Por: Ángel Moreta (Autor-Editor)
El gobierno dominicano pudo resistir la presión que le hizo la presidencia de Estados Unidos para que permitiera que la autopista de San Isidro y la del aeropuerto internacional de Las Américas le sirvieran al ejército norteamericano de manera excepcional y privilegiada, pero no lo hizo.
Pensamos que el gobierno dominicano ha sido flojo y que por alguna razón misteriosa y complaciente con el pomposo ministro de la guerra actual, cedió ante la solicitud y permitió que el ejército de los Estados Unidos tomará posesión inmediatamente de una parte o porción de los aeropuertos mencionados.
Todo indica que nuevamente tendrá el Tribunal Constitucional que enfrentarse al Poder Ejecutivo para examinar concienzudamente el contrato que se ha firmado de forma anodina entre la embajada norteamericana y las autoridades del actual gobierno, y proclamar la nulidad y la inconstitucionalidad de ese contrato.

Y esto es así en virtud de que el Tribunal Constitucional se enfrentó al Poder Ejecutivo en el año 2015 y produjo la importante sentencia No.315-15.
En esa sentencia 315-15 el enfrentamiento fue tranquilo y pausado, pero predominó la palabra de nuestro más alto Tribunal Constitucional. Efectivamente, en asuntos de Estado como es la concesión de territorios para usos militares, puesto que hay que ser adusto y reflexivo para evitar juegos con el territorio dominicano, puesto que de la actual situación se desprende que el ejército de Estados Unidos y el Poder Ejecutivo de Estados Unidos están jugando con nuestro territorio, puesto que sin esperar la decisión del Poder Legislativo y mucho menos del Tribunal Constitucional, el gran país del norte puso en ejecución el contrato sin la aprobación de uno y otro poder del Estado.
Ya Estados Unidos ha jugado varias veces con nuestro territorio, un juego como si fuera de niño en donde se pierde la medida de las cosas y as ahoga la constitucionalidad; y ese juego, sobre la base de los medios de comunicación que se suman a esta causa, representa una falta de respeto a nuestra soberanía.

El gobierno dominicano debe paralizar totalmente el aludido contrato que se firmó con la embajada norteamericana en el país. Debe enviar al Congreso esa pieza inmediatamente sin pérdida de tiempo; y al mismo tiempo debe el Poder Legislativo enviar al Tribunal Constitucional el asunto de la contratación de nuestro territorio, pues no tenemos los dominicanos que pagar las habichuelas de otro fogón. A nosotros no nos importa para nada que EU quiera extinguir el fuego aquí o allá.
El Poder Ejecutivo debe lavarse las manos como Pilato porque lo que viene es muy peligro y el presidente de la República Dominicana no va a poder lidiar con las contradicciones que le vienen encima. Que el Tribunal Constitucional decida sobre territorios dominicanos concedidos graciosamente al gobierno de los Estados Unidos y al ejército norteamericano.
EU debe utilizar otros territorios para sus fines guerreristas, para sus agresiones imperialistas de varios países contra el ministerio de la guerra. El presidente dominicano, el Poder Legislativo y el Poder Constitucional deben cumplir su obligación suprema pues EU y el departamento de la guerra han sorprendido de mala fe a las instituciones dominicanas y están jugando con los poderes dominicanos.

Hoy tienen buena cara, pero mañana la cara puede o podrá ser otra. La cara del diablo tiene cuernos, igual que la cara del Pentágono y del Departamento de Estado.
No deben permitir los poderes políticos dominicanos, tanto oposición como gobierno, que la responsabilidad histórica recaiga solamente sobre la cabeza del presidente. Todos seriamos culpables de permitir esa situación, que es muy grave para el porvenir de la República.
Seguiremos más adelante.
