Umberto Mazzei (Aporrea, 7-4-26)
Ante la amenaza de Trump de cometer el máximo crimen de guerra destruir las instalaciones petroleras de Irán y sus desalinizadoras. Iran solo puede responder de una manera que intimide a Estados Unidos. Hacer una prueba nuclear y luego amenazar con mandar una bomba nuclear contra Israel. Si Irán logra fabricar una ojiva nuclear. Está probada su capacidad misilística de enviarla hasta Israel. Los sionistas han demostrado, hasta la saciedad ser los amos de Estados Unidos. Una explosión nuclear en Israel seía la desaparición de la entidad sionista
La política de Estados Unidos en el Medio Oriente puede sintetizarse en un solo principio: Hacer todo lo que convenga a Israel. Un pricipio obedecido siempre con todas las administraciones norteamericanas aún cuado eso implique complicidad en el más repugnante crimen contra la humanidad: Genocidio.
Por esa solidaridad el punto sensible en la política exterior de Estados Unidos es que sus desmanes contra el derecho internacional los pague Israel porque la mayoría de los políticos norteamericanos están comprados, en la supesta democracia que son los Estados Unidos, lor el lobby judío conocido como AIPAC. Por ello la inmunidad contra la ferocidad norteamericana consiste en la capacidad de hacer daño a Israel. Si Irán procediera a elaborar un artefacto nuclear podría chantajear a Estados Unidos con una amenaza creíble de destruir a Israel, Eso frenaría en seco cualquier agresión norteamericana. Marco Rubio lo definió recientemente cuando admitió que Irán estaba cerca de obtener la inmunidad refiriéndose a sus avances en el desarrollo de un arma nuclear. Israel es un estado artificial cuya tendencia expansionista es la causa principal de todas las guerras en el Medio Oriente. Irán es un estado milenario con una historia de contribuciones a la cultura mundial. No veo que la obtención por parte de Irán pueda ser más preocupante para el resto del mundo que las armas nucleares que Estados Unidos ayudó a que fabricase Israel y cuyo monopolio de armas nucleares En El Cercano Oriente defiende con sangre norteamericana y un altísimo costo el Presidente Trump.
