{"id":61426,"date":"2026-07-17T14:33:13","date_gmt":"2026-07-17T18:33:13","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61426"},"modified":"2026-07-17T14:33:14","modified_gmt":"2026-07-17T18:33:14","slug":"es-china-un-capitalismo-de-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/07\/17\/es-china-un-capitalismo-de-estado\/","title":{"rendered":"\u00bfEs China un capitalismo de Estado?"},"content":{"rendered":"\n<p>Xulio R\u00edos (Rebeli\u00f3n, 17-7-26)<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza del modelo econ\u00f3mico y pol\u00edtico chino seguir\u00e1 siendo objeto de debate durante mucho tiempo. Pocas etiquetas han suscitado tanta controversia como la de \u00abcapitalismo de Estado\u00bb, utilizada con frecuencia para describir el sistema vigente en la Rep\u00fablica Popular China. Se trata, adem\u00e1s, de una expresi\u00f3n que en China provoca un rechazo frontal, no solo por sus implicaciones ideol\u00f3gicas, sino porque se considera incapaz de explicar la singularidad de un proyecto que sus dirigentes insisten en presentar como una forma in\u00e9dita de desarrollo socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n no es menor. Si China fuera simplemente un capitalismo de Estado, cabr\u00eda interpretarla como una variante autoritaria del capitalismo contempor\u00e1neo. Si, por el contrario, estuviera construyendo una modalidad original de socialismo, nos encontrar\u00edamos ante una experiencia hist\u00f3rica distinta, todav\u00eda inacabada y cuyo desenlace permanece abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Oficialmente, el modelo chino se define como una econom\u00eda socialista de mercado. La expresi\u00f3n no es casual. Desde la perspectiva del Partido Comunista de China (PCCh), no se trata de una econom\u00eda de mercado en sentido liberal, sino de una econom\u00eda con mercado, donde este constituye un instrumento de asignaci\u00f3n de recursos subordinado a objetivos pol\u00edticos definidos mediante la planificaci\u00f3n. El mercado no determina el rumbo del desarrollo; lo hace el Partido. El objetivo declarado contin\u00faa siendo la construcci\u00f3n de una sociedad socialista moderna hacia 2049, coincidiendo con el centenario de la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular, y no la culminaci\u00f3n de una sociedad capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente ah\u00ed reside una de las primeras diferencias conceptuales. En las econom\u00edas capitalistas el mercado constituye el principio organizador del sistema; en China, al menos en el plano doctrinal e institucional, el mercado se presenta como una herramienta al servicio de un proyecto pol\u00edtico de alcance superior.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los argumentos del capitalismo de Estado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quienes califican a China como capitalismo de Estado parten de elementos objetivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde posiciones liberales o conservadoras se subraya la coexistencia de propiedad p\u00fablica y privada, la b\u00fasqueda sistem\u00e1tica de beneficios, la integraci\u00f3n plena en el comercio internacional, la existencia de grandes corporaciones competitivas o una creciente acumulaci\u00f3n de riqueza. A ello se a\u00f1ade un Estado extremadamente activo que protege sectores estrat\u00e9gicos, dirige la pol\u00edtica industrial, controla el sistema financiero y orienta la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Para estos analistas, China habr\u00eda sustituido el libre mercado por un capitalismo gobernado desde el poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente, parte de la izquierda llega a una conclusi\u00f3n similar, aunque por razones muy distintas. Su principal argumento es que la expansi\u00f3n de la propiedad privada, la aparici\u00f3n de una poderosa clase empresarial, las desigualdades sociales, la existencia de relaciones salariales plenamente mercantiles y la utilizaci\u00f3n del beneficio como incentivo econ\u00f3mico revelar\u00edan un abandono de los principios cl\u00e1sicos del socialismo. Desde esta \u00f3ptica, el discurso socialista funcionar\u00eda como una legitimaci\u00f3n ideol\u00f3gica de un sistema esencialmente capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta llamativo que esta cr\u00edtica apenas se formulara durante las primeras d\u00e9cadas de la reforma, cuando China segu\u00eda siendo un pa\u00eds relativamente pobre. Solo cuando el desarrollo econ\u00f3mico alcanz\u00f3 dimensiones extraordinarias comenz\u00f3 a generalizarse la idea de que semejante \u00e9xito \u00fanicamente pod\u00eda explicarse mediante una conversi\u00f3n al capitalismo. Es como si el socialismo solo resultara cre\u00edble mientras administraba la escasez y dejara autom\u00e1ticamente de serlo al generar prosperidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta lectura, sin embargo, tiende a minimizar la importancia de las singularidades chinas y presupone que cualquier utilizaci\u00f3n del mercado conduce necesariamente al capitalismo, una equivalencia que ni la teor\u00eda econ\u00f3mica ni la experiencia hist\u00f3rica permiten establecer de forma autom\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La respuesta china<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El rechazo chino a la etiqueta de capitalismo de Estado no responde \u00fanicamente a una cuesti\u00f3n terminol\u00f3gica. Aceptarla implicar\u00eda reconocer que el proyecto iniciado en 1949 habr\u00eda abandonado sus fundamentos ideol\u00f3gicos para transformarse en una variante del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, el PCCh insiste en que las reformas introducidas desde finales de los a\u00f1os setenta representan una evoluci\u00f3n del socialismo, adaptada a nuevas circunstancias hist\u00f3ricas. La incorporaci\u00f3n del mercado, de la empresa privada o incluso del capital extranjero no modificar\u00eda la naturaleza del sistema porque todos esos instrumentos permanecer\u00edan subordinados al liderazgo pol\u00edtico del Partido.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, el criterio decisivo no consiste en determinar si existen mercados o propiedad privada -presentes, en diferentes grados, en numerosas econom\u00edas- sino en establecer qui\u00e9n fija las prioridades del desarrollo y qui\u00e9n controla los resortes fundamentales del poder econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>En China, el Partido mantiene el control absoluto sobre los sectores considerados estrat\u00e9gicos; conserva la propiedad p\u00fablica de la tierra urbana y limita profundamente la privatizaci\u00f3n del suelo rural; dirige el sistema financiero; mantiene una presencia org\u00e1nica dentro de las grandes empresas privadas; controla los principales instrumentos de comunicaci\u00f3n y planificaci\u00f3n; y, sobre todo, impide que el empresariado pueda constituirse como una fuerza pol\u00edtica aut\u00f3noma capaz de condicionar al Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta diferencia resulta esencial. En las econom\u00edas capitalistas son los grandes intereses privados quienes terminan condicionando la acci\u00f3n p\u00fablica. En China ocurre, al menos hasta el presente, el fen\u00f3meno inverso: es el Estado, dirigido por el Partido, quien subordina el capital privado a prioridades pol\u00edticas definidas previamente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El papel de la planificaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una idea ampliamente extendida atribuye el \u00e9xito chino exclusivamente a la apertura econ\u00f3mica y a la inversi\u00f3n extranjera. Sin embargo, esa explicaci\u00f3n resulta claramente insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>La apertura fue importante, pero probablemente lo decisivo haya sido la extraordinaria capacidad del Estado para planificar el desarrollo durante m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas. El capital extranjero fue admitido, aunque bajo condiciones compatibles con los objetivos nacionales de industrializaci\u00f3n, transferencia tecnol\u00f3gica y creaci\u00f3n de capacidades propias.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado no ha sido \u00fanicamente la recepci\u00f3n de inversiones internacionales, sino la construcci\u00f3n deliberada de uno de los ecosistemas industriales m\u00e1s completos del mundo bajo una l\u00f3gica de soberan\u00eda econ\u00f3mica que hoy se extiende a \u00e1mbitos tan diversos como la seguridad alimentaria, las infraestructuras cr\u00edticas, la energ\u00eda o las tecnolog\u00edas avanzadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta diferencia puede apreciarse comparando el caso chino con experiencias cl\u00e1sicas de capitalismo de Estado, como la desarrollada durante d\u00e9cadas por el Kuomintang en Taiw\u00e1n. All\u00ed el Estado impuls\u00f3 la industrializaci\u00f3n, pero con la finalidad de consolidar una econom\u00eda plenamente capitalista e integrada en la estrategia geopol\u00edtica estadounidense. En China continental, por el contrario, el discurso oficial insiste en que la industrializaci\u00f3n constituye una etapa dentro de un proceso hist\u00f3rico cuyo horizonte contin\u00faa siendo socialista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 debemos observar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero problema quiz\u00e1 no consista en decidir hoy si China es o no capitalismo de Estado, sino en identificar qu\u00e9 par\u00e1metros permitir\u00e1n responder a esa pregunta en el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Reducir el an\u00e1lisis al crecimiento del PIB, al volumen exportador o al n\u00famero de millonarios resulta claramente insuficiente. Si la propia legitimidad del modelo descansa sobre la promesa de construir una sociedad distinta, ser\u00e1 necesario evaluar tambi\u00e9n otros indicadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ellos destacan la evoluci\u00f3n de la desigualdad; el grado de universalizaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos; la erradicaci\u00f3n de la pobreza extrema; la efectividad de las pol\u00edticas de prosperidad com\u00fan; la capacidad para limitar la influencia pol\u00edtica del gran capital; la persistencia de la propiedad p\u00fablica en los sectores estrat\u00e9gicos; el mantenimiento del liderazgo pol\u00edtico del Partido sobre la econom\u00eda; la transici\u00f3n ecol\u00f3gica; la lucha contra la corrupci\u00f3n y la consolidaci\u00f3n de formas de desarrollo menos dependientes de la l\u00f3gica exclusiva del beneficio.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido adquiere especial relevancia el experimento desarrollado en Zhejiang, una de las provincias m\u00e1s din\u00e1micas del pa\u00eds. All\u00ed se ensayan pol\u00edticas que pretenden anticipar la siguiente fase del modelo: fortalecimiento del liderazgo del Partido, desarrollo verde y civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica, ampliaci\u00f3n de las pol\u00edticas de prosperidad com\u00fan, regulaci\u00f3n del capital privado y profundizaci\u00f3n de la lucha contra la corrupci\u00f3n. Su evaluaci\u00f3n hacia 2035 probablemente ofrecer\u00e1 algunas de las evidencias m\u00e1s s\u00f3lidas para valorar hacia d\u00f3nde evoluciona realmente el sistema chino.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>China es otra experiencia hist\u00f3rica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el principal error consista en intentar encajar a China dentro de categor\u00edas elaboradas para explicar otras experiencias hist\u00f3ricas.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que incorpora numerosos elementos que asociamos al capitalismo: mercados, empresas privadas, competencia, acumulaci\u00f3n, innovaci\u00f3n o apertura internacional. Pero tampoco cabe ignorar que el poder pol\u00edtico mantiene un grado de direcci\u00f3n econ\u00f3mica, planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica y control sobre el capital privado dif\u00edcilmente comparable con las econom\u00edas capitalistas convencionales.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00absecreto\u00bb del modelo chino parece residir menos en la econom\u00eda que en la pol\u00edtica. No es el Estado actuando como un gran capitalista, sino un Estado que pretende alinear la actividad econ\u00f3mica con objetivos sociales, nacionales y estrat\u00e9gicos de largo plazo. Que esa pretensi\u00f3n logre materializarse plenamente o termine siendo absorbida por las din\u00e1micas propias del capitalismo constituye precisamente la gran inc\u00f3gnita.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, ser\u00e1 la propia evoluci\u00f3n de China la que responda a esta cuesti\u00f3n. Nadie puede afirmar con certeza que el actual modelo desemboque en una sociedad socialista plenamente desarrollada. Pero tampoco resulta metodol\u00f3gicamente riguroso dar por supuesto que la presencia del mercado u otros atributos \u201ccapitalistas\u201d invalida autom\u00e1ticamente esa posibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe, por otra parte, hacer menci\u00f3n de la persistencia de las campa\u00f1as de educaci\u00f3n ideol\u00f3gica que apela a mantener a ultranza la fidelidad a la misi\u00f3n fundacional o la revalidaci\u00f3n del marxismo, especialmente en el xiismo, como gu\u00eda inspiradora de los m\u00e1s de cien millones de militantes del PCCh. Es este mandarinato el que vertebra las pol\u00edticas del pa\u00eds en todos los \u00f3rdenes.<\/p>\n\n\n\n<p>China contin\u00faa siendo, ante todo, una especificidad hist\u00f3rica. Su proyecto combina una fuerte tradici\u00f3n civilizacional, una reivindicaci\u00f3n permanente de la soberan\u00eda nacional y una experimentaci\u00f3n institucional sin precedentes. Tal vez por ello las categor\u00edas heredadas resulten insuficientes para comprender una realidad cuya definici\u00f3n definitiva todav\u00eda pertenece m\u00e1s al futuro que al presente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un debate todav\u00eda abierto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La definici\u00f3n del sistema econ\u00f3mico chino constituye probablemente uno de los mayores debates intelectuales de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Lo menos que puede decirse es que no existe un consenso acad\u00e9mico. Al contrario, economistas, polit\u00f3logos e historiadores utilizan categor\u00edas diferentes para explicar una realidad que combina planificaci\u00f3n estatal, mercados, empresas privadas, empresas p\u00fablicas y un partido \u00fanico que mantiene el monopolio del poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>La dificultad deriva de que China re\u00fane caracter\u00edsticas propias de sistemas aparentemente incompatibles. Quienes privilegian el peso del mercado concluyen que el pa\u00eds ya es esencialmente capitalista. Quienes ponen el acento en la estructura del poder sostienen que el socialismo sigue siendo el principio ordenador del sistema. Entre ambos extremos abundan las posiciones intermedias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La interpretaci\u00f3n liberal: un capitalismo dirigido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva liberal, China representa una modalidad de capitalismo de Estado. Autores como Barry Naughton, Nicholas Lardy o Yasheng Huang, aun con diferencias importantes entre ellos, coinciden en se\u00f1alar que la econom\u00eda china funciona mayoritariamente mediante mecanismos de mercado. Los precios se determinan esencialmente por la oferta y la demanda, existe competencia entre empresas, proliferan las compa\u00f1\u00edas privadas, el trabajo asalariado constituye la relaci\u00f3n econ\u00f3mica dominante y la integraci\u00f3n en el capitalismo global es pr\u00e1cticamente completa.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia con las econom\u00edas occidentales residir\u00eda en que el Estado conserva un papel mucho m\u00e1s activo. Controla el sistema financiero, dirige la pol\u00edtica industrial, protege determinados sectores, interviene sobre los flujos de capital y utiliza las empresas p\u00fablicas como instrumentos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, el socialismo habr\u00eda quedado reducido a una legitimaci\u00f3n pol\u00edtica mientras el funcionamiento cotidiano responder\u00eda, en esencia, a la l\u00f3gica capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La cr\u00edtica marxista: una restauraci\u00f3n capitalista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, buena parte de la cr\u00edtica procedente de la izquierda llega a una conclusi\u00f3n semejante, aunque por caminos completamente distintos.<\/p>\n\n\n\n<p>Autores como David Harvey, Minqi Li o Au Loong Yu consideran que las reformas iniciadas por Deng Xiaoping condujeron progresivamente a una restauraci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Su argumento principal no se centra en la existencia de mercados -que tambi\u00e9n existieron parcialmente en otras experiencias socialistas- sino en la transformaci\u00f3n de las relaciones sociales de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Subrayan varios elementos como el crecimiento de la propiedad privada; la formaci\u00f3n de una poderosa clase empresarial; la ampliaci\u00f3n de las desigualdades sociales; la mercantilizaci\u00f3n creciente del trabajo; la aparici\u00f3n de grandes fortunas; la integraci\u00f3n plena en el capitalismo mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta \u00f3ptica, el Estado contin\u00faa siendo fuerte, pero act\u00faa esencialmente para garantizar la acumulaci\u00f3n de capital, aunque bajo direcci\u00f3n del Partido.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, esta interpretaci\u00f3n suele enfrentarse a una objeci\u00f3n relevante. Si el capitalismo se hubiera restaurado plenamente, \u00bfc\u00f3mo explicar que el Estado siga controlando los principales bancos, los sectores estrat\u00e9gicos, la pol\u00edtica monetaria, la tierra urbana y una parte sustancial de la inversi\u00f3n nacional?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una tercera interpretaci\u00f3n: un modelo h\u00edbrido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otros investigadores consideran insuficiente la dicotom\u00eda entre socialismo y capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso m\u00e1s conocido probablemente sea Giovanni Arrighi. En \u201cAdam Smith en Pek\u00edn\u201d, Arrighi sosten\u00eda que China no estaba reproduciendo el desarrollo capitalista occidental sino construyendo una v\u00eda distinta basada en una fuerte tradici\u00f3n estatal, un elevado grado de planificaci\u00f3n y una utilizaci\u00f3n pragm\u00e1tica del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s recientemente, Isabella Weber ha insistido en que muchas de las instituciones econ\u00f3micas chinas no proceden \u00fanicamente del marxismo sovi\u00e9tico, sino tambi\u00e9n de tradiciones administrativas imperiales que conceb\u00edan el mercado como un mecanismo \u00fatil siempre que permaneciera bajo supervisi\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, el mercado no ser\u00eda incompatible con el socialismo siempre que no determinase por s\u00ed mismo la orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica del desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 responde el PCCh?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La posici\u00f3n oficial del Partido Comunista de China parte de un razonamiento diferente. El criterio fundamental no consiste en determinar si existe propiedad privada o mercado. La verdadera cuesti\u00f3n consiste en responder qui\u00e9n ejerce el poder pol\u00edtico y qu\u00e9 finalidad persigue la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el PCCh, el mercado constituye \u00fanicamente un instrumento. El sujeto dirigente contin\u00faa siendo el Partido. Esta diferencia no es meramente ret\u00f3rica. Como se ha se\u00f1alado, en China la tierra sigue sin privatizarse plenamente; los bancos fundamentales permanecen bajo control estatal; las grandes empresas estrat\u00e9gicas siguen siendo p\u00fablicas; las compa\u00f1\u00edas privadas incorporan estructuras permanentes del Partido; el Estado determina las grandes prioridades industriales, tecnol\u00f3gicas y territoriales mediante planes quinquenales; el capital privado carece de autonom\u00eda para convertirse en una fuerza pol\u00edtica independiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la l\u00f3gica oficial, precisamente estos elementos impedir\u00edan definir el sistema como capitalista. Aceptar esa etiqueta supondr\u00eda reconocer que el Partido ha abandonado su misi\u00f3n hist\u00f3rica, algo incompatible con toda su construcci\u00f3n ideol\u00f3gica desde Deng Xiaoping hasta Xi Jinping.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 realmente la diferencia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 la cuesti\u00f3n m\u00e1s interesante consista en comparar el capitalismo de Estado cl\u00e1sico con el modelo chino.<\/p>\n\n\n\n<p>En las experiencias habitualmente definidas como capitalismo de Estado -Jap\u00f3n de la posguerra, Corea del Sur, Singapur o el citado Taiw\u00e1n gobernado por el Kuomintang- el Estado intervino intensamente para acelerar la industrializaci\u00f3n. Pero esa intervenci\u00f3n persegu\u00eda consolidar econom\u00edas plenamente capitalistas. El \u00e9xito empresarial acababa traduci\u00e9ndose, tarde o temprano, en influencia pol\u00edtica de las \u00e9lites econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>China presenta, hasta ahora, una l\u00f3gica diferente. Los grandes empresarios pueden acumular riqueza pero no pueden constituirse como un poder aut\u00f3nomo frente al Partido. No controlan el sistema financiero. No controlan los grandes medios de comunicaci\u00f3n. No determinan la orientaci\u00f3n de la planificaci\u00f3n. No financian partidos pol\u00edticos alternativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando el liderazgo considera que determinados sectores concentran un poder excesivo -como ocurri\u00f3 recientemente con las plataformas digitales o el sector inmobiliario- interviene directamente para reequilibrar el sistema. Esta subordinaci\u00f3n permanente del capital al poder pol\u00edtico constituye probablemente la principal diferencia respecto del capitalismo de Estado convencional. Es m\u00e1s, el Partido conserva intacta toda la capacidad para condicionar e incluso revertir la pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El verdadero criterio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, quiz\u00e1 la pregunta adecuada no sea si China tiene mercado. La inmensa mayor\u00eda de las econom\u00edas contempor\u00e1neas utilizan mercados. La cuesti\u00f3n verdaderamente relevante consiste en averiguar qui\u00e9n gobierna a qui\u00e9n. \u00bfGobierna el mercado al Estado? \u00bfO gobierna el Estado al mercado?<\/p>\n\n\n\n<p>En las econom\u00edas liberales, el poder econ\u00f3mico tiende progresivamente a condicionar el poder pol\u00edtico. En China, al menos hasta el presente, sucede justamente lo contrario. Ello no demuestra autom\u00e1ticamente que el modelo sea socialista. Pero s\u00ed obliga a reconocer que las categor\u00edas tradicionales resultan insuficientes para describirlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La prueba de fuego ser\u00e1 2035<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la discusi\u00f3n probablemente no pueda resolverse hoy. Ser\u00e1 la evoluci\u00f3n del propio sistema la que determine cu\u00e1l de las interpretaciones resulta finalmente correcta. Por eso adquiere tanta importancia el experimento iniciado en Zhejiang.<\/p>\n\n\n\n<p>Si durante la pr\u00f3xima d\u00e9cada China consigue reducir las desigualdades, reforzar la prosperidad com\u00fan, mantener subordinado al capital privado, profundizar la transici\u00f3n ecol\u00f3gica y preservar el liderazgo p\u00fablico sobre los sectores estrat\u00e9gicos, aumentar\u00e1n los argumentos de quienes consideran que est\u00e1 desarrollando una modalidad in\u00e9dita de socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, por el contrario, la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n privada termina imponi\u00e9ndose sobre los objetivos sociales, el concepto de capitalismo de Estado adquirir\u00e1 una fuerza explicativa mucho mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, el debate permanece abierto. No tanto porque falten datos, sino porque el objeto de estudio contin\u00faa transform\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una \u00faltima observaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los an\u00e1lisis -tanto favorables como cr\u00edticos- intentan responder a la pregunta \u00ab\u00bfqu\u00e9 es China?\u00bb. Sin embargo, el propio PCCh formula otra distinta: \u00ab\u00bfhacia d\u00f3nde va China?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una diferencia metodol\u00f3gica de enorme importancia. Mientras gran parte de la literatura occidental clasifica el sistema atendiendo a su estado actual, el Partido lo define por su direcci\u00f3n hist\u00f3rica. Es decir, sostiene que una sociedad puede contener elementos capitalistas sin ser capitalista si esos elementos constituyen una fase transitoria subordinada a un proyecto socialista de largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed reside, probablemente, el aut\u00e9ntico n\u00facleo del debate: no en si China utiliza mercados o empresas privadas pues eso es evidente, sino en si esos instrumentos est\u00e1n transformando el socialismo o si, por el contrario, es el socialismo el que est\u00e1 instrumentalizando al mercado para alcanzar unos objetivos pol\u00edticos previamente definidos. Esa es la cuesti\u00f3n que la evoluci\u00f3n de China durante las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas ayudar\u00e1 a responder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Xulio R\u00edos (Rebeli\u00f3n, 17-7-26) La naturaleza del modelo econ\u00f3mico y pol\u00edtico chino seguir\u00e1 siendo objeto de debate durante mucho tiempo. Pocas etiquetas han suscitado tanta controversia como la de \u00abcapitalismo de Estado\u00bb, utilizada con frecuencia para describir el sistema vigente en la Rep\u00fablica Popular China. 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