{"id":61859,"date":"2026-08-27T13:51:45","date_gmt":"2026-08-27T17:51:45","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61859"},"modified":"2026-08-27T13:51:46","modified_gmt":"2026-08-27T17:51:46","slug":"wallerstein-predijo-la-caida-del-imperio-estadounidense","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/08\/27\/wallerstein-predijo-la-caida-del-imperio-estadounidense\/","title":{"rendered":"Wallerstein predijo la ca\u00edda del imperio estadounidense"},"content":{"rendered":"\n<p>Gregory P. Williams (Revista Jacobin, 27-8-26)<\/p>\n\n\n\n<p>En pleno auge belicista tras el 11S, Immanuel Wallerstein anticip\u00f3 que la hegemon\u00eda estadounidense hab\u00eda iniciado una ca\u00edda irreversible. A m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de la advertencia, la incapacidad de Washington para gestionar la decadencia aceler\u00f3 el giro neofascista interno y empuj\u00f3 al mundo a una era de caos e inestabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En julio de 2002, Immanuel Wallerstein particip\u00f3 en el programa matutino de llamadas en vivo de C-SPAN. Acababa de escribir un ensayo para la revista&nbsp;<em>Foreign Policy<\/em>&nbsp;con un t\u00edtulo provocativo: \u00abEl \u00e1guila ha aterrizado de emergencia\u00bb. Wallerstein argumentaba que la posici\u00f3n dominante de Estados Unidos en el escenario mundial estaba en declive. Hab\u00eda pasado menos de un a\u00f1o desde los atentados del 11S y la posterior invasi\u00f3n estadounidense de Afganist\u00e1n. El gobierno de Bush estaba preparando a sus fuerzas armadas y a la opini\u00f3n p\u00fablica para la invasi\u00f3n de Irak, que comenzar\u00eda en marzo de 2003.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene recordar que George W. Bush era una figura muy popular en ese entonces. La aprobaci\u00f3n del presidente hab\u00eda alcanzado un r\u00e9cord del 90 % el septiembre anterior y se manten\u00eda por encima del 70 % cuando Wallerstein hizo p\u00fablica su advertencia sobre el declive. Sin embargo, a Wallerstein le pareci\u00f3 el momento exacto para intervenir. Llevaba escribiendo sobre la decadencia hegem\u00f3nica de Estados Unidos desde principios de la d\u00e9cada de 1980. Pese a ello, a\u00fan cre\u00eda, en el intervalo entre las invasiones de Afganist\u00e1n e Irak, que Estados Unidos ten\u00eda la oportunidad de gestionar eficazmente su declive.<\/p>\n\n\n\n<p>Wallerstein no cre\u00eda que fuera posible prolongar indefinidamente el dominio global de una gran potencia. Sosten\u00eda que las grandes potencias alcanzan la hegemon\u00eda \u2014t\u00e9rmino que remite a un dominio global sin parang\u00f3n\u2014 debido a factores econ\u00f3micos, pol\u00edticos y militares que, en \u00faltima instancia, tambi\u00e9n erosionan esa misma hegemon\u00eda. El declive hegem\u00f3nico estadounidense comenz\u00f3 mucho antes del 11S, con la crisis econ\u00f3mica de la d\u00e9cada de 1970 y la guerra de Vietnam.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Wallerstein, Estados Unidos enfrentaba la disyuntiva de toda potencia hegem\u00f3nica en decadencia: un declive progresivo o una ca\u00edda estrepitosa. George W. Bush eligi\u00f3 lo segundo. Hoy, Donald Trump ha acelerado a\u00fan m\u00e1s esa din\u00e1mica al desplegar agresivamente una de las pocas armas que le quedan a un hegem\u00f3n en agon\u00eda: un aparato militar extremadamente poderoso.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ciclos de hegemon\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 estaba en declive la hegemon\u00eda de Estados Unidos? Para Wallerstein, la hegemon\u00eda estadounidense del siglo XX apenas se diferenciaba de la holandesa del siglo XVII o de la brit\u00e1nica del siglo XIX. Estas tres potencias (y solo estas tres, seg\u00fan su planteo) alcanzaron la hegemon\u00eda al montarse sobre una ola de fuerzas econ\u00f3micas que no pod\u00edan controlar del todo y al imponerse militarmente sobre un rival. Tras su triunfo, la potencia hegem\u00f3nica pasaba a crear instituciones a su imagen y semejanza. Los brit\u00e1nicos, por ejemplo, se impusieron sobre Francia y luego crearon el Concierto de Europa en 1815.<\/p>\n\n\n\n<p>El ascenso de Estados Unidos a la hegemon\u00eda comenz\u00f3 tras la recesi\u00f3n mundial de 1873. En el relato de Wallerstein, la p\u00e9rdida de cuota de mercado de Gran Breta\u00f1a en el mundo se debi\u00f3 al despliegue de Estados Unidos y de su principal rival, Alemania. Estados Unidos se convirti\u00f3 en un gigante de la producci\u00f3n de acero y, posteriormente, de autom\u00f3viles, mientras que Alemania lo hizo en la industria qu\u00edmica. El ascenso econ\u00f3mico de cada uno de estos Estados fue precedido por una crisis pol\u00edtica interna y una posterior estabilizaci\u00f3n (relativa): en el caso estadounidense, la victoria de la Uni\u00f3n en la Guerra de Secesi\u00f3n; en el alem\u00e1n, la unificaci\u00f3n bajo el liderazgo prusiano tras la guerra franco-prusiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Wallerstein conceb\u00eda las dos guerras mundiales como una prolongada Guerra de los Treinta A\u00f1os entre ambos rivales. Se\u00f1alaba que tanto las Provincias Unidas de los Pa\u00edses Bajos como Gran Breta\u00f1a tambi\u00e9n hab\u00edan alcanzado la hegemon\u00eda tras conflagraciones de tres d\u00e9cadas (en el caso neerland\u00e9s, esto ocurri\u00f3 tras la Guerra de los Treinta A\u00f1os original, entre 1618 y 1648).<\/p>\n\n\n\n<p>Tras imponerse a Alemania y a las potencias del Eje en 1945, la dirigencia estadounidense consider\u00f3 que necesitaba tres condiciones para sostener su prosperidad: 1) mercados internacionales para su producci\u00f3n industrial; 2) un orden mundial que garantizara el comercio a bajo costo; y 3) una suerte de pacto que asegurara que la producci\u00f3n no sufriera interrupciones.&nbsp;Washington logr\u00f3 estos objetivos mediante la reconstrucci\u00f3n de Europa Occidental y Jap\u00f3n, la creaci\u00f3n de grandes instituciones multilaterales como las Naciones Unidas y el establecimiento de un acuerdo t\u00e1cito con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Este \u00faltimo movimiento, simbolizado por la Conferencia de Yalta en febrero de 1945, fue para Wallerstein mucho m\u00e1s decisivo que la fundaci\u00f3n de la ONU dos meses despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el relato convencional, la Guerra Fr\u00eda \u2014que se extendi\u00f3 aproximadamente desde 1945 hasta 1991 (si se toma el per\u00edodo m\u00e1s amplio)\u2014 fue una contienda entre dos adversarios irreconciliables: Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Para Wallerstein, en cambio, este per\u00edodo se articul\u00f3 en torno a un pacto impl\u00edcito entre las dos grandes potencias. La esfera de influencia estadounidense abarcaba aproximadamente dos tercios del planeta, mientras que la sovi\u00e9tica cubr\u00eda el resto. Cada potencia dominaba su zona y utilizaba la amenaza de la otra para alinear a sus aliados d\u00edscolos. Yalta se sosten\u00eda en un \u00abequilibrio del terror\u00bb entre ambas naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El apogeo de la hegemon\u00eda estadounidense transcurri\u00f3 aproximadamente entre 1945 y 1970. Como todo hegem\u00f3n, Estados Unidos termin\u00f3 siendo v\u00edctima de su propio \u00e9xito. Hacia 1970, Europa Occidental y Jap\u00f3n se hab\u00edan convertido, a ojos de Wallerstein, en pares econ\u00f3micos de Washington. En el proceso de forjar socios comerciales \u2014clave para el \u00e9xito de posguerra\u2014, Estados Unidos tambi\u00e9n construy\u00f3 a sus propios rivales.&nbsp;Como todo hegem\u00f3n, Estados Unidos comenz\u00f3 a perder su ventaja econ\u00f3mica siguiendo la misma secuencia en la que la hab\u00eda construido. Primero, el hegem\u00f3n pierde su ventaja en la agricultura y la industria; luego, en el comercio; finalmente, en el sector financiero.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en la d\u00e9cada de 1970, la derrota en Vietnam expuso la debilidad militar de Estados Unidos y su incapacidad para imponer su voluntad a escala global. Vietnam, escribi\u00f3 Wallerstein, simboliz\u00f3 el rechazo al orden mundial estadounidense por parte de los pueblos postergados del mundo, conocidos a veces como Tercer Mundo o Sur Global. El movimiento de independencia vietnamita contra las potencias coloniales (Francia, Jap\u00f3n y Estados Unidos) fue una extensi\u00f3n de la ola de protesta global que eclosion\u00f3 en 1968. Seg\u00fan Wallerstein, \u00abla generaci\u00f3n del 68 no se limit\u00f3 a condenar la hegemon\u00eda estadounidense. Condenaron la complicidad sovi\u00e9tica con Estados Unidos, condenaron Yalta\u00bb y solo ve\u00edan \u00abdos bandos: las dos superpotencias y el resto del mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1991, de nuevo a contracorriente del sentido com\u00fan dominante, represent\u00f3 para Wallerstein un desastre para Estados Unidos, porque perdi\u00f3 a su gran Otro. En un ensayo de 1992, Wallerstein insisti\u00f3 en que la Guerra Fr\u00eda \u00abno era un juego que hab\u00eda que ganar, sino m\u00e1s bien un minu\u00e9 que hab\u00eda que bailar\u2026 El fin de la Guerra Fr\u00eda elimin\u00f3, en efecto, el \u00faltimo gran sost\u00e9n de la hegemon\u00eda y la prosperidad estadounidense: el escudo sovi\u00e9tico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta de Washington al declive hegem\u00f3nico ha sido reafirmar su grandeza, tanto en los discursos como en los hechos, para intentar recuperar su posici\u00f3n global. Sin embargo, como explic\u00f3 Wallerstein en C-SPAN: \u00abSi eres el n\u00famero uno, no tienes por qu\u00e9 andar grit\u00e1ndolo. La gente lo sabe. Si tienes que gritarlo, es porque algo anda mal. Algo est\u00e1 pasando\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Matar al mensajero<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Muchos de los oyentes que llamaban a C-SPAN no recibieron con agrado el mensaje de Wallerstein sobre el declive. La audiencia expres\u00f3 su malestar de diversas maneras: una persona pregunt\u00f3 si flameaban banderas en el campus de Yale, dado el aparente sesgo antiestadounidense del autor; otra lo acus\u00f3 de haber esquivado el reclutamiento para la guerra de Vietnam, sin reparar en que hab\u00eda sido incorporado al servicio militar en una etapa anterior, durante la guerra de Corea. A una tercera le dio escalofr\u00edos la sola idea de Wallerstein en la presidencia: \u00abSi un tipo como \u00e9l estuviera al mando de Estados Unidos, el pa\u00eds terminar\u00eda como un armadillo, hecho una bola, esperando a que le den una patada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese tipo de exabruptos resultaba habitual para Wallerstein, quien ya hab\u00eda escrito sobre el costo psicol\u00f3gico y nacional que el declive hegem\u00f3nico impone a quienes lo experimentan. Se trataba de un per\u00edodo potencialmente peligroso para la pol\u00edtica interna y para la clase dirigente a la que la ciudadan\u00eda pudiera recurrir.&nbsp;En el programa, Wallerstein aclar\u00f3 que \u00e9l solo era el mensajero y que Estados Unidos se estaba aislando del mundo: no solo de las naciones que necesitaba seducir, sino tambi\u00e9n de sus aliados m\u00e1s cercanos. \u00abSi sobreestimas tu poder y andas por ah\u00ed actuando como un mat\u00f3n\u00bb, afirm\u00f3, \u00abpierdes mucho m\u00e1s que si entablas un di\u00e1logo elemental\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Parte de la audiencia ve\u00eda en Wallerstein un intento de reformar la pol\u00edtica exterior estadounidense. Un espectador pregunt\u00f3 c\u00f3mo responder a las acusaciones de antiamericanismo, a lo que Wallerstein respondi\u00f3 que procuraba apelar a la raz\u00f3n. Sostuvo que la pol\u00edtica exterior de Estados Unidos atentaba contra los propios intereses de sus ciudadanos:<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">No apelo a su altruismo, apelo a su ego\u00edsmo. Est\u00e1n provocando un impacto negativo mucho m\u00e1s veloz sobre Estados Unidos y sobre sus propias vidas. En cuanto a su nivel de vida, su riesgo de morir y todo lo que defienden, estar\u00e1n peor si insisten con estas pol\u00edticas que si cambian de rumbo.<\/h5>\n\n\n\n<p>El declive no equival\u00eda a una cat\u00e1strofe. Hist\u00f3ricamente, las potencias hegem\u00f3nicas no caen demasiado bajo: terminan reacomod\u00e1ndose entre las dem\u00e1s grandes potencias, aunque con un nivel de confort material superior al de la mayor\u00eda (basta observar hoy a los Pa\u00edses Bajos o al Reino Unido).&nbsp;Es m\u00e1s: como escribi\u00f3 Wallerstein en aquel ensayo de 1992, el declive pod\u00eda ser \u00abla mayor bendici\u00f3n de todas\u00bb. Estados Unidos ten\u00eda la oportunidad de abrazar un sentido moral. Fue \u00abAbraham Lincoln quien dio la nota moral: \u201cAs\u00ed como no querr\u00eda ser un esclavo, tampoco querr\u00eda ser un amo\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos de la d\u00e9cada de 1990, Wallerstein vislumbr\u00f3 dos futuros posibles para Estados Unidos. El primero derivar\u00eda en el neofascismo, caracterizado por el conflicto social y por el sometimiento de los sectores populares a la brutalidad y el prejuicio. El segundo escenario, m\u00e1s esperanzador, asum\u00eda la forma de una solidaridad nacional canalizada mediante la socialdemocracia y el avance hacia el igualitarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Wallerstein no sol\u00eda inclinarse por pron\u00f3sticos desmedidamente optimistas, consideraba que la v\u00eda igualitaria era m\u00e1s probable que la neofascista. Preve\u00eda una catarsis nacida de \u00abun estr\u00e9s social compartido\u00bb que, articulada con la prosperidad econ\u00f3mica estadounidense y la noci\u00f3n popular de libertad, engendrar\u00eda un movimiento contra las principales dimensiones de la \u00abasignaci\u00f3n desigual\u00bb: g\u00e9nero, raza y etnia, edad y clase. Calculaba que el impulso del 68, al haber resquebrajado la hegemon\u00eda estadounidense y destronado la ideolog\u00eda del liberalismo centrista, conducir\u00eda a un movimiento de masas en favor del progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Wallerstein contaba adem\u00e1s con la historia como gu\u00eda. En los dos primeros antecedentes de hegemon\u00eda en la econom\u00eda-mundo capitalista \u2014el holand\u00e9s y el brit\u00e1nico\u2014, el declive hegem\u00f3nico fue seguido, a la larga, por una marcha hacia el bienestar y la igualdad. \u00bfPor qu\u00e9 tendr\u00eda que ser Estados Unidos la excepci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Wallerstein tambi\u00e9n dejaba abierta la rendija del neofascismo. Si el fin de la Guerra Fr\u00eda significaba el fin del dominio estadounidense sobre dos tercios del globo, tambi\u00e9n implicaba el fin del liberalismo centrista como garante cultural de la econom\u00eda-mundo capitalista. Desde las revoluciones de 1848, al menos, el liberalismo centrista hab\u00eda sido la fuerza de gravedad que manten\u00eda a raya tanto a la izquierda radical como a la derecha conservadora.<\/p>\n\n\n\n<p>El liberalismo centrista promet\u00eda la efectivizaci\u00f3n de los derechos democr\u00e1ticos y el bienestar econ\u00f3mico, no de manera inmediata para todos los pueblos, sino mediante un proceso gradual y ordenado administrado por el Estado a lo largo de generaciones. El liberalismo centrista, como se\u00f1al\u00f3 Wallerstein en su libro&nbsp;<em>El moderno sistema mundial IV<\/em>, fue utilizado por \u00ablos fuertes [para] atenuar el descontento de los d\u00e9biles\u00bb. Las figuras e instituciones poderosas atenuaban el descontento de las masas despose\u00eddas, as\u00ed como los Estados fuertes atenuaban el descontento de los Estados d\u00e9biles.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la ventaja econ\u00f3mica de Estados Unidos trastabill\u00f3 a medida que el Sur Global comenz\u00f3 a impugnar la estructura de poder de Yalta. Tras el colapso de uno de sus actores principales, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, las masas y los Estados d\u00e9biles demostraron no ser tan d\u00e9biles despu\u00e9s de todo. Ante ese escenario, para Wallerstein, \u00ablos conservadores volver\u00edan a ser conservadores, y los radicales, radicales. Los liberales centristas no desaparecieron, pero vieron recortado su peso\u00bb. Las posibilidades ideol\u00f3gicas quedaban de pronto abiertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la Guerra Fr\u00eda, Wallerstein percibi\u00f3 un gran potencial para que el declive de la hegemon\u00eda estadounidense estuviera acompa\u00f1ado de una redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica interna. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, aquel movimiento radical no se hab\u00eda materializado, mientras que los halcones conservadores se hallaban firmemente entronizados en el poder. Buscaban hacer alarde de su m\u00fasculo militar porque, seg\u00fan su l\u00f3gica, \u00absi Washington no ejerce la fuerza, Estados Unidos quedar\u00e1 cada vez m\u00e1s marginado\u00bb.&nbsp;Wallerstein, no obstante, advirti\u00f3 que sus acciones provocaban el efecto contrario. Inevitable como era el declive, la agresiva pol\u00edtica exterior del gobierno de Bush \u00absolo contribuir\u00e1 a la decadencia de Estados Unidos, transformando un descenso gradual en una ca\u00edda mucho m\u00e1s r\u00e1pida y turbulenta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En retrospectiva, el ensayo de 2002 y la aparici\u00f3n televisiva de Wallerstein constituyeron un intento por desviar a Estados Unidos de esa trayectoria. Evidentemente, hab\u00eda abandonado la esperanza de un movimiento socialdem\u00f3crata y reorientaba su atenci\u00f3n hacia el propio poder hegem\u00f3nico en descomposici\u00f3n. En el verano de 2002, m\u00e1s de seis de cada diez estadounidenses respaldaban la apertura de un segundo frente b\u00e9lico en Irak. La posici\u00f3n de Wallerstein era la de un sector cr\u00edtico, impopular pero persistente. Ante semejantes cuestionamientos, el presidente Bush se limitaba a se\u00f1alar que la historia juzgar\u00eda sus actos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy resulta evidente que los halcones no lograron preservar la hegemon\u00eda estadounidense ni remodelar el mundo a la medida de los intereses de Washington. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido entre aquel momento y el presente?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Declive y negaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El siglo XXI no ha empezado bien para Estados Unidos. La dirigencia estadounidense se ha empecinado en recuperar la hegemon\u00eda perdida. A medida que el poder econ\u00f3mico de Estados Unidos disminuye en comparaci\u00f3n con el resto del mundo, Washington ha utilizado su ej\u00e9rcito para hacer gala de fuerza e imponer sus objetivos pol\u00edticos.&nbsp;De hecho, Estados Unidos ha emprendido m\u00e1s intervenciones militares desde 1991 que entre 1798 y 1990. Esta opci\u00f3n constituye la estrategia cl\u00e1sica de un hegem\u00f3n en decadencia sumido en la negaci\u00f3n: consciente de su ca\u00edda, pero incapaz de ver que su mejor opci\u00f3n viable era la gesti\u00f3n adecuada del descenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos no ha logrado un mundo m\u00e1s pac\u00edfico ni m\u00e1s pr\u00f3spero, ni ha mejorado la situaci\u00f3n de las naciones que invadi\u00f3. En&nbsp;<em>Universalismo europeo: la ret\u00f3rica del poder<\/em>&nbsp;(2006), Wallerstein cuestion\u00f3 la l\u00f3gica del intervencionismo. La potencia invasora rara vez mejora la situaci\u00f3n del lugar invadido en comparaci\u00f3n con lo que habr\u00eda sido de no haber intervenido, conclusi\u00f3n confirmada por las aventuras militares de Estados Unidos a lo largo y ancho del Medio Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>El veredicto de Wallerstein de 2002 podr\u00eda haber sido escrito este mismo a\u00f1o (o esta misma semana). Escribi\u00f3 que Estados Unidos se encuentra como \u00abuna superpotencia solitaria que carece de poder verdadero, un l\u00edder mundial al que nadie sigue y al que pocos respetan, y una naci\u00f3n que va a la deriva peligrosamente en medio de un caos global que no puede controlar\u00bb. La reacci\u00f3n de la generaci\u00f3n del 68 que \u00e9l describi\u00f3 provino tanto del Sur Global no alineado como de las masas descontentas en su propio pa\u00eds. En el siglo XXI, la concatenaci\u00f3n que comenz\u00f3 a nivel del sistema-mundo se traslad\u00f3 r\u00e1pidamente a la pol\u00edtica interna estadounidense y luego volvi\u00f3 a extenderse hacia afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>El fin de la Guerra Fr\u00eda deslig\u00f3 al radicalismo y al conservadurismo del liberalismo centrista. Los efectos fueron dr\u00e1sticos. D\u00e9cadas de consenso neoliberal fueron desafiadas por figuras como Donald Trump y Bernie Sanders. Cuando Trump asumi\u00f3 la presidencia \u2014primero en 2017 y nuevamente en 2025\u2014 lo hizo como cr\u00edtico del orden liberal de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el lema \u00abEstados Unidos primero\u00bb no ha dado lugar a la reactivaci\u00f3n de la producci\u00f3n nacional, a la mejora del bienestar social ni a la protecci\u00f3n de la clase trabajadora. Por el contrario, el trumpismo se caracteriza por una corrupci\u00f3n masiva y descarada (tanto en el pa\u00eds como en el extranjero), el militarismo en el exterior y pol\u00edticas internas de deportaci\u00f3n masiva. Estados Unidos ha seguido ampliando sus compromisos militares y su gasto militar, pero sin un compromiso con el bienestar social interno. Mientras tanto, el optimismo de la poblaci\u00f3n estadounidense respecto al futuro ha disminuido en general desde 2013.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, Estados Unidos ha elegido el camino neofascista que Wallerstein consider\u00f3 inicialmente como el menos probable: conflicto social, brutalidad y prejuicios. Los miembros de los estratos superiores han buscado aferrarse a sus notables privilegios y beneficios. En consecuencia, la poblaci\u00f3n estadounidense lleva vidas m\u00e1s precarias, viviendo al d\u00eda, con menos protecciones contra los riesgos de la enfermedad, la vejez y la inestabilidad laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2026, la guerra de Estados Unidos en Ir\u00e1n resume dos tendencias del declive hegem\u00f3nico estadounidense. Una es la incapacidad de Estados Unidos para imponer su voluntad a pesar de contar con un ej\u00e9rcito extremadamente poderoso. La otra es el descontento de la poblaci\u00f3n estadounidense ante un nivel de vida reducido y una clase dirigente en la que ya no conf\u00eda.&nbsp;Esos sentimientos de descontento, como se\u00f1al\u00f3 Wallerstein, pueden ser poderosos catalizadores de la acci\u00f3n pol\u00edtica. Washington podr\u00eda verse sorprendido una vez m\u00e1s por acontecimientos ca\u00f3ticos, tanto a nivel global como interno, que no puede controlar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gregory P. Williams (Revista Jacobin, 27-8-26) En pleno auge belicista tras el 11S, Immanuel Wallerstein anticip\u00f3 que la hegemon\u00eda estadounidense hab\u00eda iniciado una ca\u00edda irreversible. A m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de la advertencia, la incapacidad de Washington para gestionar la decadencia aceler\u00f3 el giro neofascista interno y empuj\u00f3 al mundo a una era de caos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":61547,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,12],"tags":[],"class_list":["post-61859","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales","category-politica-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61859"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61859"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61859\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61860,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61859\/revisions\/61860"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/61547"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}