{"id":62121,"date":"2026-09-23T13:37:46","date_gmt":"2026-09-23T17:37:46","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=62121"},"modified":"2026-09-23T13:37:47","modified_gmt":"2026-09-23T17:37:47","slug":"desmemoria-de-una-guerra-antiesclavista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/09\/23\/desmemoria-de-una-guerra-antiesclavista\/","title":{"rendered":"Desmemoria de una guerra antiesclavista"},"content":{"rendered":"\n<p>Juan Monta\u00f1o Escobar (Rebeli\u00f3n, 23-9-26)<\/p>\n\n\n\n<p>Todo relato hist\u00f3rico sobre la emergencia del terror moderno debe tener en cuenta la esclavitud, que puede&nbsp;considerarse como una de las primeras manifestaciones&nbsp;de la experimentaci\u00f3n biopol\u00edtica[1]. <em>Necropol\u00edtica<\/em>, Achille Mbembe.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Exordio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta desmemoria fue el desquite de las clases blancas hegem\u00f3nicas ecuatorianas, por las derrotas sucesivas causadas por el cimarronismo montonero en alianza de hecho con liberalismo progresista. El alzamiento armado comenz\u00f3 el 24 de septiembre de 1913, con el asalto a cuarteles de la polic\u00eda y del ej\u00e9rcito ecuatorianos, en la ciudad de Esmeraldas. Despu\u00e9s ser\u00eda la guerra m\u00e1s sangrienta y destructora en el Ecuador. Ciento diez a\u00f1os despu\u00e9s del armisticio, contin\u00faa la sanci\u00f3n hist\u00f3rica a la memoria personal de Carlos Concha Torres y con ese castigo evocador aun se oculta uno de los m\u00e1s importantes eventos emancipadores de las comunidades negras americanas, para esta relaci\u00f3n hist\u00f3rica las de Ecuador. Sin ninguna duda, fue una guerra de liberaci\u00f3n antiesclavista. La repetida confusi\u00f3n libresca de historia con biograf\u00eda, la historizaci\u00f3n -es decir el an\u00e1lisis de un hecho en un contexto temporal y social- racista, la innecesaria y prolongada estupidez de alguna venganza clasista contra el pr\u00f3cer esmeralde\u00f1o y la dejadez o ninguna instrumentaci\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El&nbsp;<em>Prometeo<\/em>&nbsp;del Teaone (provincia de Esmeraldas)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los grupos reaccionarios crearon el artificio propagand\u00edstico, para condenar a quien ya los hab\u00eda derrotado en la Historia. El desastre nacional causado por la guerra civil en Esmeraldas fue endosado a una sola persona: Carlos Concha Torres. Cuando sus enemigos le empoderaron de la guerra civil -sus muertos y sus desastres econ\u00f3micos- sab\u00edan el perjuicio sin tiempo que le hac\u00edan a Carlos Concha T. y a las comunidades negras de la costa pac\u00edfica colombo-ecuatoriana. Y tambi\u00e9n a aquellos hombres negros que de otras partes del Ecuador no dejaron enfriar el \u00e1nimo emancipador y cimarronearon sus vidas en diferentes combates en Esmeraldas. Adem\u00e1s, sus adversarios jam\u00e1s sospecharon que el acumulado hist\u00f3rico perjudicial ser\u00eda aceptado como err\u00f3neo valor positivo, por quienes favorecer\u00edan la buena memoria hist\u00f3rica del Coronel. Sus enemigos ganaron a su favor un capital simb\u00f3lico de desquiciamiento moral a perpetuidad. Desde ahora ser\u00e1 aparente. En Esmeraldas, en el Ecuador y en Am\u00e9rica hay escasa referencia satisfactoria a esa guerra&nbsp;<em>anti concertaje<\/em>. O mejor ser\u00eda precisar la denominaci\u00f3n como&nbsp;<strong><em>antiesclavista<\/em><\/strong>, porque el llamado&nbsp;<em>concertaje<\/em>&nbsp;era m\u00e1s de las mismas maldades de la esclavizaci\u00f3n, la diferencia m\u00ednima era la inutilidad del documento estatal que abol\u00eda la esclavitud. Esa inicial polarizaci\u00f3n entre liberales y conservadores hab\u00eda mutado, para esos a\u00f1os, a unos que part\u00edan de las ra\u00edces pol\u00edticas (radicales o&nbsp;<em>alfarista<\/em>) y quienes&nbsp;<em>se iban por las ramas<\/em>&nbsp;del oportunismo (conservadores o&nbsp;<em>placista[2]<\/em>). Eloy Alfaro Delgado hab\u00eda sido cruelmente asesinado, el domingo 28 de enero de 1912, al mediod\u00eda, mientras a Leonidas Plaza Guti\u00e9rrez se le cumpl\u00eda su ambici\u00f3n desmesurada de apropiarse de la Presidencia de la Rep\u00fablica. Hasta ese entonces, la negritud ecuatoriana participaba en cuanta contienda b\u00e9lica que antepon\u00eda la palabra&nbsp;<em>libertad<\/em>&nbsp;como mandato primordial en sus proclamas. Los muertos, hombres y mujeres, se consum\u00edan con ese enga\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De la obediencia esclavizante a la desobediencia armada&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Leonidas Plaza G. gan\u00f3 las elecciones a la presidencia de la Rep\u00fablica, programadas para realizarse entre el jueves 28 y el domingo 31 de marzo de 1912, con 62 374 votos (97,7 %). El candidato del partido conservador recibi\u00f3 apenas 754 votos (1.2 %). La poblaci\u00f3n ecuatoriana era de 1 336 458 y los votantes apenas sumaban 63 830[3]. Por esa fecha, la ciudad de Esmeraldas ten\u00eda algo m\u00e1s de 5 mil habitantes. Carlos Concha T. viv\u00eda en un entra y sale de las c\u00e1rceles o planificando y dirigiendo alzamientos armados, en diferentes lugares del litoral ecuatoriano. Eran meses turbulentos, porque peligraban aquellos alcances de la Revoluci\u00f3n Liberal: Estado laico, educaci\u00f3n laica y gratuita, construcci\u00f3n del ferrocarril transandino, se proclam\u00f3 la igualdad de la ciudadan\u00eda, modernizaci\u00f3n de la econom\u00eda ecuatoriana. Se proclam\u00f3 la terminaci\u00f3n del concertaje de los ind\u00edgenas. El&nbsp;<em>concertaje<\/em>&nbsp;era la negaci\u00f3n pr\u00e1ctica de los derechos de ciudadan\u00eda. Las personas negras esclavizadas solo cambiaron la denominaci\u00f3n, porque no fueron sujetos de derechos de ciudadan\u00eda. Sin importar su participaci\u00f3n colectiva, en todas las batallas del liberalismo. Para 1913, mujeres y hombres negros eran&nbsp;<em>conciertos<\/em>&nbsp;en los hechos pol\u00edticos, sociales y culturales. Al parecer el \u00fanico derecho era la obediencia de \u2018callar y soportar\u2019. El cimarronismo montonero ten\u00eda voluntad y respuesta propia. Fue revelada con la rebeli\u00f3n armada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La desigualdad pol\u00edtica en la vida y en la muerte&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta terquedad nominativa (\u201cguerra de Concha\u201d) es distracci\u00f3n semi\u00f3tica que impide un conocimiento mejor de los procesos hist\u00f3ricos de las comunidades negras del Ecuador y en qu\u00e9 les favoreci\u00f3 la Revoluci\u00f3n Liberal. Mujeres y hombres afroecuatorianos, en su intimidad colectiva, es muy probable que pelearan por su propia revoluci\u00f3n liberadora. Es correcto suponer que m\u00e1s que por la revoluci\u00f3n liberal luchaban por su liberaci\u00f3n. La diferencia no es solo de significado, sino de sentido. Sentido com\u00fan cimarr\u00f3nico. Es posible que hubiera alguna identificaci\u00f3n liberal partidaria, pero se requer\u00eda algo m\u00e1s y eran aquellos derechos que para otros segmentos sociales ecuatorianos eran imprescindibles. El racismo impl\u00edcito del liderazgo liberal estanc\u00f3 cualquier acci\u00f3n progresista favorable a la gente negra. El concepto de&nbsp;<strong><em>libertad<\/em><\/strong>&nbsp;no era igual para quienes luchaban, en t\u00e9rminos te\u00f3ricos y b\u00e9licos, por la Revoluci\u00f3n Liberal. A los cuerpos negros aquella carga ideol\u00f3gica insuficiente y distinta a sus proclamas iniciales les impon\u00eda poderosos l\u00edmites pol\u00edticos, sin importar su arriesgada participaci\u00f3n en las luchas armadas, por eso, con el transcurrir del tiempo, aquello caus\u00f3 hast\u00edo emancipatorio pertinaz del sentido com\u00fan libertario e identitario.&nbsp;&nbsp;Las sucesivas realidades opresivas y opresoras no siempre debieron cocinarse a fuego lento, m\u00e1s a\u00fan cuando cuerpos negros se pudr\u00edan en los campos de batalla. Y sin ning\u00fan reconocimiento efectivo y cotidiano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Revoluci\u00f3n Negra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El error may\u00fasculo, en este y en otros temas hist\u00f3ricos referentes a las comunidades negras americanas, es confundir biograf\u00eda con historizaci\u00f3n. La vida del o de los l\u00edderes, mujeres u hombres, ha sido entendida como un contacto milagroso con los liderados; alguna decisi\u00f3n individual exitosa multiplicaba las capacidades de quien lideraba hasta llegar a lo fant\u00e1stico o rozar lo divino. Ocurre con Carlos Concha T. La guerra civil en Esmeraldas no es historizada y m\u00e1s bien biografiada, ocultando el torrencial y complejo proceso hist\u00f3rico de las comunidades negras de la costa pac\u00edfica colombo-ecuatoriana y la solidaridad intercomunitaria dentro y desde fuera del Ecuador. Nelson Estupi\u00f1\u00e1n Bass y Adalberto Ortiz Qui\u00f1\u00f3nez, con sus novelas[4], intentan una aproximaci\u00f3n historiol\u00f3gica explicativa de las causas reales de esta guerra civil. Ambos escritores coinciden que fue una guerra contra el&nbsp;<em>concertaje<\/em>, es decir, para terminar con la esclavizaci\u00f3n simulada con otro nominativo. En pocas palabras una Revoluci\u00f3n de la Negritud ecuatoriana. A pesar de la degradaci\u00f3n racista de uno de los principales l\u00edderes, el comandante Federico Lastra (hasta se afecta su apellido, Lastre).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Volver a&nbsp;<em>Ser<\/em>&nbsp;donde se negaba ese derecho supremo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El hervor sangu\u00edneo de Carlos Concha T., se traslad\u00f3, con toda su calentura, al&nbsp;<em>Manifiesto de Tachina<\/em>, ese documento fue escrito para destrozar cualquier indiferencia pol\u00edtica o cultural de quienes lo leyeran o escucharan. Hay tres candentes enunciados: se culpa a Leonidas Plaza G. de asesinar a l\u00edderes del liberalismo partidario; se lo culpa del robo descarado del dinero p\u00fablico; y del intento de empe\u00f1ar o vender a Estados Unidos las islas del entonces llamado Archipi\u00e9lago de Col\u00f3n. Pero, en toda esa fogosidad, ni media palabra sobre el&nbsp;<em>concertaje<\/em>&nbsp;de la gente afroecuatoriana. El alzamiento, entonces, ten\u00eda dos objetivos complementarios. Uno: respuesta b\u00e9lica a los traidores del liberalismo transformador liderados por Leonidas Plaza. Dos: rebeli\u00f3n armada para enfrentar el&nbsp;<em>concertaje<\/em>&nbsp;estatal y social. Esas dos acciones combativas se complementaban en los liderazgos: Carlos Concha, Federico Lastra, V\u00edctor Mart\u00ednez, Julio Sixto Mena, Sacramento Mina, entre otros. Las mujeres negras es posible que tambi\u00e9n participaran directamente en los combates, aunque hasta ahora no se tiene ning\u00fan dato documental, pero es conocido que participaron en variadas misiones de inteligencia y en la provisi\u00f3n de log\u00edstica a la montonera cimarrona. La furia racista del Gobierno L. Plaza y de una parte de la ciudadan\u00eda ecuatoriana fue expresada mediante la prensa de aquellos a\u00f1os.&nbsp;&nbsp;El peri\u00f3dico&nbsp;<em>El Comercio<\/em>&nbsp;publicaba, en su edici\u00f3n del 31 de octubre de 1913,&nbsp;\u201cEl comandante Olarte ha recogido a Icaza y sus soldados que corr\u00edan peligro de ser comidos por los&nbsp;<strong>negros<\/strong>&nbsp;hambrientos y sedientos de don Carlos\u201d[5]. Estas l\u00edneas tendr\u00edan relaci\u00f3n con aquella frase placista despectiva: \u201cson cuatro negros pelagatos\u201d. La historicidad antirracista de esta guerra civil obliga a estudiar, desde otras perspectivas sem\u00e1nticas, sus causas sin los estorbos del privilegio racial, social o pol\u00edtico partidista y desechar al fin la sacralizaci\u00f3n de ciertas personalidades referenciales. El&nbsp;<strong>Ser<\/strong>&nbsp;(en el concepto filos\u00f3fico del Abuelo Zen\u00f3n)[6]<strong>&nbsp;<\/strong>y entender en s\u00ed mismas a las comunidades negras productoras de historia por comprensi\u00f3n de aquellos tiempos pol\u00edticos y sociales, por an\u00e1lisis m\u00e1s aproximados a la verdad de la causa y los hechos de aquella rebeli\u00f3n armada y por fin no fomentar mitos discutibles y equivocadas interpretaciones semi\u00f3ticas de esa prolongada violencia material en el territorio esmeralde\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Guerra&nbsp;<em>sin due\u00f1o<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otorgar en propiedad exclusiva un tiempo de violencia matadora y destructora a una sola persona, por ning\u00fan motivo respetable o an\u00e1lisis did\u00e1ctico sirve para halagar infinitamente, al rev\u00e9s es condena terrible para la posteridad. Es cierto que quienes se consideran adherentes al inventado&nbsp;<em>due\u00f1o de esa guerra<\/em>, romantizan muertes, sufrimientos, odios prolongados y destrucci\u00f3n espiritual y material. Fueron tres a\u00f1os y semanas de combates causantes de siete mil personas muertas y la deuda del Estado ecuatoriano fue de m\u00e1s de setenta millones de&nbsp;<em>sucres-oro<\/em>, Un dineral imposible para esa \u00e9poca. En la pr\u00e1ctica ocurri\u00f3 la quiebra econ\u00f3mica del Estado ecuatoriano y dur\u00f3 m\u00e1s de una d\u00e9cada. Aunque tambi\u00e9n se alcanzaron beneficios pol\u00edticos y sociales la ciudadan\u00eda, por ejemplo, la jornada de 8 horas laborables, se aboli\u00f3 la prisi\u00f3n por deudas y lo m\u00e1s importante se elimin\u00f3 por fin la esclavizaci\u00f3n disimulada (adorno pol\u00edtico-cultural verbalizado como&nbsp;<em>concertaje<\/em>). La guerra civil en Esmeraldas debe ser entendida como desquite violento por siglos de esclavizaci\u00f3n. M\u00e1s del 90 % de hombres y mujeres combatientes, es decir, casi la totalidad de quienes integraron las organizaciones armadas, fueron de la afroecuatorianidad, sin importar el lugar de procedencia, de Colombia o del Valle del Chota. Por eso, hacer&nbsp;<em>due\u00f1o<\/em>&nbsp;de esa cat\u00e1strofe a una personalidad es irrespetar y a la vez condenar su memoria, pero tambi\u00e9n ocultar la respuesta ideol\u00f3gica a la opresi\u00f3n estructural del racismo hist\u00f3rico del Ecuador. Y continuar prolongando, en el tiempo, la malvada subestimaci\u00f3n de las personas negras.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda consultada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Descorriendo los velos,<\/em>&nbsp;Fernando Guti\u00e9rrez Concha, Producci\u00f3n Gr\u00e1fica, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p>2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Primero entre iguales<\/em>, El\u00edas Mu\u00f1oz Vicu\u00f1a, Colecci\u00f3n&nbsp;<em>Viento del Pueblo<\/em>, Universidad de Guayaquil, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Sangrienta revoluci\u00f3n de Esmeraldas<\/em>, Octaviano March\u00e1n Ram\u00edrez, Editorial Espinoza, Riobamba, 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Republicanos negros<\/em>, Jos\u00e9 Antonio Fugueroa, Bogot\u00e1, Editorial Planeta Colombiana S. A., 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Pensar sembrando \/ Sembrar pensando con el Abuelo Zen\u00f3n<\/em>, Juan Garc\u00eda Salazar y Catherine Walsh, Universidad Andina Sim\u00f3n Bol\u00edvar (Sede Ecuador) y Ediciones Abya Yala, Quito, 2017.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Notas:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>[1]&nbsp;<em>Necropol\u00edtica<\/em>, Achille Mbembe, Editorial Melusina, S. L., 2011, \u00b4p. 31.<\/p>\n\n\n\n<p>[2]&nbsp;Favorables a Leonidas Plaza G.<\/p>\n\n\n\n<p>[3]&nbsp;Datos tomados de&nbsp;<em>Wikipedia<\/em>.&nbsp;\u00daltima edici\u00f3n de esta&nbsp;p\u00e1gina fue el 9 ene 2026 a las 18:55.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>[4]&nbsp;<em>Cuando los guayacanes florec\u00edan<\/em>, de Nelson Estupi\u00f1\u00e1n Bass y&nbsp;<em>Juyungo<\/em>, Adalberto Ortiz Qui\u00f1\u00f3nez.<\/p>\n\n\n\n<p>[5]&nbsp;Mayor H\u00e9ctor Icaza, comandante del Batall\u00f3n&nbsp;<em>Guaya<\/em>s, derrotado y perseguido por las monta\u00f1as de Vinzade, Majua y Viche. Datos del libro&nbsp;<em>Descorriendo los velos<\/em>, de Fernando Guti\u00e9rrez Concha, Producci\u00f3n Gr\u00e1fica, Quito, 2002, pp. 90-91.<\/p>\n\n\n\n<p>[6]&nbsp;<em>El Territorio Regi\u00f3n del Pac\u00edfico es la tierra donde, contra nuestra voluntad, nos trajo la ambici\u00f3n de los otros. Pero tambi\u00e9n es la tierra nueva, la tierra donde nos ancl\u00f3 el amor por la tierra madre que se qued\u00f3 al otro lado del mar.&nbsp;<strong>Esto cientos de a\u00f1os antes que nazcan los Estados que ahora nos ordenen ser lo que nosotros por nuestra propia voluntad, nunca quisimos ser<\/strong><\/em>&nbsp;(Abuelo Zen\u00f3n).&nbsp;<em>Pensar sembrando \/ Sembrar pensando con el Abuelo Zen\u00f3n<\/em>, Juan Garc\u00eda Salazar y Catherine Walsh, Universidad Andina Sim\u00f3n Bol\u00edvar (Sede Ecuador) y Ediciones Abya Yala, Quito, 2017, p. 33.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Monta\u00f1o Escobar (Rebeli\u00f3n, 23-9-26) Todo relato hist\u00f3rico sobre la emergencia del terror moderno debe tener en cuenta la esclavitud, que puede&nbsp;considerarse como una de las primeras manifestaciones&nbsp;de la experimentaci\u00f3n biopol\u00edtica[1]. Necropol\u00edtica, Achille Mbembe. 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