{"id":61817,"date":"2026-08-25T11:27:26","date_gmt":"2026-08-25T15:27:26","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61817"},"modified":"2026-08-25T11:27:27","modified_gmt":"2026-08-25T15:27:27","slug":"las-raices-del-capitalismo-pasan-por-la-esclavitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/08\/25\/las-raices-del-capitalismo-pasan-por-la-esclavitud\/","title":{"rendered":"Las ra\u00edces del capitalismo pasan por la esclavitud"},"content":{"rendered":"\n<p>Vijay Prashad (Instituto Tricontinental de Investigaci\u00f3n Social, 25-8-26)<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de la pulida historia de Occidente se esconde otra: la m\u00e1quina de vapor, la banca moderna y el capitalismo industrial no surgieron de una innovaci\u00f3n pac\u00edfica, se pagaron con la sangre de personas esclavizadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay cierto encanto en las historias que los imperios cuentan sobre s\u00ed mismos. En ellas, el capitalismo aparece como el florecimiento natural del ingenio europeo: el producto de la raz\u00f3n, el descubrimiento cient\u00edfico, la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la austeridad de personas trabajadoras. El colonialismo y la esclavitud, cuando aparecen, son tratados como episodios lamentables en medio de una trayectoria triunfal hacia la modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro m\u00e1s reciente estudio, Las ra\u00edces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del az\u00facar (agosto de 2026), de Prabir Purkayastha, nos pide abandonar esta conveniente mitolog\u00eda. El estudio inaugura nuestra nueva serie de Estudios sobre Materialismo Hist\u00f3rico, que examinar\u00e1 la construcci\u00f3n del mundo moderno situando en el centro de este proceso la dial\u00e9ctica entre el imperialismo y las luchas de liberaci\u00f3n nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Gran parte del estudio fue escrito durante los 225 d\u00edas que Prabir estuvo encarcelado en la c\u00e1rcel central de Rohini, en Delhi, India, entre octubre de 2023 y mayo de 2024. Fue arrestado ilegalmente por el gobierno indio como parte de una campa\u00f1a m\u00e1s amplia contra la libertad de prensa y las voces progresistas. Durante su encierro, los pedazos de papel que iban y ven\u00edan con las visitas se convirtieron en los primeros esbozos de esta historia del az\u00facar, la esclavitud y el capitalismo. Hay algo que encaja en esto: un estudio sobre los sistemas de confinamiento y explotaci\u00f3n, escrito en condiciones de confinamiento por una mente que se neg\u00f3 a ser confinada.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema central del estudio es el az\u00facar, una de las grandes mercanc\u00edas psicoactivas de la era colonial que, junto al alcohol, el chocolate, el caf\u00e9, el opio, el t\u00e9 y el tabaco, impuls\u00f3 la Revoluci\u00f3n Industrial. Antes de convertirse en un art\u00edculo cotidiano sobre las mesas de la clase trabajadora europea, el az\u00facar era un lujo consumido por reyes y arist\u00f3cratas.<\/p>\n\n\n\n<p>Su transformaci\u00f3n en un art\u00edculo de consumo masivo exigi\u00f3 m\u00e1s que un cambio de gusto. Requiri\u00f3 el despojo de tierras, la destrucci\u00f3n de sociedades ind\u00edgenas y la violenta mercantilizaci\u00f3n de seres humanos. Africanas y africanos capturados, transportados a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico y vendidos a los due\u00f1os de las plantaciones como mano de obra esclavizada. El az\u00facar estuvo entre las primeras mercanc\u00edas verdaderamente globales, y su transformaci\u00f3n en tal mercanc\u00eda demand\u00f3 la construcci\u00f3n de un inmenso aparato comercial y financiero que conectaba a \u00c1frica, las Am\u00e9ricas, Asia y Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>La riqueza acumulada mediante el az\u00facar no permaneci\u00f3 en las lejanas plantaciones caribe\u00f1as: financi\u00f3 la expansi\u00f3n comercial e industrial brit\u00e1nica<\/p>\n\n\n\n<p>La magnitud de la violencia colonial fue abrumadora. Al menos 10 millones de personas africanas esclavizadas desembarcaron en las Am\u00e9ricas y el Caribe. Si se incluye a quienes murieron durante la captura, las marchas forzadas, el cautiverio y el Pasaje del Medio (la traves\u00eda forzada del Atl\u00e1ntico desde \u00c1frica hasta Am\u00e9rica), el n\u00famero total de africanas y africanos capturados para la trata transatl\u00e1ntica fue probablemente de entre 14 y 20 millones.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que las poblaciones de Asia y Europa crecieron enormemente entre los siglos XVII y XIX, la poblaci\u00f3n de \u00c1frica se estanc\u00f3 y, en muchas regiones, disminuy\u00f3. Esta cat\u00e1strofe no fue una consecuencia accidental del comercio. Fue producida mediante lo que el estudio llama el \u201cnexo armas-personas esclavizadas-oro\u201d: las armas de fuego y la p\u00f3lvora europeas se intercambiaban por personas africanas esclavizadas, cuya venta generaba las ganancias que reproduc\u00edan el sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>La plantaci\u00f3n construida para organizar y agotar esta fuerza de trabajo no era un vestigio de un mundo precapitalista m\u00e1s antiguo. Era uno de los laboratorios de la modernidad capitalista. En la plantaci\u00f3n azucarera, el cultivo y el procesamiento industrial se integraban en un \u00fanico r\u00e9gimen laboral en el mismo lugar. La ca\u00f1a deb\u00eda cortarse, transportarse, molerse, hervirse y cristalizarse seg\u00fan un calendario r\u00edgido. Las personas esclavizadas eran organizadas en cuadrillas, divididas por edad y capacidad f\u00edsica, y sometidas a jornadas que pod\u00edan durar de 18 a 20 horas durante la zafra.<\/p>\n\n\n\n<p>Los administradores de las plantaciones llevaban contabilidades minuciosas, calculaban la productividad, med\u00edan la subsistencia frente a los costos de reemplazo y trataban a los seres humanos como capital fijo, como m\u00e1quinas para ser agotadas y reemplazadas. La plantaci\u00f3n era, como escribi\u00f3 el antrop\u00f3logo estadounidense Sidney Mintz, una \u201cs\u00edntesis de campo y f\u00e1brica\u201d. Sus c\u00e1lculos de tiempos y movimientos prefiguraron los sistemas de gesti\u00f3n asociados m\u00e1s tarde con el lugar de trabajo industrial moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>Las refiner\u00edas de az\u00facar de Londres, Bristol, Glasgow y Liverpool estuvieron entre los primeros centros de trabajo de tipo fabril de Gran Breta\u00f1a. A su alrededor crecieron el transporte mar\u00edtimo, la construcci\u00f3n naval, el almacenamiento, los seguros, el cr\u00e9dito y la banca. Hacia 1774, el az\u00facar crudo representaba una quinta parte de todas las importaciones brit\u00e1nicas. Entre 1700 y 1800, las importaciones brit\u00e1nicas de az\u00facar aumentaron siete veces.<\/p>\n\n\n\n<p>La riqueza acumulada mediante el az\u00facar no permaneci\u00f3 en las lejanas plantaciones caribe\u00f1as: financi\u00f3 la expansi\u00f3n comercial e industrial brit\u00e1nica. Una estimaci\u00f3n sugiere que, hacia 1770, cerca del 40% del capital utilizado para esta expansi\u00f3n proven\u00eda de las ganancias de la trata de personas esclavizadas. Las inversiones en las colonias pod\u00edan ser de cuatro a siete veces m\u00e1s rentables que las inversiones en Inglaterra. En otras palabras, las colonias aportaron el pago inicial que hizo posible la Revoluci\u00f3n Industrial en los centros imperiales.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica colonial brit\u00e1nica de preferencias imperiales aseguraba que las colonias suministraran materias primas mientras la manufactura permanec\u00eda en el centro imperial. El az\u00facar crudo cruzaba el Atl\u00e1ntico para ser refinado en Gran Breta\u00f1a, donde se reten\u00edan los mayores m\u00e1rgenes de ganancia. Los aranceles desincentivaban el refinado en el Caribe y proteg\u00edan tanto a los refinadores brit\u00e1nicos como a las plantaciones caribe\u00f1as de la competencia del az\u00facar indio. El colonialismo no se limit\u00f3 a extraer riqueza de las colonias: reorganiz\u00f3 econom\u00edas enteras para que sus capacidades productivas permanecieran subordinadas a las de la potencia colonizadora mucho despu\u00e9s de que el dominio colonial terminara formalmente. Esto es lo que el primer presidente de Ghana, Kwame Nkrumah, llam\u00f3 neocolonialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1quina de vapor de James Watt est\u00e1 manchada con la sangre de las personas africanas esclavizadas en las plantaciones y del campesinado indio hambriento<\/p>\n\n\n\n<p>Prabir, desde la c\u00e1rcel central de Rohini, traz\u00f3 el circuito del capital no como un simple tri\u00e1ngulo atl\u00e1ntico, sino como un sistema planetario de saqueo que conectaba a la India, \u00c1frica, las Am\u00e9ricas y Europa. Los comerciantes europeos enviaban textiles indios a \u00c1frica occidental y los intercambiaban por personas esclavizadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El salitre de Bengala, esencial para fabricar p\u00f3lvora, ayud\u00f3 a armar ese comercio espantoso. Tras la conquista brit\u00e1nica de Bengala en 1757, los ingresos por tierras extra\u00eddos del campesinado indio pagaron estas exportaciones. El tri\u00e1ngulo atl\u00e1ntico fue, por tanto, parte de una geometr\u00eda de saqueo mucho m\u00e1s amplia que se extend\u00eda por todo el planeta. La m\u00e1quina de vapor de James Watt est\u00e1 manchada con la sangre de las personas africanas esclavizadas en las plantaciones y del campesinado indio hambriento.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca sabremos si hubiera podido existir un capitalismo imaginario en un mundo sin colonialismo. La historia no ocurre en mundos imaginarios. El capitalismo realmente existente es inseparable de la expropiaci\u00f3n colonial. El capitalismo no tom\u00f3 forma primero en el campo ingl\u00e9s para luego expandirse pac\u00edficamente por el planeta. Su historia debe situarse simult\u00e1neamente en el campo ingl\u00e9s, la plantaci\u00f3n caribe\u00f1a, la mina de plata de Potos\u00ed, el patio de retenci\u00f3n africano, la oficina de recaudaci\u00f3n india, la bodega del barco que transportaba a las personas esclavizadas y la refiner\u00eda europea.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia tambi\u00e9n nos impide tratar lo que Karl Marx llam\u00f3 urspr\u00fcngliche Akkumulation [acumulaci\u00f3n originaria] como un episodio concluido. Sus m\u00e9todos siguen entre nosotros: el despojo de tierras, la subordinaci\u00f3n de las econom\u00edas a la producci\u00f3n monoexportadora, los reg\u00edmenes de deuda, el intercambio desigual, la subvaloraci\u00f3n del trabajo del Sur y la transferencia de riqueza hacia sistemas financieros controlados por el Norte. Las formas han cambiado, pero la expropiaci\u00f3n contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se toman en serio estos antecedentes de explotaci\u00f3n, entonces la demanda de reparaciones coloniales no puede descartarse como un mero llamado moral o una exigencia que mira hacia atr\u00e1s. Las reparaciones deben entenderse como una necesidad material y pol\u00edtica. No solo como un ajuste de cuentas con los cr\u00edmenes del pasado, sino como una confrontaci\u00f3n con las estructuras de acumulaci\u00f3n vigentes que se construyeron mediante la expropiaci\u00f3n colonial y que contin\u00faan reproduciendo la desigualdad global en el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el argumento del reciente libro de Kwesi Pratt Jr., Reparations: History, Struggle, Politics, and Law [Reparaciones: historia, lucha, pol\u00edtica y derecho], que pr\u00f3ximamente ser\u00e1 publicado en una nueva edici\u00f3n sudafricana por Inkani Books. La edici\u00f3n incluye un pr\u00f3logo del presidente de Ghana, John Dramani Mahama, y un ep\u00edlogo de la profesora Verene Shepherd. Las reparaciones \u2014ya sea mediante la cancelaci\u00f3n de la deuda, la restituci\u00f3n de recursos robados, la transferencia de tecnolog\u00eda o la reconstrucci\u00f3n de capacidades p\u00fablicas destruidas por el colonialismo y el ajuste estructural\u2014 son un ant\u00eddoto esencial frente a la larga historia de saqueo que fund\u00f3 el capitalismo moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta nunca fue solo una historia de explotaci\u00f3n. El sistema de plantaci\u00f3n fue disputado en todas sus etapas. Las personas esclavizadas hu\u00edan, saboteaban la producci\u00f3n, preservaban pr\u00e1cticas culturales prohibidas, formaban comunidades cimarronas, organizaban rebeliones y, en definitiva, quebraron la aparente permanencia de la esclavitud. La Revoluci\u00f3n Haitiana, que culmin\u00f3 en la independencia en 1804, sigue siendo la declaraci\u00f3n m\u00e1s contundente de esta verdad: incluso la maquinaria de opresi\u00f3n m\u00e1s sofisticada puede ser derrotada por quienes la padecen.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1935, el poeta marxista haitiano Jacques Roumain (1907-1944), indignado por el intento constante de asfixiar a su pa\u00eds, escribi\u00f3 Guinea. Ese poema, traducido al ingl\u00e9s por su amigo Langston Hughes, es una poderosa evocaci\u00f3n de los or\u00edgenes africanos de Hait\u00ed y de su lucha permanente por la dignidad:<\/p>\n\n\n\n<p>Es el largo camino a Guinea:<br>La muerte te conducir\u00e1.<br>He aqu\u00ed las ramas, los \u00e1rboles, la selva<br>Escucha el sonido del viento en los largos cabellos de<br>eterna noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el largo camino a Guinea:<br>Tus padres te esperan sin impaciencia<br>En la ruta conversan<br>Te esperan<br>Es la hora en que los arroyos crepitan<br>Como rosarios de huesos<br>Es el largo camino a Guinea:<br>No se te har\u00e1 una acogida luminosa<br>En la tierra oscura de los hombres oscuros:<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo un cielo humeante, atravesado de gritos de p\u00e1jaros<br>Alrededor del ojo del r\u00edo<br>Las pesta\u00f1as de los \u00e1rboles se abren a la claridad que se desvanece<br>All\u00ed te esperan al borde del agua un pueblo apacible<br>La choza de tus padres y la dura piedra ancestral<br>Donde tu cabeza reposar\u00e1 por fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vijay Prashad (Instituto Tricontinental de Investigaci\u00f3n Social, 25-8-26) Detr\u00e1s de la pulida historia de Occidente se esconde otra: la m\u00e1quina de vapor, la banca moderna y el capitalismo industrial no surgieron de una innovaci\u00f3n pac\u00edfica, se pagaron con la sangre de personas esclavizadas. 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