{"id":62198,"date":"2026-10-08T14:25:04","date_gmt":"2026-10-08T18:25:04","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=62198"},"modified":"2026-10-08T14:25:06","modified_gmt":"2026-10-08T18:25:06","slug":"por-que-la-crisis-de-vivienda-enciende-la-mecha-de-la-protesta-social-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/10\/08\/por-que-la-crisis-de-vivienda-enciende-la-mecha-de-la-protesta-social-en-espana\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 la crisis de vivienda enciende la mecha de la protesta social en Espa\u00f1a?"},"content":{"rendered":"\n<p>Carmen Parejo Rend\u00f3n (Russia Today, 8-10-26)<\/p>\n\n\n\n<p>En 1957 Jos\u00e9 Antonio Nieves Conde estrenaba <em>El inquilino<\/em>. Fernando, un modesto padre de familia, debe abandonar su casa porque el edificio va a ser derribado y comienza una b\u00fasqueda desesperada de alojamiento por un Madrid que crece mientras resulta incapaz de garantizar algo tan elemental como un techo. Poco despu\u00e9s, <em>El pisito<\/em> y <em>El verdugo&nbsp;<\/em>volver\u00edan sobre la misma cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella presencia reiterada del problema en el cine respond\u00eda a una realidad material. Las ciudades recib\u00edan a millones de personas procedentes del campo y la falta de vivienda, el hacinamiento y la infravivienda formaban parte del paisaje urbano. El franquismo respondi\u00f3 con una enorme expansi\u00f3n de la construcci\u00f3n y con una orientaci\u00f3n que marcar\u00eda durante d\u00e9cadas el modelo residencial espa\u00f1ol. En 1957, el ministro Jos\u00e9 Luis Arrese lo resumi\u00f3 con una f\u00f3rmula especialmente reveladora: \"<strong>queremos un pa\u00eds de propietarios, no de proletarios<\/strong>\". La propiedad de la vivienda deb\u00eda resolver una necesidad material, pero tambi\u00e9n favorecer la integraci\u00f3n de amplios sectores trabajadores en una sociedad de propietarios, consolidando un patrimonio familiar que introduc\u00eda nuevos intereses entre quienes segu\u00edan viviendo fundamentalmente de su salario.<\/p>\n\n\n\n<p>La vivienda fue acumulando as\u00ed funciones que iban mucho m\u00e1s all\u00e1 de proporcionar un lugar donde vivir. <a href=\"https:\/\/actualidad-rt.com\/opinion\/carmen-parejo\/604777-crisis-mundial-vivienda-derecho-habitar\">En Espa\u00f1a se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en ahorro<\/a>, protecci\u00f3n para la vejez, patrimonio y herencia. El reducido parque p\u00fablico reforz\u00f3 esa orientaci\u00f3n hacia la propiedad y la expansi\u00f3n posterior del cr\u00e9dito hipotecario permiti\u00f3 a millones de hogares comprometer d\u00e9cadas de ingresos futuros para acceder a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, <strong>la trayectoria espa\u00f1ola form\u00f3 parte de una transformaci\u00f3n m\u00e1s amplia del capitalismo<\/strong>. Desde los a\u00f1os ochenta, junto a la liberalizaci\u00f3n de los mercados de alquiler, gan\u00f3 peso una acumulaci\u00f3n cada vez m\u00e1s apoyada en activos financieros e inmobiliarios, de modo que la vivienda dej\u00f3 de ser solo un bien de uso para reforzar tambi\u00e9n su funci\u00f3n como patrimonio y veh\u00edculo de inversi\u00f3n conectado a circuitos internacionales. Espa\u00f1a sigui\u00f3 ese giro con rasgos propios: el decreto Boyer de 1985 elimin\u00f3 la pr\u00f3rroga forzosa para los nuevos contratos, mientras el reducido parque p\u00fablico, los incentivos a la compra y la centralidad hist\u00f3rica de la propiedad reforzaban un modelo especialmente patrimonializado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Desde los a\u00f1os ochenta, junto a la liberalizaci\u00f3n de los mercados de alquiler, gan\u00f3 peso una acumulaci\u00f3n cada vez m\u00e1s apoyada en activos financieros e inmobiliarios, de modo que la vivienda dej\u00f3 de ser solo un bien de uso para reforzar tambi\u00e9n su funci\u00f3n como patrimonio y veh\u00edculo de inversi\u00f3n conectado a circuitos internacionales. Espa\u00f1a sigui\u00f3 ese giro con rasgos propios.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El mercado de la vivienda, por tanto, no existe al margen de las instituciones. En Espa\u00f1a, las pol\u00edticas p\u00fablicas favorecieron durante d\u00e9cadas la compra, permitieron la privatizaci\u00f3n de buena parte de la vivienda protegida y crearon condiciones fiscales, jur\u00eddicas y financieras propicias para la inversi\u00f3n inmobiliaria. Despu\u00e9s de 2008, la Sociedad de Gesti\u00f3n de Activos Procedentes de la Reestructuraci\u00f3n Bancaria (SAREB) y la reforma de las Sociedades An\u00f3nimas Cotizadas de Inversi\u00f3n en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI) profundizaron esa orientaci\u00f3n. <strong>El Estado no se retir\u00f3 del mercado: contribuy\u00f3 a construirlo tal como hoy lo conocemos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en este escenario, aunque una vivienda sirve ante todo para vivir, funciona tambi\u00e9n como patrimonio y como un activo del que se esperan rentas y revalorizaci\u00f3n. Esa doble condici\u00f3n permite analizar el rentismo sin convertirlo en una condena moral de cualquier propietario. No ocupa la misma posici\u00f3n una familia que alquila una segunda vivienda para complementar un salario o una pensi\u00f3n insuficientes que quien acumula varios inmuebles y obtiene de ellos una parte sustancial de sus ingresos, y mucho menos una sociedad inmobiliaria o un fondo que gestiona cientos o miles de viviendas como una cartera de activos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las diferencias tampoco son simplemente cuantitativas. Los grandes propietarios disponen de m\u00e1s capital, financiaci\u00f3n, informaci\u00f3n y capacidad jur\u00eddica, pueden diversificar riesgos y ampliar patrimonio en condiciones inaccesibles para quien depende de una sola vivienda. Pero todos se mueven dentro de un sistema en el que la propiedad residencial genera renta y puede revalorizarse. De ah\u00ed <strong>una contradicci\u00f3n especialmente visible en Espa\u00f1a<\/strong>: una familia puede encontrar seguridad en el aumento del valor de su vivienda y comprobar al mismo tiempo que ese mismo encarecimiento impide a sus hijos acceder a una.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No ocupa la misma posici\u00f3n una familia que alquila una segunda vivienda para complementar un salario o una pensi\u00f3n insuficientes que quien acumula varios inmuebles y obtiene de ellos una parte sustancial de sus ingresos, y mucho menos una sociedad inmobiliaria o un fondo que gestiona cientos o miles de viviendas como una cartera de activos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La burbuja inmobiliaria llev\u00f3 ese modelo hasta sus l\u00edmites. Cuando estall\u00f3 en 2008, la vivienda que hab\u00eda funcionado como promesa de seguridad se convirti\u00f3 para miles de familias en una deuda imposible de afrontar. El cine volvi\u00f3 a registrar el cambio. <em>Cinco metros cuadrados<\/em>, <em>Techo y comida<\/em> o <em>Cerca de tu casa<\/em> trasladaron a la cultura popular la relaci\u00f3n entre desempleo, deuda, pobreza y p\u00e9rdida del hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella experiencia produjo tambi\u00e9n organizaci\u00f3n. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca fue su expresi\u00f3n m\u00e1s conocida, junto a Stop Desahucios, redes vecinales y asambleas vinculadas al 15-M. Con el tiempo cambi\u00f3 adem\u00e1s el centro del conflicto. Para muchas generaciones j\u00f3venes la propiedad dej\u00f3 de ser una expectativa inmediata y aument\u00f3 la dependencia del alquiler. Se consolidaron entonces los sindicatos de inquilinos y otras organizaciones de vivienda. <em>En los m\u00e1rgenes<\/em>, estrenada en 2022, refleja ya ese desplazamiento: <strong>frente al desahucio aparecen tambi\u00e9n activistas, redes de apoyo y organizaci\u00f3n colectiva<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese recorrido llega hasta el presente. El 7 de septiembre, Olga Matute, vecina de L\u2019Hospitalet de 54 a\u00f1os y madre de dos hijas, se quit\u00f3 la vida menos de cinco meses despu\u00e9s de haber sido desahuciada de la casa en la que hab\u00eda vivido durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Su trayectoria hab\u00eda recorrido buena parte del ciclo inmobiliario espa\u00f1ol: hipoteca, p\u00e9rdida de ingresos, daci\u00f3n en pago, alquiler social y finalmente desahucio. Pocas semanas despu\u00e9s, <a href=\"https:\/\/actualidad-rt.com\/actualidad\/631421-muere-maricarmen-anciana-expulsada-casa\">el caso de Maricarmen<\/a> desencaden\u00f3 una movilizaci\u00f3n mucho m\u00e1s amplia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El encarecimiento de la vivienda absorbe salarios, retrasa la emancipaci\u00f3n y condiciona la formaci\u00f3n de familias. La disputa por los alquileres, la estabilidad contractual o los desahucios es tambi\u00e9n una disputa sobre el reparto de la renta.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La proximidad entre ambos casos obliga a mirar m\u00e1s all\u00e1 de cada historia particular. Cuando los desahucios, los alquileres inasumibles y la imposibilidad de acceder a un hogar se reproducen durante d\u00e9cadas, <a href=\"https:\/\/actualidad-rt.com\/actualidad\/630662-videos-miles-personas-salen-calles-espana\">estamos ante un fen\u00f3meno colectivo<\/a>. Por eso reaparecen tambi\u00e9n respuestas colectivas: plataformas, <a href=\"https:\/\/actualidad-rt.com\/actualidad\/629978-espana-medidas-vivienda-desahucio-anciana\">sindicatos de inquilinos<\/a> y de vivienda, organizaciones vecinales y organizaciones sindicales y pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La vivienda vuelve as\u00ed a encontrarse con el conflicto laboral<\/strong>. El salario no puede analizarse al margen de aquello que permite comprar ni de la parte que debe destinarse cada mes simplemente a disponer de un lugar donde vivir. El encarecimiento de la vivienda absorbe salarios, retrasa la emancipaci\u00f3n y condiciona la formaci\u00f3n de familias. <a href=\"https:\/\/actualidad-rt.com\/video\/629827-acampados-centro-madrid-exigen-medidas-concretas-crisis-vivienda\">La disputa por los alquileres, la estabilidad contractual o los desahucios<\/a> es tambi\u00e9n una disputa sobre el reparto de la renta.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia permite finalmente extraer una conclusi\u00f3n. Hemos llegado hasta aqu\u00ed mediante decisiones concretas y otras decisiones pueden modificar profundamente el rumbo. Ampliar el parque p\u00fablico, reforzar la estabilidad del alquiler o impedir determinados desahucios no son medidas inconcebibles ni ajenas a las econom\u00edas capitalistas. Pero, ah\u00ed aparecen tambi\u00e9n las posibilidades y los l\u00edmites de la regulaci\u00f3n. Estas medidas no eliminan por completo la tensi\u00f3n entre una vivienda que debe satisfacer una necesidad universal y una vivienda que funciona tambi\u00e9n como patrimonio capaz de producir renta y revalorizarse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mientras permanezcan las condiciones que reproducen el problema, regresar\u00e1 tambi\u00e9n el conflicto<\/strong>. Y probablemente volveremos a encontrarlo en el cine, como ha ocurrido desde <em>El inquilino<\/em> hasta <em>En los m\u00e1rgenes<\/em>, porque la cultura termina contando una y otra vez aquello que una sociedad todav\u00eda no ha conseguido resolver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carmen Parejo Rend\u00f3n (Russia Today, 8-10-26) En 1957 Jos\u00e9 Antonio Nieves Conde estrenaba El inquilino. 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