Mario Hernandez (Rebelió, 13-10-26)
Casi la mitad de los votantes estadounidenses cree que el costo de vida es un problema en el que los candidatos deben enfocarse de manera prioritaria, de acuerdo con una encuesta de Ipsos/Reuters publicada a finales de agosto.
El problema número uno en esta elección, el costo de vida, está en boca de todos los candidatos, tanto demócratas como republicanos.
En 2024, el ahora presidente Donald Trump hizo campaña acusando a su rival, el saliente presidente Joe Biden, de la alta inflación.
Pero casi dos años después de su regreso a la Casa Blanca, el multimillonario republicano ha fallado en controlar el aumento de los precios, tanto de la vivienda, como de los alimentos y de la energía.
Y su guerra comercial, con la imposición de aranceles contra el resto del mundo -incluidos aliados de Estados Unidos-, ha empeorado la situación.
Una impopular guerra en Irán
El conflicto contra Irán, lanzado por Trump junto con Israel, nunca ha contado con un apoyo mayoritario de la opinión pública en Estados Unidos.
En los primeros días de la guerra, casi el 40% de los estadounidenses encuestados dijo que la apoyaba, frente a un 49% que se oponía, según un promedio de encuestas compilado por el experto Nate Silver.
Hoy, solo el 33% la apoya, frente un 57% que está en contra.
El alza en los precios de los hidrocarburos, causada en parte por el bloqueo de Irán en el estrecho de Ormuz, es una de las razones de la pérdida del apoyo.
Una encuesta de la universidad Emerson encontró en septiembre que el conflicto estaba en lo más alto de los asuntos decisivos para los electores al momento de votar.
Inmigración y excesos
Aunque Donald Trump hizo campaña con la promesa de deportar en masa a los inmigrantes en situación irregular, la situación se ha mostrado mucho más compleja, debido a comportamientos de la policía de inmigración (ICE) percibidos como excesivos.
La muerte por disparos de dos estadounidenses en Mineápolis en enero, abatidos por agentes federales durante las protestas contra la presencia del ICE, conmocionó al país.
Aunque el republicano ha cumplido con su promesa de frenar el flujo de migrantes en la frontera con México, la opinión pública está dividida.
Según una encuesta de Fox News publicada en septiembre, el 43% de los encuestados aprueban la forma en la que Trump ha manejado la inmigración, frente a un 56% que la desaprueba.
Un reciente sondeo del instituto Marist también muestra que los votantes ahora confían más en los demócratas que en los republicanos en el asunto, un cambio radical en comparación con 2024.
Poder y corrupción
Tradicionalmente, las elecciones de mitad de mandato han servido como un referéndum sobre el inquilino en la Casa Blanca, y Trump no será la excepción.
Pero a diferencia de otros presidentes que mantuvieron un perfil bajo durante la campaña, el multimillonario octogenario ha pedido a sus seguidores que actúen como si su nombre estuviera en las papeletas de votación el 3 de noviembre.
Sin embargo, los índices de aprobación de Trump están en su punto más bajo, y muchas personas piden mayores contrapesos frente a su presidencia todopoderosa.
La ética gubernamental se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los votantes, según una encuesta del Pew Research Center.
Los demócratas han prometido que si ganan la mayoría en el Congreso, iniciarán varias investigaciones contra Trump y su círculo más cercano, acusados de utilizar la Casa Blanca para enriquecerse.
Preocupaciones por la IA
Cerca de la mitad de los estadounidenses encuestados por el Pew dice que está muy preocupada sobre el papel de la IA en la economía.
La frenética construcción de centros de datos, necesarios para el desarrollo de esta tecnología, también es una preocupación importante, principalmente por su voraz consumo de energía, que se traduce en facturas de electricidad más caras para las personas que viven cerca de estos.
Las guerras culturales son menos prominentes que en pasadas campañas, pero siguen teniendo un peso importante.
Los republicanos, en particular, han producido numerosas publicidades para atacar a los demócratas y su defensa de las personas transgénero, por ejemplo, por su participación en competiciones deportivas femeninas.
Otros problemas casi que han desaparecido, como el derecho al aborto o la lucha contra el calentamiento global.
Altos precios del diésel perjudican a los agricultores
Joe Hamilton cultiva maíz y soja en una superficie de 2.500 acres en el condado de Delaware, Indiana. La próxima semana, cuando comience la cosecha de soja, cuatro tractores, dos cosechadoras y cinco camiones de gran tonelaje entrarán en funcionamiento.
Y con ello, le espera una factura récord por unos 9.000 galones de diésel.
«Durante la cosecha, consumimos unos 300 galones de diésel al día, y tenemos alrededor de 30 días de cosecha en un otoño típico», comenta.
A medida que las cosechadoras —grandes consumidoras de diésel— comienzan a entrar en los campos de la zona oriental del «Cinturón del Maíz» para iniciar la recolección de soja, los agricultores, las empresas de transporte y otros muchos sectores dependientes de este combustible se enfrentan a precios récord.
Se prevé cosechar unos 20.000 millones de bushels de soja y maíz (522 millones de toneladas métricas) en el Medio Oeste entre ahora y finales de noviembre. Las estimaciones sugieren que el conflicto con Irán, los daños en refinerías rusas y las interrupciones regionales en el suministro de diésel podrían suponer un sobrecoste de combustible de 12.500 dólares por cada 1.000 acres de cultivo recolectados.
Latinos: 59% prefiere a los demócratas en el Congreso
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pierde apoyo entre los votantes latinos registrados, según una encuesta de Telemundo y NBC News publicada el domingo pasado que muestra que un 69 % desaprueba su gestión, a un mes de las legislativas de medio mandato en las que el Partido Republicano se juega la mayoría en el Congreso.
Según el sondeo, un 59 % del electorado latino, en el que Trump registró un significativo avance en las presidenciales de 2024, preferiría que los demócratas controlaran el Congreso frente al 35 % que optaría por los republicanos.
Un 78 % de votantes latinos desaprueba la gestión de Trump en lo relativo al costo de vida, un 74 % en el tema económico, el 68 % en materia de política exterior y un 69 % respecto a las políticas de inmigración.
El sondeo, realizado entre el 21 y el 28 de septiembre con una muestra de ochocientos votantes latinos registrados, indica que un 58 % desaprueba la gestión en materia de seguridad fronteriza promovida por Trump, quien ha hecho del control migratorio un eje de su mandato.
Mientras un 83 % apoya la deportación de todos los inmigrantes indocumentados que han cometido delitos graves, solo un 37 % respalda la expulsión de todos los indocumentados y dos tercios opinan que las medidas de control migratorio han ido demasiado lejos.
Los encuestados se mostraron preocupados por las actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y un 31 % dijo que ellos mismos o alguien cercano ha empezado a llevar consigo un documento de identidad y un 27 % declaró conocer a alguien que ha sido deportado o detenido en los últimos dos años.
Casi dos tercios de los votantes latinos consideran que las políticas del presidente han perjudicado sus condiciones económicas, frente a un 23 % que cree que los ha beneficiado. El muestreo refleja que la inflación y el costo de vida son los principales asuntos para la mayoría (52 %).
Los votantes latinos que consideran el costo de vida como el asunto más importante también prefieren que los demócratas controlen el Congreso, con una ventaja de 22 puntos sobre los republicanos.
El resultado supone un cambio respecto a la encuesta de 2024, cuando los Republicanos aventajaban a los Demócratas por cuatro puntos entre ese grupo, indicó NBC News.
La cadena NBC destaca la reversión del apoyo a Trump entre los votantes latinos pero matiza que el respaldo a los demócratas parece responder al rechazo de la gestión del presidente y al entorno económico, más que a una mejora de la imagen del Partido Demócrata.
Trump pierde apoyo entre los trabajadores de Ohio
Bos tiene dos hijas, y la tercera nacerá en enero. En el supermercado, cinco artículos cuestan ahora tanto como antes costaba un carrito lleno. Y él y casi 1.400 personas más fueron despedidas de sus empleos el miércoles en lo que había sido la planta de camiones Navistar en el suroeste de Ohio.
Los despidos —que se produjeron apenas tres días antes del mitin que el presidente, Donald Trump, dará en una escuela secundaria próxima— fueron lo suficientemente importantes como para borrar prácticamente todo un año de crecimiento del empleo en el área metropolitana de Dayton, Ohio. Y son una de los motivos por los que Bos, de 30 años, planea pasar las últimas semanas antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre haciendo campaña puerta por puerta para conseguir votos para los demócratas.
A la pregunta de cuántas veces había votado por Trump, Bos respondió levantando tres dedos tatuados. Pero dijo que ya ha tenido suficiente.
“Algo tiene que cambiar políticamente en este país”, afirmó Bos, miembro del sindicato United Auto Workers, que se identifica como centrista.
Las elecciones de este año son una prueba para la coalición de clase trabajadora que llevó a Trump a la Casa Blanca y dio la mayoría a los republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado. El resultado se decidirá en lugares como Dayton, donde en su día florecieron las fábricas pero ha perdido cerca de la mitad de sus 90.000 puestos de trabajo industriales desde 1990, luego de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el comercio con China abarataron la adquisición de autopartes en el extranjero.
El estilo directo de Trump y su condición de empresario famoso lo ayudaron al principio en Dayton, donde los votantes sentían que la política tradicional les había fallado. Pero este año los votantes están molestos por la inflación y la guerra con Irán.
La contienda en Ohio podría ser decisiva para el control del Senado. El senador republicano Jon Husted enfrenta el desafío del ex senador demócrata Sherrod Brown, quien intenta capitalizar ese desencanto para regresar a la Cámara Alta dos años después de perder su escaño.
La visita de Trump a Dayton se incluye en lo que el mandatario dice que será un maratón de mítines de 32 días para tratar de convencer a la población de que la economía está mejor de lo que creen.
“En todo el país se están construyendo fábricas, plantas, la industria manufacturera está regresando”, manifestó Trump. “Lo único en lo que nos va mal es en las relaciones públicas”.
Cada vez más estadounidenses culpan a Trump por el alto costo de vida, aunque el mandatario se ha burlado en gran medida de las preocupaciones. Sin embargo, prometió entregar cheques de 5.000 dólares si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado el próximo mes, algo que Bos calificó de ofensivo.
“Se siente como un soborno, una bofetada en la cara y, como si fuéramos todos ignorantes”, manifestó.
En la década de 1990, a medida que desaparecían los sueldos estables, aumentaron la adicción a las drogas y la delincuencia. La situación pareció tocar fondo con la crisis financiera de 2008, lo que llevó a Phil Plummer —quien entonces era el jefe de la policía del condado de Montgomery— a entrar en política.
“En mi cárcel, el 40% eran adictos a las drogas, el 50% pacientes de salud mental y el 10% criminales”, señaló Plummer, presidente del Partido Republicano del condado de Montgomery y diputado estatal desde 2019. “Lo teníamos todo al revés. Eso fue lo que me llevó a la Legislatura estatal”.
Plummer aparece ahora en la boleta para el Senado estatal de Ohio, Según él, Trump es quien mantiene unida la coalición del partido formada por empresas y familias de clase trabajadora.
En los últimos años, la economía local ha mejorado a medida que la Base Aérea Wright-Patterson fue sumando de forma constante trabajadores gubernamentales. La base ha atraído a la zona a nuevas empresas aeroespaciales como Joby Aviation, Electra y Sierra Nevada Corporation.
“El desarrollo económico necesita tiempo, y hay que darle un poco de tiempo para que madure, y luego, una vez que lo hace, se obtendrá algo especial”, afirmó Jeff Hoagland, director ejecutivo de la Dayton Development Coalition.
La Casa Blanca señaló la inversión de 850 millones de dólares del fabricante de aviones Electra —además de los anuncios de Honda, Stellantis y otros para Ohio— como evidencia de que las políticas de Trump crean empleos.
Pero en la antigua planta de Navistar, los amplios aranceles de Trump nunca impulsaron la demanda y el anterior propietario de las instalaciones, International Motors, optó por desprenderse de ellas.
El principal logro legislativo de Trump —la llamada “One Big, Beautiful Bill”— ha mejorado poco el salario neto de los trabajadores, a pesar de eliminar de forma temporal los impuestos sobre las propinas y las horas extra.
“No estábamos haciendo muchas horas extra debido a la economía”, dijo Marianne Donnelly, que manejaba un montacargas en la fábrica. “Simplemente no había o había muy pocas”.
Trabajadores despedidos como Donnelly dicen que esperan ser recontratados en un plazo de seis a 12 meses por Roshel, un fabricante canadiense de vehículos blindados que va a adquirir la planta. Roshel indicó en un comunicado que está “trabajando con todos los implicados no solo para proteger al plantel actual, sino para más que duplicarlo en los próximos años en un proceso por fases”.
El lunes anterior a los despidos, Morgan Hughes y JoJo Burkhard iban de puerta en puerta en Kettering, un suburbio de Dayton. Intentaban convencer a afiliados sindicales y jubilados para que votaran por los demócratas.
El empleo en Navistar había ayudado a Hughes, de 35 años, a comprarse una casa a los 21 y a trabajar junto a su padre. Burkhard apuntó que la inflación había facilitado que los votantes indecisos se decantasen hacia su lado.
“No es un discurso difícil en absoluto”, comentó. “Y aunque no quieran seguir votando a los demócratas a largo plazo, al menos les darán una oportunidad a los candidatos en estas elecciones, lo que podría ser un punto de inflexión para nosotros”.
Huelga hotelera mientras miles de personas llegan para el fin de semana del Maratón de Chicago
Empleados de seis importantes hoteles de Chicago abandonaron sus puestos y se declararon en huelga el viernes, después de que los miembros del sindicato afirmaran que las negociaciones «no lograron acuerdos que satisficieran las demandas de los trabajadores».
La huelga coincide con la llegada prevista de decenas de miles de personas a Chicago este fin de semana para el Maratón de Chicago Bank of America 2026; más del 75 % de los participantes viajan desde fuera del estado.
Un comunicado de prensa de la sección local 1 del sindicato UNITE HERE informó que los trabajadores hoteleros de Chicago —incluidos camaristas, cocineros, lavaplatos, botones, personal de recepción, camareros y otros empleados de los hoteles Hyatt, Marriott y Hilton— estaban abandonando sus puestos.
Un video grabado alrededor de las 7:00 del viernes mostraba a decenas de trabajadores manifestándose con pancartas frente al hotel Sheraton Grand Chicago Riverwalk, ubicado en el 301 E. North Water St. En las cercanías, se observaba a personas con maletas con ruedas entrando y saliendo del hotel.
