{"id":61932,"date":"2026-09-07T12:25:08","date_gmt":"2026-09-07T16:25:08","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=61932"},"modified":"2026-09-07T12:25:09","modified_gmt":"2026-09-07T16:25:09","slug":"islandia-ii-dios-salve-a-islandia-y-quien-salva-a-la-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/09\/07\/islandia-ii-dios-salve-a-islandia-y-quien-salva-a-la-argentina\/","title":{"rendered":"Islandia II: Dios salve a Islandia, \u00bfy qui\u00e9n salva a la Argentina?"},"content":{"rendered":"\n<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 7-9-26)<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Donald Trump confunde Groenlandia con Islandia, el error suele provocar sonrisas en los pasillos diplom\u00e1ticos. Pero para quienes observan con atenci\u00f3n el tablero geopol\u00edtico, la confusi\u00f3n revela algo m\u00e1s profundo, la creciente relevancia de un peque\u00f1o fragmento de roca volc\u00e1nica en medio del Atl\u00e1ntico Norte, cuya poblaci\u00f3n apenas supera los 405.000 habitantes. Islandia ha logrado en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas algo que las grandes potencias econ\u00f3micas no han sabido replicar: una recuperaci\u00f3n soberana de su destino, sin rendir cuentas a los acreedores internacionales ni entregar sus recursos estrat\u00e9gicos a cambio de ox\u00edgeno financiero.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace doce a\u00f1os, cuando el mundo a\u00fan diger\u00eda las cenizas de la crisis de 2008, publiqu\u00e9 un art\u00edculo titulado \u00abDios salve a Islandia\u00ab. En aquel entonces, la isla era el ejemplo perfecto de c\u00f3mo no gestionar un sistema financiero. Sus tres principales bancos hab\u00edan colapsado con activos equivalentes a once veces el Producto Interno Bruto nacional, una burbuja especulativa de proporciones b\u00edblicas que dej\u00f3 al pa\u00eds al borde de la quiebra. La receta que lleg\u00f3 desde Washington y Bruselas fue la de siempre: el Estado deb\u00eda hacerse cargo de la deuda privada, imponer un severo programa de austeridad y vender sus activos p\u00fablicos para pagar a los acreedores extranjeros. Islandia hizo exactamente lo contrario, y ese gesto de desobediencia financiera se convirti\u00f3 en un hito de la econom\u00eda pol\u00edtica moderna que a\u00fan hoy resuena en los debates sobre soberan\u00eda monetaria.<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno island\u00e9s dej\u00f3 caer a los bancos. No rescat\u00f3 a los accionistas ni a los tenedores de bonos extranjeros. Cuando el Reino Unido y los Pa\u00edses Bajos exigieron que la isla reembolsara a sus ahorristas minoristas, que hab\u00edan perdido sus dep\u00f3sitos en la filial Icesave del banco Landsbanki \u2014una suerte de sucursal digital que ofrec\u00eda tipos de inter\u00e9s muy por encima del promedio europeo\u2014 Reikiavik se neg\u00f3 rotundamente. Londres y La Haya tuvieron que asumir las p\u00e9rdidas de sus propios ciudadanos, seducidos por las ganancias financieras de un banco privado que quebr\u00f3 por su propia mala gesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente enviaron la factura a la isla, pero el Gobierno island\u00e9s someti\u00f3 la cuesti\u00f3n a refer\u00e9ndum popular en 2010. El \u00abNo pagar\u00bb gan\u00f3 con el 98% de los votos, un resultado tan abrumador que dej\u00f3 sin argumentos a los defensores de la socializaci\u00f3n de las p\u00e9rdidas privadas. Finalmente, el Tribunal de la Asociaci\u00f3n Europea de Libre Comercio fall\u00f3 en 2013 que Islandia no estaba legalmente obligada a garantizar aquellos dep\u00f3sitos con fondos p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados de aquella rebeld\u00eda hablan por s\u00ed solos. Mientras que Irlanda y Grecia, que gestionaron sus crisis de forma convencional y sumisa a los dictados del Fondo Monetario Internacional y la Comisi\u00f3n Europea, siguen arrastrando dificultades estructurales, Islandia emergi\u00f3 del abismo con un vigor que muchos calificaron de milagro econ\u00f3mico. Pero tal prodigio no tuvo lugar. Hubo decisiones pol\u00edticas. Y una diferencia sustancial respecto a lo ocurrido en Estados Unidos o en el coraz\u00f3n de Europa: mientras en otros lugares los banqueros responsables de la crisis fueron rescatados con dinero p\u00fablico, Islandia investig\u00f3 y conden\u00f3 a prisi\u00f3n a decenas de ejecutivos bancarios por fraude y mala gesti\u00f3n. El mensaje fue inequ\u00edvoco: el riesgo financiero no se socializa, y quienes juegan con el dinero de los dem\u00e1s deben asumir las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Dieciocho a\u00f1os despu\u00e9s de aquel colapso, Islandia volvi\u00f3 a votar sobre Europa. Pero esta vez no lo hizo desde la desesperaci\u00f3n de un pa\u00eds quebrado, sino desde la memoria viva de c\u00f3mo consigui\u00f3 salir de aquella crisis. El refer\u00e9ndum del 29 de agosto de 2026 no preguntaba si Islandia quer\u00eda ingresar en la Uni\u00f3n Europea, sino si deb\u00eda reanudar las negociaciones de adhesi\u00f3n. Un matiz aparentemente menor, pero de enorme relevancia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado fue del 52,8% de los votantes, con una participaci\u00f3n del 82,5%, decidi\u00f3 que ni siquiera quer\u00eda volver a abrir la negociaci\u00f3n. El electorado entendi\u00f3 que ese primer paso implicaba abrir cuestiones consideradas demasiado sensibles: pesca, soberan\u00eda, moneda, agricultura y el control de los recursos naturales. Las reglas que m\u00e1s importan para la vida cotidiana y para la autonom\u00eda del pa\u00eds son precisamente las que Islandia mantiene fuera del marco comunitario europeo. Y eso no es casualidad, es una estrategia deliberada que ha demostrado su eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender la posici\u00f3n islandesa, sin embargo, no basta con mirar su producto interno bruto o su balanza comercial. Hay que mirar el mapa. Islandia ocupa una posici\u00f3n geogr\u00e1fica excepcional, un punto de control mar\u00edtimo y a\u00e9reo en el Atl\u00e1ntico Norte que conecta Europa con Groenlandia, Am\u00e9rica del Norte y el \u00c1rtico. Su geograf\u00eda le otorga una relevancia estrat\u00e9gica que ning\u00fan indicador econ\u00f3mico puede reflejar plenamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en este sentido, Argentina comparte con Islandia una condici\u00f3n similar, aunque con recursos naturales mucho m\u00e1s abundantes. La Rep\u00fablica Argentina se asienta sobre un punto de encuentro entre Am\u00e9rica del Sur, el Atl\u00e1ntico Sur, el Pasaje de Drake y la Ant\u00e1rtida, una posici\u00f3n que le otorga el control de rutas mar\u00edtimas esenciales y el acceso directo al continente blanco, donde la competencia geopol\u00edtica se intensifica a\u00f1o tras a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la Uni\u00f3n Europea, Islandia aporta en el Atl\u00e1ntico Norte la vigilancia de rutas mar\u00edtimas y a\u00e9reas, una posici\u00f3n privilegiada en el \u00c1rtico frente a la creciente competencia entre Estados Unidos, Rusia y China, el acceso a una de las grandes reservas pesqueras del mundo, una matriz energ\u00e9tica extraordinariamente particular basada en recursos geot\u00e9rmicos e hidroel\u00e9ctricos, y la posibilidad de desplegar cables submarinos de comunicaciones y energ\u00eda que ser\u00e1n cada vez m\u00e1s importantes en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2008 la amenaza era Wall Street. En 2026 las amenazas son la geopol\u00edtica, la seguridad, el comercio y la moneda. Las declaraciones de Donald Trump sobre la compra de Groenlandia introdujeron una dimensi\u00f3n completamente nueva en el debate island\u00e9s, acelerando la convocatoria del refer\u00e9ndum y reforzando el argumento de quienes defienden que la autonom\u00eda monetaria, cambiaria, fiscal y financiera tiene un valor econ\u00f3mico superior al de cualquier integraci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En econom\u00eda, el excedente o ganancia que genera la extracci\u00f3n de un recurso natural \u2014ya sea pescado, petr\u00f3leo o litio\u2014 es la diferencias por encima de todos los costos normales de producci\u00f3n, incluido el retorno normal del capital invertido. Dado que el recurso es, en su estado natural, un bien p\u00fablico, esa renta deber\u00eda beneficiar a toda la sociedad y no \u00fanicamente a la empresa que lo extrae.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que el modelo island\u00e9s se basa en la premisa de que el recurso natural es un activo estrat\u00e9gico cuya renta debe ser capturada y distribuida por el Estado, los ciclos neoliberales en Argentina, incluyendo el actual R\u00e9gimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), han tendido a tratar el recurso natural como un activo financiero m\u00e1s, donde el objetivo es atraer capital mediante la reducci\u00f3n de costos fiscales y regulatorios, asumiendo que la renta generada no se quedar\u00e1 en el pa\u00eds, sino que alimentar\u00e1 el ciclo de fuga de capitales.<\/p>\n\n\n\n<p>La distribuci\u00f3n de la renta y la captura fiscal en Islandia generada por la pesca y la energ\u00eda se queda en el pa\u00eds. El Estado captura una parte significativa a trav\u00e9s de impuestos corporativos y tasas, y esa recaudaci\u00f3n se traduce en un Estado de bienestar robusto, infraestructura de alta calidad y un sistema educativo fuerte. La extracci\u00f3n del recurso genera desarrollo interno y encadenamientos productivos que se despliegan dentro de la propia isla.<\/p>\n\n\n\n<p>Islandia proh\u00edbe constitucionalmente y por ley la propiedad extranjera de los derechos de pesca y de los recursos energ\u00e9ticos. El recurso se considera un bien com\u00fan nacional, y aunque utiliza un sistema de cuotas individuales transferibles, el Estado mantiene un control estricto sobre el volumen total extra\u00eddo, basado en criterios cient\u00edficos y no en la demanda del mercado. Adem\u00e1s, proh\u00edbe que estos activos sean comprados por fondos buitre o corporaciones extranjeras, evitando as\u00ed que la renta del recurso sea capturada por actores externos. La negativa a la Uni\u00f3n Europea fue, en esencia, una medida de protecci\u00f3n de este activo estrat\u00e9gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender si un modelo de gesti\u00f3n de recursos naturales es exitoso o extractivista, no basta con mirar si el recurso se conserva. Hay que mirar qui\u00e9n se queda con la renta. La industria pesquera islandesa es hoy una de las m\u00e1s eficientes del mundo en t\u00e9rminos de captura y valor por trabajador. La recaudaci\u00f3n fiscal que recibe el Estado es significativa, a trav\u00e9s de tasas pesqueras, impuestos a la renta del recurso e impuestos corporativos sobre las ganancias del sector. Pero hay un elemento central que a menudo se pasa por alto: los salarios. A diferencia de muchos pa\u00edses donde la pesca es un trabajo precario y mal remunerado, en Islandia el sector pesquero es uno de los mejor pagados de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La columna vertebral de la remuneraci\u00f3n en los barcos islandeses no es un salario fijo por hora, sino un sistema de reparto de ganancias. La tripulaci\u00f3n no recibe solo un sueldo base, sino un porcentaje del valor de la captura, generalmente entre el 20% y el 35% del valor neto de la venta del pescado, despu\u00e9s de deducir ciertos gastos operativos como el combustible. Este mecanismo alinea los intereses de la tripulaci\u00f3n con la eficiencia del barco: si el barco pesca m\u00e1s y mejor, todos ganan m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a este sistema y a la alta valorizaci\u00f3n del producto, los salarios en la pesca activa suelen estar entre un 15% y un 30% por encima del salario promedio nacional. Y al estar formalizados, los pescadores islandeses aportan y reciben los robustos beneficios del Estado de bienestar: salud universal, pensiones obligatorias con un aporte adicional del 12% por parte del empleador, y seguro de desempleo. Los sindicatos, como VR y Efling, son extremadamente poderosos y negocian convenios colectivos que establecen pisos salariales, l\u00edmites de horas de descanso y condiciones de seguridad a bordo.<\/p>\n\n\n\n<p>Islandia aprendi\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os noventa y dos mil que regalar el acceso a un recurso p\u00fablico genera riqueza privada a costa del erario. Por ello, implement\u00f3 un sistema de captura de la renta del recurso: el Estado no es due\u00f1o de los barcos, pero cobra por el derecho a usar el recurso. El mayor problema al evitar la extranjerizaci\u00f3n de la pesca fue la concentraci\u00f3n de cuotas, ya que el 75% de ellas pertenecen a las veinticinco empresas pesqueras m\u00e1s grandes. Esto representa una alta concentraci\u00f3n de la riqueza pesquera en pocas manos.<\/p>\n\n\n\n<p>El dilema island\u00e9s es que proteger la soberan\u00eda nacional no significa necesariamente proteger a los peque\u00f1os pescadores. El sistema logr\u00f3 mantener el control nacional del recurso, pero al mismo tiempo permiti\u00f3 una concentraci\u00f3n progresiva de las cuotas en grandes empresas. Por eso la verdadera batalla no es solo Islandia contra Bruselas, sino tambi\u00e9n una batalla interna por qui\u00e9n es realmente due\u00f1o del mar island\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando un pa\u00eds con restricci\u00f3n externa cr\u00f3nica, como Argentina, atrae inversi\u00f3n extranjera en sectores extractivos con reg\u00edmenes de promoci\u00f3n sin pol\u00edticas de contenido local o retenci\u00f3n de divisas, no se resuelve la restricci\u00f3n externa; se cambia su forma de financiamiento y se agrava a mediano plazo. La inversi\u00f3n inicial entra, pero una vez operativa, la repatriaci\u00f3n de utilidades, el pago de regal\u00edas a casas matrices y la importaci\u00f3n de insumos generan una salida de divisas estructural. Si a esto se suma el servicio de la deuda p\u00fablica, el saldo neto de divisas para el pa\u00eds suele ser negativo o marginal.<\/p>\n\n\n\n<p>Islandia sali\u00f3 de 2008 con una convicci\u00f3n s\u00f3lida. Nunca m\u00e1s permitir que las necesidades del capital determinen hasta d\u00f3nde llega la soberan\u00eda. El Estado argentino, despu\u00e9s de d\u00e9cadas de crisis, parece haber llegado a la conclusi\u00f3n inversa: necesita ofrecer condiciones extraordinariamente favorables al capital para poder convertir sus recursos naturales en d\u00f3lares y crecimiento. Argentina puede convertirse en una gran exportadora de recursos sin que necesariamente todos los d\u00f3lares generados por esos recursos ingresen inmediatamente al mercado cambiario.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso es completamente diferente a afirmar que la inversi\u00f3n extranjera traer\u00e1 d\u00f3lares y resolver\u00e1 la restricci\u00f3n externa. Puede traerlos, pero el r\u00e9gimen tambi\u00e9n permite que una parte importante de los flujos permanezca fuera o sea posteriormente remitida. Argentina est\u00e1 haciendo casi lo contrario a Islandia: para conseguir capital, el Estado ofrece al inversor una protecci\u00f3n extraordinariamente prolongada frente a futuros cambios fiscales, regulatorios y cambiarios.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje que transmite el R\u00e9gimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es claro: venga a invertir, puede disponer libremente de los productos, tiene un r\u00e9gimen cambiario privilegiado y puede remitir utilidades y dividendos bajo condiciones especiales. El problema del RIGI no es que atraiga inversi\u00f3n extranjera. El problema es el precio que Argentina paga por atraerla: una renuncia fiscal estimada en unos 1.813 millones de d\u00f3lares anuales cuando los proyectos est\u00e9n en plena producci\u00f3n, estabilidad tributaria, aduanera, cambiaria y regulatoria durante treinta a\u00f1os, y un r\u00e9gimen que permite una creciente disponibilidad externa de las divisas generadas por los proyectos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los recursos son estrat\u00e9gicos y la inversi\u00f3n se habr\u00eda producido aun con beneficios menores, el Estado est\u00e1 transfiriendo renta innecesariamente y comprometiendo su capacidad futura. La cuesti\u00f3n emp\u00edrica es cu\u00e1nta inversi\u00f3n adicional est\u00e1 generando realmente el RIGI y cu\u00e1nto beneficio habr\u00eda obtenido igualmente el inversor sin esas concesiones extraordinarias.<\/p>\n\n\n\n<p>La integraci\u00f3n de Argentina en lo que podr\u00edamos llamar la Pax Silicia dibuja una estructura clara. Estados Unidos \u2192 capital financiero y tecnol\u00f3gico \u2192 empresas multinacionales \u2192 RIGI\u2192 litio \u2192 cobre \u2192 petr\u00f3leo \u2192 gas y energ\u00eda \u2192 exportaciones \u2192 deuda \u2192 fuga de capitales. La integraci\u00f3n de Argentina a cadenas estrat\u00e9gicas estadounidenses y occidentales. Buenos Aires est\u00e1 dise\u00f1ando sus sectores estrat\u00e9gicos para insertarlos en cadenas globales de capital y tecnolog\u00eda en lugar de construir primero cadenas nacionales de control y agregaci\u00f3n de valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Islandia aprendi\u00f3 de 2008 que la soberan\u00eda tiene un valor econ\u00f3mico tangible al conservar la capacidad de decidir sobre el capital, la moneda, los bancos y los recursos estrat\u00e9gicos. La Argentina de Milei, enfrentada a una escasez cr\u00f3nica de capital y d\u00f3lares, est\u00e1 tomando la decisi\u00f3n inversa: ofrecer al capital condiciones extraordinarias de estabilidad, rentabilidad y libertad cambiaria para que desarrolle sus recursos naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n no es si uno es nacionalista y el otro liberal. La cuesti\u00f3n es qui\u00e9n captura la renta y qui\u00e9n conserva el poder de modificar las reglas. Islandia dijo no a los banqueros en 2008, no a los acreedores extranjeros en 2010 y no a la Uni\u00f3n Europea en 2026. Cada uno de esos no fue una negativa obstinada, sino una afirmaci\u00f3n de su capacidad para decidir sobre su propio futuro. Argentina, por el contrario, est\u00e1 diciendo s\u00ed a condiciones que atan su pol\u00edtica econ\u00f3mica durante d\u00e9cadas a cambio de capital que, cuando finalmente llegue, puede no quedarse en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia islandesa demuestra que la soberan\u00eda no es un lujo para pa\u00edses ricos, sino una herramienta para construir riqueza desde abajo. Y tambi\u00e9n demuestra que decir no, en ocasiones, es la forma m\u00e1s poderosa de decir s\u00ed al futuro propio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 7-9-26) Cuando Donald Trump confunde Groenlandia con Islandia, el error suele provocar sonrisas en los pasillos diplom\u00e1ticos. 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