Por: Ángel Moreta (Autor-Editor)
Ya hemos analizado el problema de si Haití es un Estado fallido. Nosotros decimos que es un Estado saqueado. Los haitianos distinguen el Estado de la Nación o la Nación del Estado, pero lo hacen de una manera escabullida. El odio hacia el estado fallido nació en Francia años antes de la guerra de liberación haitiana contra Francia.
Es decir que el odio de Estados Unidos hacia este país es posterior al de Francia. El odio de Estados Unidos vino después de los años 60 del siglo XIX, con el reconocimiento diplomático del gobierno haitiano de los años 1860 y tantos, pero en todo caso es el odio de occidente. Tenemos entonces dos odios unilateralmente tendentes al mismo objetivo: el objetivo de disminuir la imagen de los gobiernos haitianos y el del pueblo haitiano.
Nunca cesó ese sentimiento de odio hacia los gobiernos y el pueblo de Haití, hasta el día de hoy permanece y crece más ese sentimiento negativo. Los haitianos no tienen manera de conseguir que Estados Unidos y Francia lo vean de otra manera. El odio de occidente es el odio de Francia y Estados Unidos contra Haití.

El Estado y la Nación haitianas se han ganado todo ese sentimiento y lo han convertido en razón de Estado. Hasta ahora se trata del odio de occidente y otras naciones. El Estado y la Nación, la población, la sociedad saqueados, destruidos, desmantelados, robados, explotados y víctimas del genocidio acostumbrado, han puesto al pueblo de Haití en el camino de un pueblo sumiso y sometido, que no encuentra caminos para su liberación.
Han sido muy cómodos hasta hoy los argumentos y consideraciones para convertir a Haití en un “Estado fallido” y con ello grupos derechistas de Haití, en consonancia con los Estados Unidos, justifican tal situación: quitan responsabilidad a los responsables, exime de culpa a los culpables. La egoísta Francia se constituye repetidamente en “acreedora” de una deuda incobrable, en una actitud de cinismo desgraciado. Sarcasmo cínico el del ex presidente Hollande. Cinismo de las troikas criollas militaristas, extranjeras y fundamentalista.
La responsabilidad de las elites haitianas, con su acusación a las bandas haitianas, sumadas a los intereses norteamericanos son factores causales del desaliento, el robo, el saqueo, la explotación social y económica, la estafa y los engaños, y todo lo que ello conlleva en términos de complicidad.

A Estados Unidos no le interesa “ayudar” sino sustraer recursos naturales por medio de multinacionales que trabajan y hacen lo que quieren y necesitan del medio ambiente y las riquezas naturales.
Engaño y misticismo en el concepto de Estado fallido con el fin de enturbiar la comprensión de esta realidad compleja, mientras tanto la ONU alerta sobre el poder de las pandillas armadas en Haití, que es una fantasía de los Estados Unidos que ha armado a tales grupos con el fin de mantener esos grupos actuando en los medios de comunicación de América.
Evidentemente el afán de Estados Unidos es empujar a Haití, con la complicidad de las elites comerciales y políticas de ese país, al desorden y la desorganización para acusaciones de narcotráfico, pandillas armadas y desordenes organizados, y todo conlleva el descredito de esa nación que no se le deja respirar para lograr una eliminación de la violencia. Y de hecho la ONU se ha prestado a ese papel confusionista presentando la idea de que Haití es un centro para el narco, y que se llena de armas y municiones de distintos calibres.

Mientras tanto miles de haitianos siguen desplazados y sufren inseguridad alimentaria y también que no de cada dos integrantes de las pandillas podría ser un menor de edad así la directora de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (UNODO), advirtió en la cesión de que las bandas armadas ya no solo buscan controlar territorio, sino también apoderarse de las instituciones y de los principales circuitos económicos del país. Según explicó, los grupos criminales compiten por el control del transporte, suministro de combustible o de la distribución de alimentos mientras continúan expandiendo su presencia fuera de Puerto Príncipe hacia ciertas regiones del país.
Obviamente esta gente de la ONU está totalmente enajenados con el problema de las bandas criminales. Obviamente recordemos en el 2022 el periódico norteamericano Washington Post pidió la intervención en Haití.
A medida que Haití se hunde cada vez más en el pandemónium, con gran parte del capital incautado por disparos y guerras de pandillas, ha recibido entregas recientes de Estados Unidos de dos productos básicos que solo pueden contribuir a su derrumbe: armas y deportados esas exportaciones, una de contrabando, la otra abierta, son el síntoma más reciente de la cruel indiferencia y la miopía moral del mundo con respecto al país más pobre del hemisferio occidental, dice el New York Times que Haití no tiene un gobierno funcional, ni esperanzas. Y la respuesta de la comunidad internacional es el silencio.

“En medio de un espasmo de violencia armada” que dejo cientos de muertos, heridos o desaparecidos en la ciudad capital de Puerto Príncipe, los funcionarios de aduanas haitianos incautaron contendores de transporte que contenían 18 armas de guerra, además de pistolas y 15 mil rondas de municiones. Según Reuters los artículos fueron enviados desde Estados Unidos a la iglesia episcopal de Haití. La iglesia negó tener conocimiento del contenedor, cuyo contenido se describía en un documento de carga como “bienes donados, útiles escolares y elementos varios”.
Días después, un vuelo de deportación desde Lousiana llego a Puerto Príncipe, el avión número 120 en llegar a Haití este año. Pocos deportados haitianos tienen la oportunidad de solicitar asilo en Estados Unidos. Desde que la administración Biden asumió el cargo, ha enviado al menos a 26 mil inmigrantes haitianos a su país de origen, donde la vida se ha visto alterada desde el asesinato del presidente Juvenel Moise el verano pasado según grupos de defensa, alrededor de una quinta parte de los deportados han sido niños, cientos eran bebes menores de dos años. Estados Unidos no está solo en su descuido la Organización de los Estados Americanos cuya misión declarada es prevenir conflictos y promover la estabilidad, ha hecho poco en Haití más allá de emitir tibis declaraciones de preocupación. El 11 de octubre 2025 Guillermo Pérez escribió un artículo en el cual hablo de una doble vía en Haití: Estados Unidos exige comicios pero financia la guerra, en este articulo la descripción de la fuerza como de represión y el objetivo de combatir a las bandas criminales para recuperar el control elimina la idea de una misión de paz tradicional (continuaremos).
