{"id":62304,"date":"2026-10-19T12:23:52","date_gmt":"2026-10-19T16:23:52","guid":{"rendered":"https:\/\/debateplural.net\/site\/?p=62304"},"modified":"2026-10-19T12:23:54","modified_gmt":"2026-10-19T16:23:54","slug":"africa-crea-su-propia-calificadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2026\/10\/19\/africa-crea-su-propia-calificadora\/","title":{"rendered":"\u00c1frica crea su propia calificadora"},"content":{"rendered":"\n<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 19-10-26)<\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n de la <strong>Agencia Calificadora de Cr\u00e9dito de \u00c1frica<\/strong>, lanzada por la Uni\u00f3n Africana en octubre de 2026, no es un hecho menor. Es un intento estrat\u00e9gico de reescribir las reglas de un juego financiero que, hist\u00f3ricamente, ha tratado al continente como un cliente moroso al que se le cobra por adelantado el riesgo de que no pague. Las calificadoras tradicionales \u2014Moody\u2019s, Standard &amp; Poor\u2019s y Fitch, conocidas como las Big Three, controlan m\u00e1s del 95% del mercado global y sus evaluaciones determinan el costo del capital para las naciones africanas y del Sur Global. La percepci\u00f3n de que estas agencias aplican una prima de riesgo africana o de pa\u00edses emergentes, una sobrevaloraci\u00f3n del riesgo real que encarece el cr\u00e9dito, es el motor central detr\u00e1s de esta iniciativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que acaba de hacer \u00c1frica al lanzar oficialmente la <strong>Agencia Calificadora de Cr\u00e9dito de \u00c1frica<\/strong> (AfCRA) en Mauricio tiene una particularidad que merece ser subrayada. La agencia calificar\u00e1 a Estados soberanos, gobiernos subnacionales, bancos e instituciones financieras, y empresas privadas africanas. Pero hay una caracter\u00edstica especialmente importante: no pretende sustituir a Moody\u2019s, S&amp;P y Fitch, sino proporcionar una segunda fuente de evaluaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una distinci\u00f3n que suena diplom\u00e1tica pero que encierra una tensi\u00f3n profunda. La raz\u00f3n principal para crear una agencia propia es econ\u00f3mica y, en gran medida, de soberan\u00eda financiera. Se estima que la persistente prima de riesgo africana le cuesta al continente aproximadamente <strong>75 mil millones de d\u00f3lares<\/strong> anuales en pagos de intereses excesivos. Este dinero se desv\u00eda de prioridades cruciales como infraestructura, salud y educaci\u00f3n. Solo 33 de los 54 pa\u00edses africanos tienen una calificaci\u00f3n soberana, lo que deja a una gran parte de la econom\u00eda del continente invisible para los inversores globales. Los cr\u00edticos argumentan que las Big Three carecen de analistas sobre el terreno y no comprenden la realidad de las econom\u00edas informales o el potencial de resiliencia del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Montados sobre esta iniciativa, nos proponemos una idea superadora. La creaci\u00f3n de este instrumento toca un punto central de la arquitectura financiera internacional: <strong><em>\u00bfqui\u00e9n tiene el poder de definir qu\u00e9 es riesgo?, \u00bfqui\u00e9n puede acceder al capital y cu\u00e1nto deben pagar por \u00e9l?<\/em><\/strong> Una calificadora no solamente describe el mercado, tambi\u00e9n participa indirectamente en la construcci\u00f3n que determina qui\u00e9n puede entrar al mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el mecanismo m\u00e1s interesante es que las calificaciones pueden contribuir a producir el riesgo que dicen medir. Hay que distinguir entre demostrar un sesgo estad\u00edstico contra \u00c1frica o el Sur Global e indicar que las calificadoras ejercen un poder estructural capaz de perjudicar a pa\u00edses y empresas. Son dos problemas diferentes, y el segundo es central y ya fue analizado en nuestro art\u00edculo de 2014, <a href=\"https:\/\/eltabanoeconomista.wordpress.com\/2014\/10\/26\/las-calificadoras-mister-magoo-ii\/\">Las calificadoras: m\u00edster Magoo (II)<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de 2008 es, probablemente, la prueba hist\u00f3rica m\u00e1s contundente para entender por qu\u00e9 no alcanza con decir que las calificadoras se limitan a medir objetivamente el riesgo. <strong><em>\u00bfC\u00f3mo pudieron Moody\u2019s, Standard &amp; Poor\u2019s y Fitch asignar calificaciones AAA a productos financieros que terminaron provocando p\u00e9rdidas enormes, si su negocio supuestamente consiste en evaluar la solvencia?<\/em><\/strong> La respuesta es que no se trat\u00f3 simplemente de un error de c\u00e1lculo. Hubo una combinaci\u00f3n de incentivos comerciales, conflictos de intereses, dependencia de la informaci\u00f3n suministrada por los propios emisores y una regulaci\u00f3n financiera que convirti\u00f3 esas calificaciones en referencias oficiales para tomar decisiones de inversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que su negocio consist\u00eda en vender la evaluaci\u00f3n de esos productos a quienes los emit\u00edan, mientras bancos, inversores y aseguradoras utilizaban esas evaluaciones para decidir cu\u00e1nto riesgo asumir. Las agencias cobraban por calificar; otros actores originaban los pr\u00e9stamos, estructuraban los t\u00edtulos, los compraban, los aseguraban o apostaban contra ellos. El informe de la Comisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n de la Crisis Financiera creada por el Congreso de Estados Unidos fue m\u00e1s all\u00e1. Su informe final de 2011 identific\u00f3 a las calificadoras como piezas esenciales de la maquinaria que permiti\u00f3 expandir el mercado hipotecario estructurado. Los emisores necesitaban calificaciones altas para colocar sus productos; muchos inversores las necesitaban para comprarlos; los bancos las utilizaban para calcular sus requisitos de capital, y otros contratos financieros las incorporaban como referencias. Todos entremezclados.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso no fue un accidente estad\u00edstico. Fue el resultado directo del modelo de negocio. El sistema <em>issuer-pays<\/em>, donde el emisor del valor paga a la agencia por calificarlo, crea un conflicto de inter\u00e9s estructural. La agencia tiene incentivos comerciales para ser complaciente con quien le paga. La investigaci\u00f3n judicial lo confirm\u00f3. En 2017, Moody\u2019s acept\u00f3 <strong>pagar 863,8 millones de d\u00f3lares<\/strong> en un acuerdo tras comprobarse que manipul\u00f3 el sistema para dar su nota m\u00e1s alta \u2014AAA\u2014 a valores respaldados por hipotecas de alto riesgo, cediendo a la presi\u00f3n de bancos que le pagaban millones.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue un error de modelo; fue, seg\u00fan los fiscales generales, conducta enga\u00f1osa durante a\u00f1os. Cerca del 80% de los bonos que Moody\u2019s calific\u00f3 en un per\u00edodo determinado fueron emitidos por empresas vinculadas a los accionistas de Moody\u2019s. Seg\u00fan los registros de participaci\u00f3n accionaria correspondientes a 2026, Moody\u2019s tiene entre sus principales accionistas institucionales a Berkshire Hathaway, TCI Fund Management, BlackRock y Vanguard. Aqu\u00ed est\u00e1 el n\u00facleo del argumento. Las calificadoras no operan en un mercado neutral. Est\u00e1n incrustadas estructuralmente en el sistema financiero. Un an\u00e1lisis acad\u00e9mico lo describe con precisi\u00f3n: las agencias de calificaci\u00f3n crediticia ejercen poder de agenda, dictando normas de cr\u00e9dito y definiendo la credibilidad soberana, <a href=\"https:\/\/s-space.snu.ac.kr\/handle\/10371\/228543?mode=full\"><strong>funciones t\u00edpicas de instituciones p\u00fablicas, pero sin mandato formal<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente surgen dos preguntas. Una ya contestada: las calificadoras forman parte del dise\u00f1o del sistema financiero y c\u00f3mo operan. La segunda pregunta es c\u00f3mo pudieron las grandes calificadoras participar en uno de los mayores fracasos de la historia financiera contempor\u00e1nea y conservar, pese a ello, la autoridad para evaluar la solvencia de Estados, bancos y empresas de todo el mundo. Veamos esto m\u00e1s de cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>Las calificadoras no fueron las \u00fanicas responsables de la crisis hipotecaria estadounidense. Intervinieron bancos que originaron pr\u00e9stamos, entidades que los empaquetaron en t\u00edtulos, inversores que los compraron, aseguradoras y operadores de derivados. Pero las agencias desempe\u00f1aron una funci\u00f3n decisiva: otorgaron calificaciones elevadas a productos financieros que resultaron mucho m\u00e1s riesgosos de lo que indicaban sus notas. La crisis de 2008 fue posible porque las calificadoras no son \u00e1rbitros neutrales. Son empresas privadas, propiedad de los mayores actores del sistema financiero, que ejercen una funci\u00f3n cuasi-p\u00fablica \u2014determinar qu\u00e9 activos pueden sostener el sistema\u2014 bajo una l\u00f3gica estrictamente comercial. El conflicto no es un agente extra\u00f1o: es una caracter\u00edstica del dise\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta de si las calificadoras fueron centrales en la crisis de 2008, \u00bfpor qu\u00e9 no desaparecieron? Tiene una respuesta que no es un condimento misterioso, sino una combinaci\u00f3n de dise\u00f1o regulatorio, campa\u00f1a reputacional y captura institucional. El motivo por el que las Big Three no colapsaron tras 2008 no es que hayan convencido al mundo de su inocencia. Es que est\u00e1n incrustadas en la ley.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1ala el <a href=\"https:\/\/www.adamsmith.org\/printpdf\/blog\/economics\/the-ratings-agencies-are-quasi-governmental-institutions-not-market-players#1\">Adam Smith Institute<\/a>, las calificadoras deben su posici\u00f3n no a la confianza de los medios o los pol\u00edticos, sino a un complejo entramado de regulaci\u00f3n financiera de Estados Unidos. Una calificaci\u00f3n parece describir una realidad objetiva \u2014la probabilidad de que un deudor pague\u2014, pero tambi\u00e9n puede modificar esa realidad. La informaci\u00f3n no solo refleja el poder econ\u00f3mico: en determinadas circunstancias, tambi\u00e9n lo ejerce. Desde 1936, la regulaci\u00f3n bancaria prohibi\u00f3 a los bancos mantener bonos con calificaci\u00f3n inferior a BBB de una agencia reconocida.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1975, la Comisi\u00f3n de Bolsa y Valores cre\u00f3 la categor\u00eda de Organizaci\u00f3n de Calificaci\u00f3n Estad\u00edstica Reconocida a Nivel Nacional, y desde entonces las calificaciones de esas agencias tienen fuerza de ley en la regulaci\u00f3n de capital bancario, seguros y fondos de pensi\u00f3n. La realidad la describe con precisi\u00f3n: la regulaci\u00f3n subcontrat\u00f3 un poder cuasi-regulatorio a las agencias de calificaci\u00f3n, elev\u00e1ndolas a una posici\u00f3n crucial hasta convertirlas en parte de la arquitectura financiera internacional, culminando con los Acuerdos de Basilea.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto significa que no puedes simplemente dejar de usarlas. Un fondo de pensi\u00f3n no puede comprar un bono sin cierta nota. Un banco no puede calcular su capital regulatorio sin ellas. El sistema legal las necesita. Por eso, incluso si los inversores hubieran querido castigarlas tras 2008, el marco regulatorio las manten\u00eda como paso obligatorio. La persistencia de las grandes agencias no se explica solo por la calidad de sus an\u00e1lisis o por su reputaci\u00f3n, sino por su integraci\u00f3n en una arquitectura que convierte sus evaluaciones privadas en referencias de uso general para los mercados y los reguladores.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el objetivo es que el Sur Global tenga mayor autonom\u00eda, la discusi\u00f3n no deber\u00eda limitarse a qui\u00e9n emite las notas. Deber\u00eda incluir qui\u00e9n produce los datos, qui\u00e9n define los criterios y qu\u00e9 instituciones pueden impedir que una calificaci\u00f3n adversa se convierta en una crisis de financiaci\u00f3n. Salir de esa l\u00f3gica privada y sus negocios exige algo m\u00e1s que una agencia para el Sur Global. Exige repensar la calificaci\u00f3n de riesgo como infraestructura p\u00fablica, no como producto financiero. Las propuestas del G77, el Think 20 (T20) y la sociedad civil del Sur Global apuntan en esa direcci\u00f3n: una agencia multilateral, bajo mandato democr\u00e1tico, sin fines de lucro y con metodolog\u00edas transparentes. No se trata de corregir las notas de las Big Three. Se trata de quitarles el poder de definir, desde un escritorio en Nueva York, qu\u00e9 vale y qu\u00e9 no vale en la econom\u00eda global.<\/p>\n\n\n\n<p>Una calificadora africana, asi\u00e1tica o estatal que se integre al sistema financiero global juega, en gran medida, el mismo juego. El juego es el de la autoridad cognitiva, la capacidad de definir qu\u00e9 informaci\u00f3n es relevante, qu\u00e9 metodolog\u00eda es v\u00e1lida y qu\u00e9 calificaci\u00f3n es cre\u00edble para los inversores globales. La propia AfCRA ilustra esta tensi\u00f3n. Est\u00e1 dise\u00f1ada como una entidad privada, autofinanciada y con prohibici\u00f3n de que los gobiernos sean accionistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, replica la estructura de propiedad de las Big Three para intentar ganar credibilidad ante los mismos inversores que conf\u00edan en Moody\u2019s o S&amp;P. Su mandato es complementar a las agencias globales ofreciendo una perspectiva arraigada en datos, experiencia y realidades africanas, no reemplazarlas. El problema es que, como se\u00f1ala el an\u00e1lisis de Businessday NG, existe una preocupaci\u00f3n por la credibilidad: AfCRA se enfrenta al mismo desaf\u00edo que cualquier nueva agencia, convencer a los inversores globales de que sus notas son tan v\u00e1lidas como las de las Big Three. Y si lo logra, habr\u00e1 tenido que adoptar las mismas metodolog\u00edas, los mismos est\u00e1ndares de transparencia y las mismas pr\u00e1cticas de gobernanza que el sistema existente valida. Es decir, jugar\u00e1 el mismo juego para poder ser aceptada.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, \u00c1frica puede ser un laboratorio institucional para una discusi\u00f3n m\u00e1s amplia que incluya a Am\u00e9rica Latina, los BRICS y otras econom\u00edas emergentes. El desaf\u00edo es construir una alternativa que no se limite a desplazar el centro de poder de Nueva York a Pek\u00edn, ni a crear una nueva empresa que reproduzca los incentivos de las anteriores, sino que combine independencia t\u00e9cnica, control p\u00fablico, financiaci\u00f3n para el desarrollo y cooperaci\u00f3n entre pa\u00edses deudores.<\/p>\n\n\n\n<p>Las propuestas del G77 y China en la ONU \u2014establecer una agencia p\u00fablica internacional de calificaci\u00f3n bajo los auspicios de la ONU\u2014 apuntan precisamente a eso, no a crear otra agencia que compita en el mismo mercado, sino a cambiar la arquitectura regulatoria que hace que las calificaciones privadas sean obligatorias. Ese es el juego de fondo. Y es un juego mucho m\u00e1s dif\u00edcil de ganar que simplemente fundar una agencia nueva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont (El T\u00e1bano Economista, 19-10-26) La creaci\u00f3n de la Agencia Calificadora de Cr\u00e9dito de \u00c1frica, lanzada por la Uni\u00f3n Africana en octubre de 2026, no es un hecho menor. 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