Por: Ángel Moreta (Autor-Editor)
Los círculos influyentes de poder político en República Dominicana han denominado “crisis haitiana” a las situaciones violentas que se han producido después del asesinato vil y salvaje del presidente haitiano Jovenel Moise.
El presidente haitiano fue asesinado por una organización terrorista norteamericana denominada CIA (por sus siglas en inglés), con la cual pactan sin problemas de conciencia.
La mayoría de los gobiernos neoconservadores y neo oligárquicos de América Latina, hoy día, se dejan convencer u obligar por los planes criminales de los seres inteligentes que se llaman miembros, acólitos y agentes de esa corporación criminal.

El presidente asesinado de Haití fue martirizado en su hogar, en presencia de su familia y ante la visión complaciente de toda la comunidad haitiana, de naciones latinoamericanas y del mundo, por causa de que dicho presidente pretendía entrar en conversaciones amigables y contactos con los gobiernos de Rusia y China.
Ese es el fundamento del crimen. El siguiente acto fue matar a dicho presidente. Una acción que resultó en un crimen siniestro.
Y después utilizaron la CIA y el gobierno norteamericano la treta de enrolar a pandilleros y sicarios colombianos, norteamericanos y de otras nacionalidades para que se prestaran como cómplices y ejecutores de tan vil acción cavernaria.
Y los acusó, el mismo que los contrató, los Estados Unidos y la CIA, como autores y cómplices del asesinato de Moise y el martirologio del presidente.
Inmediatamente después la Central de Inteligencia CIA buscó grupos de facinerosos, bandidos y mercenarios criminales que recibieron armas sofisticadas y modernas, de costo millonario, para fungir y hacer el papel de descamisados descalzos dispuestos, a hacer un papel mal hecho de asesinos de la población humilde e irredenta y proceder a utilizarlos con fines siniestros.

Y comenzaron a hacer su papel indistinto e irredento y mediante la guerra mediática repetidas veces mencionada.
Se entiende que guerra mediática es la que se libra en los medios de comunicación, interno y externos, nacionales e internacionales, con el objetivo de aparentar la existencia de un estado de conmoción interna, de un estado de terror, de una situación extraordinaria, fuera de lo común.
Las “bandas haitianas”

Se propagaron mentiras e informaciones distorsionadas de todo tipo alrededor del problema del asesinato del presidente Moise.
Comenzaron las informaciones terroríficas en Puerto Príncipe, todo un plan siniestro de Estados Unidos para justificar la gran mentira de que fue victimizado por colombianos y haitianos. Todo un plan siniestro de los Estados Unidos.
Comienza un estado de guerra interna, de muerte y terror. Los descamisados y descalzos haitianos hicieron bien su papel, el papel de descamisados descalzos y tenebrosos.
Ya hemos dicho que las bandas haitianas son promovidas por ese país y sus organismos de inteligencia, para declarar un estado de guerra interior total en Puerto Príncipe, en el cual quisieron meter a la viuda de Moise quien fue llamada a los Estados Unidos por el Departamento de Estado. Se dice que fue una visita protocolar, lo cual no es cierto, pues esa visita estuvo motivada y empujada por el dinero. Se dice que recibió una cantidad indeterminada de dólares, que solamente saben los círculos de poder de los Estados Unidos. Pero el estado de guerra interior surtió efecto y a partir del acontecimiento fatal comenzaron a organizarse fuertemente las denominadas “bandas haitianas”.
Se desconoce la cantidad de muertes por la violencia y la leyenda mitológica
Los organismos de inteligencia de los Estados Unidos construyeron una leyenda mitológica sobre el presidente martirizado. Esto es lo que siempre ha hecho los Estados Unidos y la CIA. La leyenda mitológica, totalmente falsa, sostiene la idea de que actuaron manos colombianas y haitianas.
Esta versión de los hechos no se compadece con la realidad, pues es un hecho conocido que las armas que utilizan las bandas son traídas ilegalmente por círculos de poder que las entregan a los descamisados para aterrorizar a la población y mantener un estado de incertidumbre total del pueblo haitiano.

Ambas cosas forman parte de la artesanía criminal con que los organismos de inteligencia norteamericanos fraguan sus crímenes y delitos. Y toda esta situación constituye una parafernalia por medio de la cual dichos organismos mantienen en zozobra y desconcierto a la sociedad haitiana.
Y de esta forma lograr intervenir en Haití y una vez más convertir a ese pueblo en un pueblo dominado, perseguido y sin derechos fundamentales.
La desgracia del pueblo haitiano es precisamente la intervención militar y política permanente en los asuntos internos de Haití, en la manutención de un estado de guerra creado para ocupar Haití al final y producir una falsa coherencia de las organizaciones del pueblo haitiano.
