{"id":61511,"date":"2026-07-27T12:48:35","date_gmt":"2026-07-27T16:48:35","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61511"},"modified":"2026-07-27T12:48:37","modified_gmt":"2026-07-27T16:48:37","slug":"friedrich-engels-nos-enseno-como-podemos-hacer-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/07\/27\/friedrich-engels-nos-enseno-como-podemos-hacer-historia\/","title":{"rendered":"Friedrich Engels nos ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo podemos hacer historia"},"content":{"rendered":"\n<p>Paul Blackledge (Sin Permiso, 26-7-26)<\/p>\n\n\n\n<p>Existe el mito de que Friedrich Engels distorsion\u00f3 la teor\u00eda social revolucionaria de Karl Marx convirti\u00e9ndola en una forma pol\u00edticamente fatalista de determinismo tecnol\u00f3gico. Aunque es posible sacar frases de contexto para justificar esta afirmaci\u00f3n, la verdad es que Engels era un pensador&nbsp;<a href=\"https:\/\/sunypress.edu\/Books\/F\/Friedrich-Engels-and-Modern-Social-and-Political-Theory2\">muy sofisticado<\/a>, con un conocimiento enciclop\u00e9dico de la historia, que situaba la acci\u00f3n humana consciente en el centro de su comprensi\u00f3n del proceso hist\u00f3rico. Aunque entend\u00eda que la acci\u00f3n humana estaba determinada materialmente, su modelo de determinaci\u00f3n distaba mucho de ser mec\u00e1nico y reduccionista.<\/p>\n\n\n\n<p>E. P. Thompson ten\u00eda indudablemente raz\u00f3n cuando&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/thompson-ep\/1978\/pot\/essay.htm\">sostuvo<\/a>&nbsp;que deb\u00edamos protegernos contra los intentos de convertir a Engels en el \u00abchivo expiatorio\u00bb de cualquier defecto \u00abque uno elija impugnar en el marxismo posterior\u00bb. Y Perry Anderson se opuso con raz\u00f3n a los intentos de denigrar el legado de Engels cuando&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/en-gb\/products\/1031-lineages-of-the-absolutist-state?_pos=1&amp;_sid=ae12157fa&amp;_ss=r\">sugiri\u00f3<\/a>&nbsp;que, en realidad, era un historiador m\u00e1s s\u00f3lido que Marx: \u00abLos juicios&nbsp;<em>hist\u00f3ricos<\/em>&nbsp;de Engels son casi siempre superiores a los de Marx. Pose\u00eda un conocimiento m\u00e1s profundo de la historia europea y ten\u00eda una comprensi\u00f3n m\u00e1s certera de sus estructuras sucesivas y destacadas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El nacimiento del materialismo hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En sus propios comentarios, eminentemente sensatos, sobre el m\u00e9todo que \u00e9l y Marx desarrollaron, Engels hizo una observaci\u00f3n que se ha hecho famosa:<\/p>\n\n\n\n<p>Si algunos autores m\u00e1s j\u00f3venes atribuyen al aspecto econ\u00f3mico m\u00e1s importancia de la que le corresponde, Marx y yo somos, en cierta medida, responsables. Tuvimos que hacer hincapi\u00e9 en este principio rector frente a los oponentes que lo negaban, y no siempre dispusimos del tiempo, el espacio o la oportunidad para hacer justicia a los dem\u00e1s factores que interactuaban entre s\u00ed. Pero la cuesti\u00f3n era diferente a la hora de describir un per\u00edodo de la historia, es decir, de aplicar la teor\u00eda en la pr\u00e1ctica, y aqu\u00ed no cab\u00eda ning\u00fan error.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Engels, \u00abel factor determinante de la historia es,&nbsp;<em>en \u00faltima instancia<\/em>, la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de la vida real\u00bb. Sin embargo, insist\u00eda, \u00absi alguien distorsiona esto al declarar que el momento econ\u00f3mico es el&nbsp;<em>\u00fanico<\/em>&nbsp;factor determinante, convierte esa proposici\u00f3n en una jerga sin sentido, abstracta y rid\u00edcula\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, a lo largo del \u00faltimo siglo y m\u00e1s, ha existido toda una industria dedicada a distorsionar las proposiciones de Marx y Engels para convertirlas en jerga sin sentido, abstracta y rid\u00edcula. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a los escritos de Engels. Las calumnias vertidas sobre \u00e9l pueden estar relacionadas con el hecho de que no solo acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb, sino que podr\u00eda decirse que tambi\u00e9n invent\u00f3 su pr\u00e1ctica al ser autor de la primera obra de historia \u00abmarxista\u00bb:&nbsp;<em>La guerra campesina en Alemania<\/em>&nbsp;(1850).<\/p>\n\n\n\n<p>Elaborado con el tel\u00f3n de fondo de las revoluciones derrotadas de 1848, este estudio ten\u00eda por objeto tanto aportar pruebas de una aut\u00e9ntica tradici\u00f3n revolucionaria alemana como contrarrestar las tendencias moralistas y voluntaristas existentes entre los fragmentos de la izquierda revolucionaria derrotada. Mientras que el padre de la historia positivista moderna, Leopold von Ranke, afirmaba de manera superficial y m\u00edstica que el levantamiento campesino de 1525 surgi\u00f3 como una \u00abconvulsi\u00f3n de la naturaleza\u00bb, Engels trat\u00f3 a todos los protagonistas como agentes racionales cuyo comportamiento pod\u00eda entenderse mejor mediante un an\u00e1lisis en profundidad de sus intereses materiales contradictorios, arraigados en las relaciones sociales de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Su intenci\u00f3n era captar la esencia social subyacente del movimiento revolucionario m\u00e1s all\u00e1 de su apariencia superficial como una mera explosi\u00f3n de misticismo religioso. La estructura y la agencia no son, seg\u00fan este modelo, opuestas: de hecho, se constituyen mutuamente. Su afirmaci\u00f3n de que las revoluciones tienen causas profundas no es una alternativa a la exploraci\u00f3n del papel de la agencia en ellas, sino m\u00e1s bien el requisito previo necesario para tal investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cr\u00edtico militar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/07292473.2019.1566981\">poder<\/a>&nbsp;de este enfoque del estudio de la historia queda patente en sus escritos militares. Como&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/books\/philosophers-of-peace-and-war\/33A45FBE24F9C126C0ED70AC57DBEB60\">observ\u00f3<\/a>Walter Gallie, Engels se consolid\u00f3 como \u00abprobablemente el cr\u00edtico militar m\u00e1s perspicaz del siglo XIX\u00bb. Al comentar un ensayo de Engels sobre este tema, \u00abEl ej\u00e9rcito\u00bb (1857), Marx escribi\u00f3 que se qued\u00f3 \u00abat\u00f3nito\u00bb no solo \u00abpor su enorme volumen\u00bb, sino tambi\u00e9n por su calidad: lo consideraba una obra que \u00abdemuestra la correcci\u00f3n de nuestras opiniones en cuanto a la conexi\u00f3n entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Se diga lo que se diga de \u00abEl ej\u00e9rcito\u00bb, no se trata de una obra de materialismo mec\u00e1nico ni de determinismo tecnol\u00f3gico. De hecho, es un&nbsp;<a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s11212-025-09706-0\">magistral repaso<\/a>&nbsp;de la historia militar occidental desde la Antig\u00fcedad hasta la \u00e9poca inmediatamente posterior a Napole\u00f3n. A lo largo del ensayo, aunque Engels enmarc\u00f3 su narrativa en relaci\u00f3n con su contexto social, su enfoque en la organizaci\u00f3n, el liderazgo, la moral y la cultura puso de manifiesto la naturaleza no reduccionista de su materialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar los enfrentamientos entre griegos y persas, argument\u00f3 que la organizaci\u00f3n, el entrenamiento y el liderazgo de los griegos hac\u00edan que las \u00abmultitudes torpes y desordenadas\u00bb de sus oponentes fueran \u00abtotalmente incapaces de ofrecer m\u00e1s que una resistencia pasiva frente a la incipiente falange de Esparta y Atenas\u00bb. En relaci\u00f3n con los conflictos entre los propios griegos, explic\u00f3 de manera similar el dominio de Esparta en la guerra terrestre como resultado de su organizaci\u00f3n interna.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que el sistema social griego pod\u00eda sustentar el servicio militar de los hombres libres porque se basaba en la esclavitud. En Atenas, la preparaci\u00f3n militar consist\u00eda en dos a\u00f1os de servicio a los dieciocho a\u00f1os, tras los cuales el hombre libre manten\u00eda un puesto en la reserva hasta los sesenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien este sistema formaba soldados muy buenos, los cuarenta a\u00f1os de servicio militar de los hombres espartanos entre los veinte y los sesenta a\u00f1os garantizaban que sus hoplitas estuvieran a\u00fan mejor entrenados. Dado que el movimiento unificado que exig\u00eda la falange solo pod\u00eda dominarse tras largos a\u00f1os de pr\u00e1ctica colectiva, \u00abmientras la falange decidiera el resultado de la batalla, los espartanos, a la larga, sal\u00edan ganando\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un arte practico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La caracter\u00edstica salvedad que Engels a\u00f1adi\u00f3 a este argumento, \u00aba la larga\u00bb, junto con su \u00e9nfasis en el aspecto organizativo del an\u00e1lisis, pone de manifiesto que su materialismo distaba mucho de ser mec\u00e1nico. Tomemos, por ejemplo, sus comentarios sobre la forma revolucionaria en que Epaminondas condujo a los tebanos a la victoria sobre Esparta en el a\u00f1o 371 a. C. En una innovaci\u00f3n t\u00e1ctica de gran m\u00e9rito, Epaminondas decidi\u00f3 no enfrentarse a los espartanos en una l\u00ednea tradicional, sino que form\u00f3 una ordenaci\u00f3n oblicua cuyo punto m\u00e1s fuerte era una columna profunda que avanzaba contra el flanco m\u00e1s fuerte de sus adversarios espartanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta novedosa formaci\u00f3n rompi\u00f3 la l\u00ednea espartana en su punto m\u00e1s fuerte, tras lo cual Epaminondas flanque\u00f3 a un enemigo que se hab\u00eda vuelto incapaz de restablecer su orden t\u00e1ctico. Engels reconoci\u00f3 que la genialidad de Epaminondas resid\u00eda en su capacidad para reconocer el poder organizativo del enemigo y modificar sus t\u00e1cticas para socavar ese poder. A partir de ese momento, como escribi\u00f3 en otra ocasi\u00f3n, el liderazgo militar se convirti\u00f3 en un arte \u00abque debe aprenderse tanto te\u00f3rica como pr\u00e1cticamente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien los macedonios perfeccionaron esta revoluci\u00f3n t\u00e1ctica, la fuerza de su formaci\u00f3n militar sigui\u00f3 dependiendo de un intenso programa de entrenamiento que solo era posible porque la esclavitud hab\u00eda liberado a su infanter\u00eda de la necesidad de realizar trabajos manuales. No obstante, por mucho que entrenaran los hoplitas, su poder se limitaba al del propio sistema de la falange.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, la misma caracter\u00edstica que confer\u00eda poder a la falange result\u00f3 ser la causa de su ca\u00edda. Si bien la eficacia de la falange depend\u00eda del movimiento coherente de una masa de hombres, el hecho de estar agrupados significaba que la falange era relativamente inflexible.<\/p>\n\n\n\n<p>Especialmente en terreno accidentado, la formaci\u00f3n de la falange pod\u00eda verse comprometida al enfrentarse al enemigo. As\u00ed ocurri\u00f3 con los romanos, que supieron aprovechar este punto d\u00e9bil mediante el despliegue de infanter\u00eda pesada en una formaci\u00f3n m\u00e1s flexible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la Antig\u00fcedad al feudalismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los romanos lograron derrotar a los griegos gracias a sus innovaciones organizativas. Sin embargo, a medida que el Imperio Romano se expand\u00eda y se estabilizaba, el ej\u00e9rcito tend\u00eda a perder su car\u00e1cter romano. Las exigencias militares hicieron que, en lugar de esclavizar a los b\u00e1rbaros derrotados para reproducir las relaciones de producci\u00f3n existentes, Roma reclutara en masa a estos antiguos adversarios para su ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Engels, este proceso dio lugar a la desromanizaci\u00f3n gradual del ej\u00e9rcito y a la eventual ca\u00edda del imperio. Fue cuando \u00abces\u00f3 toda distinci\u00f3n de equipamiento y armamento entre romanos y b\u00e1rbaros\u00bb cuando las tribus germ\u00e1nicas, \u00abf\u00edsica y moralmente superiores, marcharon sobre los cad\u00e1veres de las legiones no romanizadas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La condici\u00f3n f\u00edsica y la moral, que hab\u00edan quedado en un segundo plano mientras la organizaci\u00f3n y la t\u00e1ctica ocupaban el primer plano, cobraron as\u00ed mayor importancia a medida que las diferencias organizativas tend\u00edan a desaparecer. Estos cambios organizativos reflejaban la decadencia del modo de producci\u00f3n esclavista.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que Roma se fragmentaba hacia el nuevo modo de producci\u00f3n feudal, la caballer\u00eda resurgi\u00f3 como factor decisivo en la guerra. Si bien los caballeros feudales que surgieron de este proceso pod\u00edan vencer f\u00e1cilmente a los campesinos locales sin entrenamiento, los conflictos con las fuerzas \u00e1rabes durante las Cruzadas y con los mongoles en Europa del Este demostraron que estas tropas a caballo no eran rival para \u00ablos \u00e1giles jinetes ligeros de Oriente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de esta debilidad, las derrotas a manos de estos jinetes ligeros no provocaron el colapso del antiguo orden. Esta transformaci\u00f3n tuvo que esperar hasta que el surgimiento del capitalismo embrionario dentro del modo de producci\u00f3n feudal comenzara a crear las condiciones que acabar\u00edan por desmoronar el sistema militar feudal.<\/p>\n\n\n\n<p>Engels sosten\u00eda que el auge de las ciudades y los Estados centralizados, junto con la introducci\u00f3n de la p\u00f3lvora procedente de Oriente, sustent\u00f3 una lenta revoluci\u00f3n en la organizaci\u00f3n y las t\u00e1cticas militares. El papel de la infanter\u00eda volvi\u00f3 a cobrar importancia a medida que las limitaciones de la caballer\u00eda se hac\u00edan cada vez m\u00e1s evidentes. Este proceso hizo que los mosquetes se convirtieran en armas de guerra cada vez m\u00e1s poderosas, ya que los avances tecnol\u00f3gicos aumentaron la velocidad de recarga.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La guerra revolucionaria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estas innovaciones tecnol\u00f3gicas marcaron los cambios en las t\u00e1cticas militares, ya que una mayor velocidad de recarga permit\u00eda formar l\u00edneas de infanter\u00eda m\u00e1s largas y menos densas con una mayor cadencia de fuego. Sin embargo, las evidentes ventajas de esta nueva t\u00e1ctica crearon dificultades in\u00e9ditas, pues las l\u00edneas de soldados, dif\u00edciles de manejar, requer\u00edan un entrenamiento incesante \u2014que hoy se recuerda a trav\u00e9s de los obsoletos ejercicios que forman parte de los desfiles para dictadores y reyes\u2014, mientras que las l\u00edneas largas y delgadas presentaban puntos d\u00e9biles en sus flancos.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, las fortalezas del nuevo sistema culminaron inicialmente en los abrumadores \u00e9xitos de Federico el Grande contra los austriacos. El propio Federico fue el primero en admitir que hab\u00eda aplicado a las condiciones modernas las lecciones aprendidas de Epaminondas y su orden de ataque oblicuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que los \u00e9xitos de Federico depend\u00edan de un ej\u00e9rcito bien adiestrado, a los pocos a\u00f1os de su muerte la Revoluci\u00f3n Francesa tuvo que defenderse con un ej\u00e9rcito ciudadano relativamente sin entrenamiento, reclutado a trav\u00e9s de las&nbsp;<em>lev\u00e9es en masse<\/em>. Este nuevo ej\u00e9rcito ciudadano, forjado a partir de la conciencia nacional, aprendi\u00f3 de los \u00e9xitos de las tropas estadounidenses, igualmente inexpertas, contra los brit\u00e1nicos una d\u00e9cada antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Engels se\u00f1al\u00f3 que, al igual que los estadounidenses, las nuevas tropas francesas estaban ideol\u00f3gicamente comprometidas con su causa, pero dispon\u00edan de poco tiempo para dominar las complejidades de la instrucci\u00f3n militar. En consecuencia, se decantaron por t\u00e1cticas de escaramuza contra el enemigo. Por desgracia para los franceses, no contaban ni con los bosques v\u00edrgenes de Estados Unidos en los que poder desaparecer del enemigo ni con su espacio infinito para la retirada. Como resultado, el ej\u00e9rcito ciudadano franc\u00e9s, relativamente poco entrenado, necesitaba algo m\u00e1s que esta t\u00e1ctica para poder hacer uso de sus nuevas armas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo encontraron en la columna cerrada. Cuando se combinaban con los escaramuzadores, las columnas cerradas se enfrentaban eficazmente al enemigo en l\u00ednea extendida, con tropas que actuaban con flexibilidad seg\u00fan el contexto geogr\u00e1fico. Buscaban protecci\u00f3n en terrenos accidentados y en pueblos, sobreviviendo gracias a los recursos del terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Engels se\u00f1al\u00f3 dos avances tecnol\u00f3gicos que facilitaron esta flexibilidad. En primer lugar, los franceses introdujeron en 1777 la culata inclinada del fusil, que permit\u00eda a sus tiradores de infanter\u00eda (<em>tirailleur<\/em>) apuntar mejor al enemigo. En segundo lugar, aprovecharon \u00abel afuste m\u00e1s ligero, pero a\u00fan as\u00ed s\u00f3lido, construido a mediados del siglo XVIII\u00bb, lo que permiti\u00f3 \u00abla mayor movilidad que m\u00e1s tarde se exigi\u00f3 a la artiller\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El auge del fusil<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los aspectos relativos a las escaramuzas y a vivir de la tierra revisten una importancia fundamental para nuestra historia. En cuanto a las escaramuzas, en su ensayo \u00abInfanter\u00eda\u00bb (1859), Engels argument\u00f3 que esta pr\u00e1ctica hab\u00eda sido una parte habitual de la guerra desde la Antig\u00fcedad, pasando por la Edad Media e incluso hasta el siglo XVII. Posteriormente desapareci\u00f3, para reaparecer en la Guerra de Independencia de Estados Unidos:<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que no se pod\u00eda confiar en que los soldados de los ej\u00e9rcitos europeos, mantenidos unidos por la coacci\u00f3n y un trato severo, lucharan en formaci\u00f3n extendida, en Am\u00e9rica tuvieron que enfrentarse a una poblaci\u00f3n que, aunque no estaba entrenada en las maniobras habituales de los soldados de l\u00ednea, era buena tiradora y conoc\u00eda bien el rifle. La naturaleza del terreno les favorec\u00eda; en lugar de intentar maniobras de las que al principio eran incapaces, inconscientemente recurrieron a las escaramuzas. As\u00ed, el enfrentamiento de Lexington y Concord marca una \u00e9poca en la historia de la infanter\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cambio de t\u00e1ctica sustent\u00f3 la necesidad de una revoluci\u00f3n en la tecnolog\u00eda militar. En su \u00abHistoria del rifle\u00bb (1861), Engels se\u00f1al\u00f3 que el rifle era un producto de la tecnolog\u00eda alemana del siglo XV cuya construcci\u00f3n apenas hab\u00eda experimentado mejoras antes del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ese momento, los fusiles eran m\u00e1s precisos que los mosquetes de \u00e1nima lisa hasta una distancia m\u00e1xima de unas 400-500 yardas, pero tambi\u00e9n eran m\u00e1s complejos de fabricar y su recarga resultaba significativamente m\u00e1s lenta. En consecuencia, los mosquetes de \u00e1nima lisa constitu\u00edan la mayor parte de las armas de fuego de la infanter\u00eda y la caballer\u00eda. Y aunque los ej\u00e9rcitos europeos segu\u00edan utilizando fusiles, su despliegue era muy limitado y, en gran medida, irrelevante para el resultado de la batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las cosas cambiaron con el resurgimiento de las escaramuzas en las guerras revolucionarias estadounidense y francesa. En lugar de ej\u00e9rcitos que se enfrentaban predominantemente en l\u00edneas, \u00aba partir de entonces se introdujo la formaci\u00f3n extendida en todos los enfrentamientos; la combinaci\u00f3n de escaramuzadores con l\u00edneas o columnas se convirti\u00f3 en la caracter\u00edstica esencial del combate moderno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1ala Engels, la mayor parte de la munici\u00f3n se gastaba durante las escaramuzas, dirigida contra objetivos que \u00abrara vez eran m\u00e1s grandes que el frente de una compa\u00f1\u00eda; en la mayor\u00eda de los casos, ten\u00edan que disparar a hombres aislados bien ocultos tras objetos que les serv\u00edan de cobertura. Y, sin embargo, el efecto de su fuego es de suma importancia\u00bb. Mientras que los antiguos mosquetes resultaban pr\u00e1cticamente in\u00fatiles en esta nueva forma de guerra, los fusiles existentes eran casi igual de inadecuados porque eran demasiado lentos de recargar y, como consecuencia de la dificultad que supon\u00eda introducir las balas en ca\u00f1ones m\u00e1s largos, demasiado cortos para ser utilizados con bayonetas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas deficiencias hac\u00edan que los soldados armados con fusiles fueran vulnerables a los ataques, ya fuera por parte de la infanter\u00eda con bayonetas o de la caballer\u00eda. En estas circunstancias, escribi\u00f3 Engels, \u00abse plante\u00f3 de inmediato el problema: inventar un arma que combinara el alcance y la precisi\u00f3n del fusil con la rapidez y la facilidad de carga, y con la longitud del ca\u00f1\u00f3n del mosquete de \u00e1nima lisa\u00bb. Dicha arma tendr\u00eda que ser \u00abapta para ponerse en manos de todo soldado de infanter\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marchando con el est\u00f3mago lleno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La demanda de armas estriadas generada por esta revoluci\u00f3n en la guerra sustent\u00f3 la transformaci\u00f3n revolucionaria del rifle en el siglo XIX. Engels dio la vuelta al determinismo tecnol\u00f3gico:<\/p>\n\n\n\n<p>Con la propia introducci\u00f3n de la escaramuza en las t\u00e1cticas modernas, surgi\u00f3 la demanda de un arma de guerra mejorada de este tipo. En el siglo XIX, siempre que surge la demanda de algo, y esa demanda est\u00e1 justificada por las circunstancias del caso, es seguro que se satisfar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>El resto del ensayo es un an\u00e1lisis sofisticado del desarrollo acumulativo del rifle a partir de 1828. En \u00abT\u00e1cticas de infanter\u00eda derivadas de causas materiales: 1700-1870\u00bb (1877), describi\u00f3 c\u00f3mo el uso generalizado de fusiles de retrocarga en la Guerra franco-prusiana condujo a la sustituci\u00f3n de las columnas por cadenas compactas de escaramuzadores, ya que las primeras se hab\u00edan convertido en un blanco demasiado f\u00e1cil para las nuevas armas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la cuesti\u00f3n de subsistir de los recursos del terreno, Engels vincul\u00f3 este punto a la cuesti\u00f3n de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica a trav\u00e9s del concepto de la productividad del trabajo. Si Federico abri\u00f3 la puerta a una revoluci\u00f3n en la guerra, fue Napole\u00f3n quien profundiz\u00f3 enormemente esta revoluci\u00f3n en materia de movilidad al dividir la Grande Arm\u00e9e en&nbsp;<em>corps d\u2019arm\u00e9e<\/em>&nbsp;que pod\u00edan actuar como fuerzas militares relativamente autosuficientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada cuerpo de ej\u00e9rcito era lo suficientemente grande y complejo como para llevar la lucha al enemigo, al tiempo que se manten\u00eda lo suficientemente peque\u00f1o como para abastecerse de la tierra de tal forma que se redujeran sus l\u00edneas de suministro y aumentara su velocidad. Napole\u00f3n combin\u00f3 de forma c\u00e9lebre la velocidad con la masa al mantener cada cuerpo de ej\u00e9rcito a solo un d\u00eda de marcha de distancia. Pod\u00edan enga\u00f1ar a sus enemigos sobre su objetivo previsto y, al mismo tiempo, ser capaces de unirse cuando se les requer\u00eda para enfrentarse al enemigo: \u00abMarchen divididos, luchen unidos\u00bb, como escribi\u00f3 en una frase recordada por Vladimir Lenin en sus argumentos a favor de la t\u00e1ctica del frente \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Engels, el sistema militar de Napole\u00f3n se basaba en el desarrollo previo de las fuerzas productivas. A pesar de la controversia que rodea a este aspecto de la teor\u00eda marxista, al menos en este caso parece ser de sentido com\u00fan. Si los franceses eran \u00abcasi imbatibles\u00bb, pero a veces segu\u00edan siendo vulnerables, incluso en su apogeo, esto no se deb\u00eda simplemente a las vicisitudes de los l\u00edderes locales. Se deb\u00eda tambi\u00e9n a que su estilo de guerra m\u00f3vil depend\u00eda de la capacidad de los soldados para abastecerse de lo que ofrec\u00eda el terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 Engels en \u00abCondiciones y perspectivas de una guerra de la Santa Alianza contra Francia en 1852\u00bb (1851), los aumentos previos a largo plazo de la productividad del trabajo en el campo eran el requisito previo para el \u00e9xito de este enfoque, lo que lo hac\u00eda \u00abimposible durante un largo per\u00edodo en un pa\u00eds pobre, semib\u00e1rbaro y escasamente poblado\u00bb. Por eso los ej\u00e9rcitos franceses \u00abperecieron lentamente en Espa\u00f1a y r\u00e1pidamente en Rusia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La pista inquebrantable<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el mismo ensayo, Engels argument\u00f3 que las dos caracter\u00edsticas clave del sistema napole\u00f3nico \u2014su car\u00e1cter masivo y su movilidad\u2014 eran producto del surgimiento del capitalismo: \u00abLa guerra moderna presupone la emancipaci\u00f3n de la burgues\u00eda y de los campesinos; es la expresi\u00f3n militar de esta emancipaci\u00f3n\u00bb. Al especular sobre las posibles consecuencias de una nueva Revoluci\u00f3n Francesa, plante\u00f3 el argumento materialista de que los nuevos avances en las fuerzas productivas \u2014concretamente, el uso generalizado del tel\u00e9grafo y la expansi\u00f3n del ferrocarril por toda Europa occidental\u2014 hac\u00edan que el dominio ruso fuera \u00abcada d\u00eda m\u00e1s imposible\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, Engels sigui\u00f3 haciendo hincapi\u00e9 en la idea no reduccionista de que cualquier esperanza que se pudiera tener en la Francia revolucionaria en una lucha contra la Rusia contrarrevolucionaria \u00abpresupone que habr\u00e1 un buen ministro de Guerra\u00bb. Reiter\u00f3 su opini\u00f3n sobre la importancia del liderazgo militar al referirse a los \u00e9xitos de&nbsp;<em>la lev\u00e9e en masse<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Engels argument\u00f3 que los \u00e9xitos iniciales de los reclutas novatos franceses depend\u00edan de la existencia de un n\u00facleo de soldados experimentados en torno al cual se organizaban. Adem\u00e1s, las victorias francesas en las primeras guerras revolucionarias de la d\u00e9cada de 1790, en particular sobre los prusianos y los austriacos en Valmy en 1792, fueron consecuencia no tanto de la destreza y el entusiasmo franceses como de la incompetencia alemana.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos argumentos ponen de manifiesto un punto clave: la visi\u00f3n de Engels sobre la centralidad de la acci\u00f3n humana, constituida hist\u00f3ricamente, en la creaci\u00f3n de la historia. Como se\u00f1al\u00f3 Marx en sus comentarios sobre \u00abEl ej\u00e9rcito\u00bb, Engels no redujo la historia humana a una narraci\u00f3n del avance tecnol\u00f3gico, sino que utiliz\u00f3 su comprensi\u00f3n de dichos avances como medio para alcanzar una rica comprensi\u00f3n de la agencia humana, a trav\u00e9s de la cual fue capaz de dar sentido al n\u00facleo racional del voluntarismo, evitando al mismo tiempo su superficialidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras que parafrasean la soluci\u00f3n formal de Marx a la relaci\u00f3n entre estructura y agencia en&nbsp;<em>El 18 de brumario de Luis Napole\u00f3n<\/em>, Engels escribi\u00f3 que<\/p>\n\n\n\n<p><em>los hombres hacen su propia historia, pero en un entorno determinado por el que est\u00e1n condicionados, y sobre la base de relaciones existentes y reales, de las cuales las relaciones econ\u00f3micas \u2014por mucho que puedan verse influidas por otras de naturaleza pol\u00edtica e ideol\u00f3gica\u2014 son, en \u00faltima instancia, el factor determinante y representan la clave ininterrumpida que, por s\u00ed sola, puede conducir a la comprensi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los escritos hist\u00f3ricos de Engels dan vida a esta relaci\u00f3n. Al hacerlo, constituyen un poderoso recurso para cualquiera que desee dar sentido a la historia de una manera que escape a las trivialidades superficiales de gran parte de la obra hist\u00f3rica y pol\u00edtica contempor\u00e1nea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paul Blackledge (Sin Permiso, 26-7-26) Existe el mito de que Friedrich Engels distorsion\u00f3 la teor\u00eda social revolucionaria de Karl Marx convirti\u00e9ndola en una forma pol\u00edticamente fatalista de determinismo tecnol\u00f3gico. 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