{"id":61578,"date":"2026-08-03T11:24:08","date_gmt":"2026-08-03T15:24:08","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61578"},"modified":"2026-08-03T11:24:10","modified_gmt":"2026-08-03T15:24:10","slug":"populismo-autoritario-el-atropello-como-marca-y-el-absurdo-como-modelo-de-negocio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/08\/03\/populismo-autoritario-el-atropello-como-marca-y-el-absurdo-como-modelo-de-negocio\/","title":{"rendered":"Populismo autoritario: el atropello como marca y el absurdo como modelo de negocio"},"content":{"rendered":"\n<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 3-8-26)<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos bajo una ilusi\u00f3n \u00f3ptica de proporciones hist\u00f3ricas. Cuando observamos el ascenso de figuras como Donald Trump, Javier Milei o Itamar Ben-Gvir, la opini\u00f3n p\u00fablica tiende a interpretar sus gestos, insultos y pol\u00edticas como s\u00edntomas de un caos incontrolable, el desborde de la irracionalidad o el regreso fantasmal de los espectros del siglo XX. Nada podr\u00eda estar m\u00e1s lejos de la realidad. Estos l\u00edderes no son anomal\u00edas ni locos sueltos. Son&nbsp;gerentes de la destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica, altavoces humanos de un proyecto meticulosamente dise\u00f1ado desde las \u00e9lites globales. Lo que presenciamos no es un accidente de la historia; es una convergencia sist\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1alaba Karl Marx,&nbsp;<strong><em>las ideas dominantes de cada \u00e9poca no son m\u00e1s que las ideas de la clase dominante.<\/em><\/strong>&nbsp;Las \u00e9lites tecnol\u00f3gicas ya no se limitan a financiar proyectos. Hoy dise\u00f1an la infraestructura misma sobre la que se produce, distribuye y consume el discurso. La genialidad perversa del momento actual es que esta dominaci\u00f3n ya no se ejerce con el lenguaje t\u00e9cnico y moderado del neoliberalismo de los noventa. Se ejerce con un&nbsp;vocabulario beligerante, visceral y destructor&nbsp;que ha colonizado el sentido com\u00fan sin generar inmunidad social alguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender este fen\u00f3meno, debemos abandonar la etiqueta simplista de \u00ab<strong><em>fascismo cl\u00e1sico<\/em><\/strong>\u00ab. Lo que emerge hoy es un autoritarismo de nueva generaci\u00f3n, un h\u00edbrido mutante donde cada l\u00edder defiende a una elite espec\u00edfica y a un proyecto concreto, adapt\u00e1ndose a las coordenadas locales, pero bebiendo de la misma fuente ideol\u00f3gica. Donald Trump, en este sentido, no fue una anomal\u00eda, sino el proveedor del molde comunicacional global: la pol\u00edtica como espect\u00e1culo de realidad, la deslegitimaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las instituciones verificadoras y la transformaci\u00f3n del adversario pol\u00edtico en un enemigo existencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Ben-Gvir no es un fan\u00e1tico israel\u00ed suelto. Es el Ministro de Seguridad Nacional de un gobierno que ha convertido la expansi\u00f3n de asentamientos en su&nbsp;<strong>prioridad m\u00e1xima<\/strong>. Los acuerdos de coalici\u00f3n de Netanyahu se comprometieron a \u00ab<strong><em>avanzar y desarrollar el asentamiento en todas las partes de la tierra de Israel<\/em><\/strong>\u00ab, incluyendo la anexi\u00f3n de Cisjordania. \u00c9l no representa un mero extremismo marginal; es la materializaci\u00f3n de un proyecto de ingenier\u00eda demogr\u00e1fica y territorial que exporta un modelo de \u00abseguridad\u00bb basado en la represi\u00f3n preventiva, la expansi\u00f3n colonial y la normalizaci\u00f3n de la violencia etnonacionalista como pol\u00edtica de Estado. \u00bfPor qu\u00e9 necesita Ben-Gvir un l\u00e9xico de \u00abmuerte a los terroristas\u00bb, de armar civiles, de justificar la violencia de colonos? Porque la limpieza \u00e9tnica requiere un lenguaje que la deshumanice.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender c\u00f3mo este enga\u00f1o prospera y logra tal adhesi\u00f3n, debemos recurrir al an\u00e1lisis de Ernesto Laclau y su concepto de \u00ab<a href=\"https:\/\/docs.enriquedussel.com\/txt\/Textos_200_Obras\/Aime_zapatistas\/Razon_populista-Ernesto_Laclau.pdf\">La raz\u00f3n populista<\/a>\u00ab. Laclau nos ense\u00f1\u00f3 que mientras cada reclamo social permanezca aislado y separado, el sistema puede absorberlos, fragmentarlos o ignorarlos sin mayores riesgos. Pero cuando las instituciones dejan de responder a las necesidades b\u00e1sicas de la poblaci\u00f3n, esas demandas dispersas comienzan a unirse. Se forja lo que \u00e9l denomin\u00f3 una \u00ab<strong>cadena de equivalencias<\/strong>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no significa que todos quieran exactamente lo mismo, sino que todos empiezan a percibir que tienen un enemigo com\u00fan que frustra sus aspiraciones de vida digna. Aqu\u00ed reside la genialidad perversa y el secuestro ideol\u00f3gico operado por la nueva derecha. Figuras como Trump, Milei o Ben-Gvir no crearon este malestar; lo interceptaron. Identificaron esa cadena de equivalencias en formaci\u00f3n y, con precisi\u00f3n le asignaron un enemigo falso o parcial gritando en contra de, \u201cinmigrantes\u201d \u00abel establishment\u00bb, \u00abla casta\u00bb, \u00abla oligarqu\u00eda\u00bb, \u00abBruselas\u00bb o \u00abWall Street\u00bb, pero lo hacen de una manera calculada que desv\u00eda la ira hacia chivos expiatorios culturales o minoritarios, mientras protegen a los verdaderos arquitectos del despojo.<\/p>\n\n\n\n<p>La toma del Estado por parte de estas \u00e9lites deja expuesta la crudeza de esta operaci\u00f3n y valida la advertencia de Laclau sobre la fragilidad de las cadenas de equivalencias mal dirigidas. Estos l\u00edderes no odian al Estado; odian al Estado democr\u00e1tico, regulador y redistributivo. Aman al Estado como bot\u00edn de pago y brazo represivo. Primero, se promueven pol\u00edticas de austeridad extrema y se despiden funcionarios t\u00e9cnicos competentes, provocando un deterioro intencional de los servicios p\u00fablicos. Luego, se se\u00f1ala ese deterioro como la prueba irrefutable de que el Estado es inherentemente ineficiente, corrupto e in\u00fatil. Finalmente, se ofrece la \u00absoluci\u00f3n\u00bb. La privatizaci\u00f3n de funciones estatales a sus propias empresas o aliados corporativos.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado es tan c\u00ednico como brillante: Elon Musk se burla de la burocracia gubernamental mientras recibe miles de millones en subsidios y contratos del Estado. Peter Thiel predica el libertarismo mientras su empresa, Palantir, se convierte en el sistema operativo de facto de los servicios de inteligencia y la polic\u00eda predictiva en Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si aceptamos que estos l\u00edderes son meros gerentes pol\u00edticos o voceros de las \u00e9lites econ\u00f3micas y tecnol\u00f3gicas, surge una pregunta inevitable: \u00bfpor qu\u00e9 no utilizan el lenguaje t\u00e9cnico, pulcro y moderado del neoliberalismo cl\u00e1sico? \u00bfPor qu\u00e9 optan por un l\u00e9xico tan beligerante, visceral y destructor? La respuesta es que la destrucci\u00f3n no es un error del sistema, sino una funcionalidad dise\u00f1ada. Este l\u00e9xico destructor cumple funciones estrat\u00e9gicas precisas.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la destrucci\u00f3n act\u00faa como requisito previo, una versi\u00f3n actualizada de la doctrina del shock. Para implementar proyectos de acumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n, es necesario eliminar primero los obst\u00e1culos institucionales, legales y simb\u00f3licos que los frenan. El ariete simb\u00f3lico del insulto y la amenaza demuele la legitimidad de las instituciones para que, cuando lleguen las medidas econ\u00f3micas, no haya nada que las frene. En segundo lugar, este discurso opera como un espacio ideol\u00f3gico destinado a desplazar la ira hacia abajo, desviando la rabia leg\u00edtima contra la desigualdad estructural hacia minor\u00edas vulnerables o enemigos internos inventados creando chivos expiatorios: el inmigrante, el \u00abcomunista\u00bb o el \u00abterrorista\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercero, y esto es lo m\u00e1s c\u00ednico: en la econom\u00eda digital,&nbsp;<strong>el conflicto es el activo m\u00e1s rentable<\/strong>. Los algoritmos de las redes sociales est\u00e1n dise\u00f1ados para priorizar la indignaci\u00f3n y el miedo, porque son las emociones que generan m\u00e1s tiempo de pantalla y m\u00e1s datos. El l\u00e9xico destructor de estos l\u00edderes es contenido de alto rendimiento. La polarizaci\u00f3n constante consolida el monopolio de las tecnol\u00f3gicas sobre la esfera p\u00fablica. La irracionalidad es, literalmente, un modelo de negocio.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la post-verdad se erige como una herramienta de dominio. El objetivo no es convencer, sino agotar. A trav\u00e9s de la estrategia del fuego de saturaci\u00f3n, se destruye la noci\u00f3n misma de verdad objetiva. Si la sociedad no puede ponerse de acuerdo sobre lo que es real, no puede organizarse para resistir, dejando como \u00fanica br\u00fajula la fuerza bruta y la lealtad al l\u00edder.<\/p>\n\n\n\n<p>Si aceptamos que la destrucci\u00f3n no es un error, sino una herramienta, la pregunta obligada es<strong><em>: \u00bfqui\u00e9n cobra el seguro de esa destrucci\u00f3n?<\/em><\/strong>&nbsp;Los beneficiarios de esta demolici\u00f3n institucional y social son claramente identificables, como veremos, pero primero hay que definir que el neoliberalismo es la&nbsp;<strong><em>pol\u00edtica de la destrucci\u00f3n<\/em><\/strong>. No es un error, no es una falla de dise\u00f1o. Es un sistema construido para socavar la democracia, aumentar el poder corporativo, profundizar la desigualdad, permitir la extracci\u00f3n de rentas y mantener la pobreza como condici\u00f3n estructural.<\/p>\n\n\n\n<p>La destrucci\u00f3n de servicios p\u00fablicos, la privatizaci\u00f3n de la energ\u00eda, el agua, la vivienda, la salud \u2014no son \u00abineficiencias\u00bb que se corrigen. Son&nbsp;<strong>transferencias deliberadas de autoridad de los ciudadanos a las corporaciones<\/strong>. Y cuando esos servicios colapsan, el colapso mismo se usa como evidencia de que \u00abel Estado no funciona\u00bb, justificando m\u00e1s privatizaci\u00f3n. Es un ciclo de destrucci\u00f3n intencional.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, he aqu\u00ed a los beneficiarios de esta destrucci\u00f3n. En primer lugar, el capital financiero especulativo y los fondos buitre, que compran activos locales a precio de remate tras las devaluaciones y la incertidumbre institucional provocadas deliberadamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, el oligopolio tecnol\u00f3gico y la industria de la vigilancia. Como ha documentado recientemente la prensa internacional, los multimillonarios detr\u00e1s del&nbsp;<a href=\"https:\/\/eltabanoeconomista.wordpress.com\/2026\/08\/02\/populismo-autoritario-el-atropello-como-marca-y-el-absurdo-como-modelo-de-negocio\/blank\">estado de vigilancia de Trump<\/a>&nbsp;no buscan el caos por si mismo, sino la consolidaci\u00f3n de un aparato de control. Al debilitar las leyes de protecci\u00f3n de datos y derechos civiles, empresas como Palantir, vinculada a Peter Thiel, obtienen contratos multimillonarios para proveer sistemas de vigilancia masiva y gesti\u00f3n de datos poblacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este despliegue de poder, surge una paradoja desconcertante: \u00bfpor qu\u00e9 las sociedades no contestan? La academia sociol\u00f3gica y pol\u00edtica identifica cuatro factores estructurales que explican este asentimiento. El primero es la apropiaci\u00f3n del discurso antisistema por parte de la extrema derecha, que ha logrado canalizar la rabia leg\u00edtima contra las \u00e9lites globalizadas, desvi\u00e1ndola hacia minor\u00edas vulnerables, mientras que la izquierda y el liberalismo cl\u00e1sico son cuestionados por haber sido gestores del neoliberalismo durante d\u00e9cadas y, por lo tanto, carecen de credibilidad para liderar esta rebeli\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo factor es el desplazamiento constante de la ventana de Overton (es un modelo te\u00f3rico de comunicaci\u00f3n y ciencia pol\u00edtica que describe c\u00f3mo cambia la percepci\u00f3n de la sociedad sobre las ideas); la extrema derecha utiliza su proximidad a conglomerados medi\u00e1ticos y algoritmos para normalizar su discurso,&nbsp;<strong><em>haciendo que lo inaceptable de ayer sea el debate leg\u00edtimo de hoy y la pol\u00edtica de Estado de ma\u00f1ana.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tercer factor es el agotamiento del imaginario alternativo. Los partidos tradicionales ofrecen solo gesti\u00f3n t\u00e9cnica en lugar de proyectos de sociedad. El cinismo autoritario resulta m\u00e1s atractivo que la resignaci\u00f3n liberal. Finalmente, la fragmentaci\u00f3n y alienaci\u00f3n digital atrapan a la poblaci\u00f3n en c\u00e1maras de eco dise\u00f1adas para la polarizaci\u00f3n, impidiendo la formaci\u00f3n de una conciencia de clase o una resistencia civil coherente y organizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia d\u00f3nde conduce esta irracionalidad es la proyecci\u00f3n geopol\u00edtica m\u00e1s sombr\u00eda de nuestro tiempo. Si esta trayectoria no se frena, nos encaminamos hacia el colapso definitivo del multilateralismo, ya que estos actores sienten un profundo desprecio por los valores compartidos, consider\u00e1ndolos una amenaza para sus proyectos de homogeneidad nacional. Esto nos lleva a un mundo fragmentado, propenso a conflictos regionales y guerras comerciales.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s alarmante a\u00fan es el avance hacia un capitalismo autoritario h\u00edbrido, un sistema donde el capital tecnol\u00f3gico y financiero opera sin reglas, mientras que la fuerza laboral y la disidencia pol\u00edtica son sometidas a un control estatal represivo y vigilancia masiva. Es la barbarie institucionalizada, donde la normalizaci\u00f3n del l\u00e9xico de la brutalidad se traduce inevitablemente en pol\u00edticas p\u00fablicas que deshumanizan a sectores enteros de la poblaci\u00f3n, erosionando irreversiblemente el Estado de derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la met\u00e1fora de la colonizaci\u00f3n de Marte, promovida con tanto entusiasmo por algunos de estos magnates, revela su verdadera naturaleza ideol\u00f3gica. Conquistar dicho planeta es una utop\u00eda distractora; la verdadera colonizaci\u00f3n hay que hacerla en la Tierra. El discurso de los b\u00fankeres de supervivencia y los viajes espaciales cumple la funci\u00f3n de una fantas\u00eda del bote salvavidas, permitiendo que la \u00e9lite se vea a s\u00ed misma como exploradora visionaria en lugar de lo que realmente es: una casta extractiva. La realidad es que la colonizaci\u00f3n ya est\u00e1 ocurriendo aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Es fundamental entender que el capitalismo de la vigilancia no se construye para proteger a la sociedad, sino para blindar a las \u00e9lites. Los sistemas de reconocimiento facial, la miner\u00eda de datos y la polic\u00eda predictiva no son herramientas de seguridad ciudadana; son mecanismos de control social dise\u00f1ados para gestionar a una poblaci\u00f3n que, en la l\u00f3gica de la automatizaci\u00f3n y la inteligencia artificial, comienza a ser considerada superflua.<\/p>\n\n\n\n<p>En el capitalismo industrial, la \u00e9lite necesitaba a las masas como trabajadores y consumidores. En la era actual, las \u00e9lites tecnol\u00f3gicas est\u00e1n llegando a la conclusi\u00f3n de que las masas son prescindibles para la producci\u00f3n de alto valor. La respuesta del modelo no es el bienestar universal, sino la contenci\u00f3n: guetos digitales, entretenimiento de bajo costo y, para los que se rebelan, represi\u00f3n algor\u00edtmica.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia demuestra que el autoritarismo no avanza s\u00f3lo por la maldad de sus l\u00edderes, sino por el silencio c\u00f3mplice de quienes, pudiendo nombrar el fen\u00f3meno y actuar, eligen la comodidad del cinismo. La \u00fanica forma de desactivar este mecanismo no es debatiendo en el terreno del insulto que ellos eligen, sino exponiendo sistem\u00e1ticamente, con frialdad geoecon\u00f3mica, a qui\u00e9nes benefician realmente sus pol\u00edticas destructivas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 3-8-26) Vivimos bajo una ilusi\u00f3n \u00f3ptica de proporciones hist\u00f3ricas. 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