Virginia y Simone no pertenecía a familias pobres, es más, la primera nació en una familia victoriana de clase media alta de fines del siglo XIX. Las dos crecieron en un ambiente intelectual que las condicionó a una cierta precocidad en la escritura reflejada en trabajos de calidad producidos casi en la infancia; experimentaron sentimientos conflictivos con la autoridad del padre.
Aunque mucho menos Simone, las dos sufrieron accidentes traumatizantes y cóleras furibundas en la infancia y adolescencia; se negaron al matrimonio y/o a la pareja convencional, no tuvieron hijos y establecieron fuertes y largos lazos con maridos que las comprendían profundamente y que fueron sus principales interlocutores intelectuales.
Cada una escribió por lo menos un libro en defensa de las mujeres que se han tomado como arquetipo de reivindicación de la causa de género (El Segundo Sexo y Habitación Propia); fueron criticadas con severidad y mezquindad por su modo de vida y por el contenido de sus obras; las dos caminaban grandes distancias y se manifestaron muy buenas amigas de sus respectivas hermanas.
Vivieron las dos guerras mundiales, escribieron diarios, cultivaron varios géneros literarios y como escritoras se sometieron a un programa de trabajo arduo mostrando independencia de criterio y resistencia al estereotipo. Fueron escritoras políticamente progresistas aunque apartidistas y las dos rechazaban el reconocimiento.
Una similitud entre las dos digna de ser tratada en otros trabajos es la que se refiere a la particular e intensa inclinación que Virginia y Simone exhibían, a pesar de su aparente heterosexualidad, hacia los afectos de las mujeres en quienes reconocían y demandaban sus inteligencias y ternuras.
