aunque el monto total de deuda en manos extranjeras ha alcanzado niveles nominales r\u00e9cord \u2014cerca de 8,5 billones de d\u00f3lares (6)\u2014, su peso porcentual en la deuda total estadounidense ha disminuido significativamente. A principios de la d\u00e9cada de 2010, los extranjeros pose\u00edan casi el 50 % de la deuda p\u00fablica; para 2024-2025, esa cifra se ha reducido aproximadamente al 30 %. Esto significa que el propio mercado interno de EE. UU. (7) \u2014bancos, fondos de inversi\u00f3n y la propia Reserva Federal\u2014 est\u00e1 absorbiendo una parte cada vez mayor del d\u00e9ficit fiscal, generando una presi\u00f3n fiscal que atenta contra el valor del d\u00f3lar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por ello que, revisando en sus elementos esenciales la pol\u00edtica de la administraci\u00f3n Trump, m\u00e1s all\u00e1 de la propaganda y la ret\u00f3rica incoherente, el imperio norteamericano \u2014como he se\u00f1alado reiteradamente en mis trabajos anteriores\u2014 solo busca una reconfiguraci\u00f3n que evite la p\u00e9rdida de su condici\u00f3n hegem\u00f3nica. La idea, siendo muy directos, es que los aliados o pa\u00edses se vean en la obligaci\u00f3n de mantener y, en el mejor de los casos, aumentar la financiaci\u00f3n sobre la econom\u00eda norteamericana, forzados por el inter\u00e9s inicial de preservar el valor de sus reservas internacionales y las inversiones totales denominadas en d\u00f3lares, que podr\u00edan desaparecer si el imperio estadounidense colapsa.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, la idea es que el \u201cservicio\u201d de seguridad y defensa del \u201cmundo libre\u201d y sus aliados recaiga sobre estos mismos, reduciendo as\u00ed la presi\u00f3n sobre el fisco norteamericano y, adem\u00e1s, oblig\u00e1ndolos a comprar a las empresas estadounidenses las armas con las que ellos mismos se defiendan. Cabe resaltar que por \u201cdefensa\u201d, para el imperio americano, debe entenderse la contenci\u00f3n de posibles competidores que le disputen la hegemon\u00eda a los Estados Unidos. Esta es la estrategia que se quiso comenzar a implementar con Israel \u2014como aliado del \u201cmundo libre\u201d\u2014 en Medio Oriente mediante la guerra contra Ir\u00e1n, y que en este momento parece estar quedando inviable.<\/p>\n\n\n\n<p>Israel, Ir\u00e1n y el nuevo escenario estrat\u00e9gico<\/p>\n\n\n\n<p>En este marco se inscribe la estrategia hacia Israel, en el contexto de la actual guerra contra el Estado persa. Para que el Estado hebreo asuma en un futuro cercano un papel m\u00e1s activo en la defensa de los intereses imperiales en la regi\u00f3n de Medio Oriente, se hace necesario acabar con el r\u00e9gimen de los ayatol\u00e1s y desarmar a Ir\u00e1n. La idea de Trump no es, por tanto, una locura aislada, sino parte de una concepci\u00f3n estrat\u00e9gica. Sin embargo, en el desarrollo del conflicto, los hechos han tomado otra dimensi\u00f3n en un tiempo relativamente corto.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta altura del conflicto, independientemente del resultado final, los iran\u00edes han obtenido ya su primera victoria: han logrado evitar que la decapitaci\u00f3n de su liderazgo permitiera un cambio de r\u00e9gimen. Hoy, a todas luces, esto parece poco probable, porque la guerra ha terminado uniendo al pueblo iran\u00ed en torno a su gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, intentar un desembarco de tropas con el fin de derribar al gobierno iran\u00ed en las condiciones actuales representar\u00eda un suicidio que profundizar\u00eda la crisis fiscal estadounidense, dado que implicar\u00eda una guerra m\u00e1s larga que desangrar\u00eda al fisco norteamericano, ejerciendo una mayor presi\u00f3n sobre el ya desgastado d\u00f3lar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es de resaltar que otro de los objetivos planteados inicialmente por la administraci\u00f3n Trump \u2014la destrucci\u00f3n de las capacidades militares convencionales iran\u00edes\u2014 ha sido frustrado hasta el momento. Su sistema misil\u00edstico y de drones ha resultado muy dif\u00edcil de destruir, demostrando d\u00eda tras d\u00eda que su capacidad de respuesta no se ha visto limitada. Un ejemplo claro ocurri\u00f3 recientemente: cuando los iran\u00edes recibieron ataques contra su infraestructura energ\u00e9tica, advirtieron que responder\u00edan atacando la infraestructura energ\u00e9tica que representa a los intereses norteamericanos en la regi\u00f3n, y as\u00ed lo hicieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar el desarrollo de la guerra en sus aspectos m\u00e1s crudos, la f\u00e9rrea resistencia de Ir\u00e1n \u2014con el uso de tecnolog\u00eda altamente eficaz, de bajo costo y, por ende, asim\u00e9trica\u2014 ha logrado arrebatarle la iniciativa al imperio norteamericano y a Israel. El epicentro del conflicto ya no se centra \u00fanicamente en la existencia del Estado persa, sino que la apuesta se ha elevado a un nivel superior: mediante una crisis energ\u00e9tica mundial impulsada desde Ir\u00e1n, se busca golpear mortalmente el sistema de financiaci\u00f3n de los Estados Unidos y, con ello, profundizar la ya pronunciada crisis del sistema financiero mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, Ir\u00e1n no solo ha logrado quitarle la iniciativa estrat\u00e9gica al imperio, sino que ha conseguido que esta guerra adquiera dimensiones existenciales tambi\u00e9n para los Estados Unidos. Para lograrlo en t\u00e9rminos concretos, los iran\u00edes han llevado a cabo una jugada arriesgada pero magistral: cerrar el estrecho de Ormuz o, en su defecto, destruir toda la infraestructura energ\u00e9tica que genera el petr\u00f3leo y el gas que transitan por esa v\u00eda mar\u00edtima. Del mismo modo que los sovi\u00e9ticos llevaron la batalla a las puertas de Stalingrado, los iran\u00edes han trasladado el centro de la guerra al control de esa v\u00eda mar\u00edtima estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la otra gran victoria es que los iran\u00edes han logrado, con los recientes ataques a la \u201cblindada\u201d Dimona, demostrar que est\u00e1n en capacidad de golpear el centro nuclear ubicado en ese lugar, arrebat\u00e1ndole as\u00ed a Israel la ventaja de usar un arma nuclear contra Ir\u00e1n sin una respuesta equivalente. La destrucci\u00f3n de la central de Dimona representar\u00eda un accidente nuclear con consecuencias apocal\u00edpticas para el Estado hebreo, dejando inhabitable su peque\u00f1o territorio. De esta manera, Ir\u00e1n estar\u00eda tratando de imponer en la regi\u00f3n una especie de doctrina de la mutua destrucci\u00f3n asegurada con Israel.<\/p>\n\n\n\n<p>La batalla del Estrecho de Ormuz: el nuevo Stalingrado<\/p>\n\n\n\n<p>Continuando con el an\u00e1lisis, en las circunstancias actuales, quien controle el estrecho de Ormuz estar\u00e1 redefiniendo el futuro de Medio Oriente. Si los iran\u00edes logran el retiro de las fuerzas norteamericanas \u2014producto de la imposibilidad de sostener una guerra prolongada\u2014 y consiguen mantener el control del estrecho, contar\u00edan con argumentos para exigir que los pa\u00edses que utilizan esa v\u00eda, y que han sido c\u00f3mplices de Estados Unidos, paguen por el tr\u00e1nsito mar\u00edtimo.<\/p>\n\n\n\n<p>De concretarse este escenario, la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n terminar\u00eda controlando una parte importante del transporte mundial de petr\u00f3leo y gas, debilitando la hegemon\u00eda norteamericana en la materia y golpeando directamente al petrod\u00f3lar. M\u00e1s a\u00fan, una derrota estadounidense implicar\u00eda la p\u00e9rdida definitiva de su supremac\u00eda en la guerra convencional. Tanto Israel como Estados Unidos quedar\u00edan reducidos a la opci\u00f3n nuclear como \u00fanica v\u00eda de disuasi\u00f3n v\u00e1lida. Baste recordar c\u00f3mo cay\u00f3 en bolsa la empresa Lockheed Martin, fabricante del F-35, tras el derribo de una de estas aeronaves; el impacto en el mercado fue inmediato. Un escenario as\u00ed ser\u00eda terrible para Washington: estar\u00edamos ante el principio del fin del imperio norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, todo esto reconfigurar\u00eda las correlaciones de fuerzas en la regi\u00f3n con un fortalecimiento del movimiento chiita, que podr\u00eda conllevar la ca\u00edda de varios gobiernos prooccidentales. Ser\u00eda una verdadera hecatombe mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese caso, tambi\u00e9n habr\u00eda que preguntarse c\u00f3mo quedar\u00eda Israel ante un Ir\u00e1n capaz de pulverizar el sue\u00f1o israel\u00ed de construir grandes oleoductos para extraer petr\u00f3leo \u00e1rabe a trav\u00e9s de su territorio, condici\u00f3n fundamental para mantener econ\u00f3micamente a Israel en su papel de gendarme de los intereses del imperio en Medio Oriente. \u00bfPodr\u00eda recuperar el Estado sionista de Israel los 80.000 millones de d\u00f3lares que le han costado los conflictos de los \u00faltimos a\u00f1os? \u00bfPodr\u00eda reconstruir su infraestructura tras una derrota? Recordemos que la principal industria israel\u00ed es la militar: si no logra \u00e9xito en el campo de batalla, su industria perder\u00e1 fuerza. \u00bfQui\u00e9n comprar\u00eda material militar que no es efectivo? Por si fuera poco, a Estados Unidos le resultar\u00eda mucho m\u00e1s dif\u00edcil apoyar a Israel en su reconstrucci\u00f3n, lo que complicar\u00eda a\u00fan m\u00e1s el escenario regional.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si, por el contrario, Estados Unidos gana la batalla y toma el control del estrecho de Ormuz, crear\u00eda las condiciones para debilitar el eje de la resistencia y atar\u00eda m\u00e1s estrechamente a las petromonarqu\u00edas a la influencia de Washington, oxigenando desesperadamente su sistema de financiaci\u00f3n internacional. Ser\u00eda una victoria importante en busca de ganar tiempo y terminar aplicando la estrategia planteada por la administraci\u00f3n Trump para el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Definitivamente, el estrecho de Ormuz, despu\u00e9s de toda esta situaci\u00f3n planteada, no volver\u00e1 a ser un espacio de tr\u00e1nsito internacional neutral: la l\u00f3gica de la guerra lleva a que sea controlado por uno u otro actor, convirti\u00e9ndose en la joya de la corona estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, la posibilidad de una confrontaci\u00f3n en el estrecho de Ormuz se ha convertido especialmente en un problema existencial para Estados Unidos. Para Ir\u00e1n, controlarlo significar\u00eda la ventaja estrat\u00e9gica de poseer una daga en la yugular del imperio norteamericano. Del mismo modo que en la d\u00e9cada de 1940 el mundo pend\u00eda de un hilo en las ruinas de Stalingrado, hoy contiene el aliento ante lo que pueda ocurrir en una hipot\u00e9tica batalla en Ormuz.<\/p>\n\n\n\n<p>El dilema de la negociaci\u00f3n y el futuro del imperio<\/p>\n\n\n\n<p>El otro escenario, el m\u00e1s deseado por muchos, es el de una soluci\u00f3n diplom\u00e1tica inmediata. Sin embargo, este parece poco probable en las condiciones actuales por dos elementos fundamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la destrucci\u00f3n que ha sufrido Ir\u00e1n requerir\u00eda pagos y compensaciones para reconstruir el pa\u00eds, algo que Estados Unidos no est\u00e1 en condiciones de ofrecer en este momento. Adem\u00e1s, una situaci\u00f3n en la que se genere un alto al fuego para luego reanudar el conflicto en un futuro pr\u00f3ximo pondr\u00eda a Ir\u00e1n en una posici\u00f3n de vulnerabilidad frente a un enemigo que, por ser a\u00fan una gran superpotencia, tendr\u00eda la capacidad \u2014en teor\u00eda\u2014 de recuperarse m\u00e1s r\u00e1pido y golpear posteriormente a una Rep\u00fablica Isl\u00e1mica a\u00fan no plenamente recuperada debido a las sanciones a las que est\u00e1 sometida. Sin un acuerdo que garantice evitar la guerra en el futuro cercano y sin las garant\u00edas necesarias para la recuperaci\u00f3n de su infraestructura y econom\u00eda, cualquier alto al fuego resulta inviable para Teher\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, los norteamericanos no pueden retirarse de la regi\u00f3n sin garantizar la recuperaci\u00f3n del dinero invertido en el conflicto y, m\u00e1s importante a\u00fan, sin restaurar antes de que termine la guerra su imagen de potencia militar suprema. Una retirada sin condiciones previas ser\u00eda interpretada como una derrota estrat\u00e9gica, erosionando la credibilidad de Estados Unidos ante sus aliados y fortaleciendo a sus adversarios en una regi\u00f3n clave para los intereses del imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, ambas partes se encuentran atrapadas en una din\u00e1mica donde las condiciones para un acuerdo diplom\u00e1tico parecen estar en las ant\u00edpodas de lo que cada una est\u00e1 dispuesta a conceder, haciendo que el escenario de una soluci\u00f3n negociada se aleje cada vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo pende de un hilo<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como en Stalingrado la invencibilidad alemana fue destrozada en sus ruinas, hoy la invencibilidad norteamericana est\u00e1 seriamente cuestionada, independientemente del resultado final del conflicto con Ir\u00e1n. La hipot\u00e9tica batalla del estrecho de Ormuz parece cada vez m\u00e1s inevitable. Solo una negociaci\u00f3n de \u00faltimo momento podr\u00eda evitarla, pero ha corrido demasiada agua bajo el puente y lo que est\u00e1 en juego es tan profundo que todo indica que ser\u00e1 all\u00ed donde se defina el futuro de esta guerra y, posiblemente, de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estrecho de Ormuz podr\u00eda quedar enterrada la invencibilidad del imperio norteamericano como potencia hegem\u00f3nica militar, o tal vez Estados Unidos logre tomar un segundo aire que le permita mantenerse como tal en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Rusia y China observan el conflicto con atenci\u00f3n, pero gradualmente el mundo se mueve hacia la necesidad de que estas potencias tomen posturas m\u00e1s claras.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo pende de un hilo tambi\u00e9n porque cabe preguntarse: \u00bfestar\u00e1 dispuesto el Imperio norteamericano a retirarse en silencio? \u00bfLlegar\u00eda Estados Unidos al l\u00edmite de tener que aplicar una econom\u00eda de guerra dadas las circunstancias, cuesti\u00f3n que a fondo complicar\u00eda a\u00fan m\u00e1s su escenario interno? \u00bfEstar\u00e1 Israel dispuesto a permitir que una victoria estrat\u00e9gica por parte de Ir\u00e1n reordene todo Oriente Medio, creando las condiciones para la debacle del imperio y poniendo con ello en duda la existencia del Estado hebreo, todo esto sin que se utilicen armas de destrucci\u00f3n masiva como las nucleares, qu\u00edmicas o biol\u00f3gicas?<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchas las dudas, pero lo cierto es que los iran\u00edes han logrado llevar la guerra a un punto donde la iniciativa ya no es norteamericana. La batalla se librar\u00e1 en los t\u00e9rminos planteados por la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n, en unos t\u00e9rminos donde la existencia de Ir\u00e1n como naci\u00f3n no es lo \u00fanico que est\u00e1 en juego: tambi\u00e9n han conseguido que esta guerra se convierta en una guerra existencial para sus enemigos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Rafael Gil Centeno (Rebeli\u00f3, 27-3-26) A lo largo de la historia de la humanidad existen momentos que, por su naturaleza y consecuencias, se convierten en aut\u00e9nticos puntos de inflexi\u00f3n. Estos episodios no solo marcan el fin de una era, sino que definen el rumbo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social del futuro pr\u00f3ximo. 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